Asuntos Internos: ¿El “caballo negro” para el 2018?


José Antonio Meade se perfila para contender a la elección presidencial.


POR Juan Manuel Becerril de la Llata  



Foto: Facebook José Antonio Meade

En el cierre de la definición del candidato priista para contender en la próxima elección presidencial, cada vez se ha dejado sentir más en ese partido político y la sociedad civil un nombre que muchos perfilan como el auténtico “caballo negro”, capaz de darle pelea al candidato puntero al día de hoy, que sin duda alguna es Andrés Manuel López Obrador.

Parece ser que un sector fuerte del PRI y de la Presidencia han leído bien el escenario actual y saben que su única posibilidad de ser competitivos en esta elección, es con un candidato que parezca todo menos político tradicional. Bajo ese tenor, se han ido descartando la mayoría de precandidatos y a su vez ha surgido un nombre con más fuerza no solo dentro de la estructura priista, sino principalmente en la sociedad civil.

Sus amigos le dicen “Pepe” a este político mexicano, que a pesar de su edad no muy grande, cuenta con una larga trayectoria en el servicio público, habiendo logrado algo muy poco común en la política nacional, que es el repetir como Secretario de Estado en dos sexenios diferentes y además de partidos gobernantes distintos. Así, dicho funcionario puede presumir haber tenido la titularidad de cuatro carteras distintas (SHCP en un par de ocasiones, Secretaría de Relaciones Exteriores, Secretaría de Desarrollo Social y Secretaría de Energía), junto a la Dirección General de dos instituciones financieras gubernamentales como lo son Banrural y Financiera Rural. La complejidad en el manejo de esas ramas nos hablan de un personaje no solo diestro en las habilidades políticas, sino de operación técnica para haber incursionado y ser reconocido por su desempeño en todas ellas.

Y de preparación académica quizá sea el que presenta las mejores credenciales en la baraja nacional: doblemente graduado como abogado por la UNAM y economista por el ITAM, presume en su haber un Doctorado en Economía por una de las escuelas más importantes del mundo, la Universidad de Yale, que se ufana de ser miembro de la famosa Ivy League. Se le reconoce a su vez como catedrático universitario y es autor de algunos libros. La afamada revista Foreign Policy lo ha reconocido como uno de los 500 personajes más influyentes del mundo.

Pero, ¿es viable una candidatura de un servidor público más reconocido en lo técnico que en lo político de cara a una elección muy reñida como se prevé sea la del 2018? Siendo un servidor apartidista y con una visión externa de las cosas, parece que sí por los siguientes argumentos.

Primero, en el 2018 estaremos seguramente ante una elección de tercios de los votantes, donde se da por descontado aparezca AMLO en uno de ellos, el candidato del Frente Ciudadano por México en otro y el del PRI con sus mini partidos aliados en otro extremo. Ahí, el voto indeciso puede inclinar el fiel de la balanza y un personaje como Pepe Meade puede atraer el mayor número de electores de la sociedad civil, cansados de la tradicional corrupción de la clase política y exprimiendo su buena imagen pública.

En el Estado de México, el método de elección de tercios demostró su eficacia al PRI para vencer en un cerrado final a su antagonista más cercana (sin dejar de reconocer el enorme despilfarro de recursos y marrullerías fuera de la ley por todas las partes contendientes). No olvidemos que tienen la estructura, el gobierno y el dinero para lograrlo.

Por otro lado, no debe soslayarse la importancia que los inversionistas, empresarios y políticos nacionales y de otros países (de Estados Unidos principalmente) tienen con sus opiniones en nuestras elecciones. Y ahí la ventaja de calle es de Meade. Por su formación profesional, por el reconocimiento en su trayectoria política y por su falta de escándalos de corrupción, de ser candidato para esta elección daría estabilidad a los turbulentos mercados de valores, además de que contaría con bastantes patrocinios del empresariado nacional que ve todavía con miedo y recelo a personajes como AMLO, que no termina de afianzarse en ese sector por el temor a inclinarse a una “economía bolivariana”, más que liberal.

Adicionalmente, no hay que olvidar que elegiremos a un Presidente de México que para bien o para mal, tendrá que lidiar con una gran piedra en el zapato, y es “el efecto Trump”. Nuestra vecindad y codependencia con la economía norteamericana, nos guste o no debe llevarnos a escoger a alguien que pueda relacionarse y negociar con un tipo complicado como Mr. Trump, y honestamente se ve difícil que alguien como AMLO que ni siquiera habla el idioma inglés y mucho menos tiene reconocimientos en el extranjero, pueda tener esos alcances. De todos es conocido que poca gente tan cercana al Presidente de Estados Unidos como su yerno, y pocos amigos cercanos a este como Luis Videgaray. Si a eso le sumamos el hecho de que éste último es parte toral del equipo político del precandidato Meade, ahí se tiene un punto a favor importante por la necesidad de un canal de comunicación favorable.

Y por último, no hay que olvidar que en la política mexicana, los candidatos no llegan solos, sino que entran siempre en bloque y el equipo político del señor Meade, cuenta con miembros tanto del panismo tradicional como del priismo liberal, al haber sido Secretario de Estado en ambos gobiernos federales, por lo que pudiera ser un imán para contagiar su candidatura a electores de ambos institutos políticos. El PAN vive su lucha interna entre los Anayistas, los Zavalistas y Morenovallistas, y probablemente no terminen todos de aceptar una imposición de candidato e ir en coalición junto a su eterno rival ideológico que es el perredismo [por ejemplo: eutanasia, matrimonios y adopción entre personas del mismo sexo, economía de mercado, etc.]. Podría ser una adhesión más por descarte que por voluntad, pero adhesión al fin y al cabo.

Ello podría generar una desbandada de los electores inclinados hacia la derecha del espectro político, que deberían de escoger entre AMLO o Meade, y la respuesta quizá no es muy difícil de saberla. Por eso, en el mundo de los priistas, la elección de tercios es la mejor opción para sobrevivir políticamente y la candidatura de Pepe Meade quizá le represente a su mejor candidato, tanto a nivel interno como externo.

Faltan cada vez menos días para que se decida quiénes serán los candidatos que veremos en las boletas electorales para la elección presidencial del 2018, y como ciudadanos lo único que esperamos es que sea leve el eterno bombardeo mediático a que nos sujetan; que en realidad se propongan hacer propuestas políticas viables y no solo populistas o electoreras [como esa idea reciente de Ricardo Anaya de dar una pensión universal a las personas, sin más mérito que el haber nacido]; y que no se vea un desperdicio brutal de recursos en un país con tantas carencias económicas.



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