El envenenamiento


Es el mayor desastre ambiental de la historia estadounidense y BP lo está empeorando…


POR Staff Rolling Stone México  



Es el mayor desastre ambiental de la historia estadounidense y BP lo está empeorando...

Es el mayor desastre ambiental de la historia estadounidense y BP lo está empeorando.

Por Jeff Goodell

nuevo-derrame-golfo-de-mexicoDía 68. Es todo lo que dice un cartel en la pared del restaurante Starfish en Grand Isle, Louisiana. Todos saben lo que significa: 68 días desde el reventón, 68 días de 30 mil, 40 mil, 60 mil barriles de petróleo saliendo al mar a diario. Nadie sabe bien. Nadie confía en las cifras de BP. En términos del derrame, Grand Isle es la zona cero. Todos aquí han visto las fotos de la boca del pozo expulsando un vómito color café a un kilómetro y medio de profundidad en el Golfo de México. Han olido el petróleo, lo han tocado, caminado en él y saben que hay más por llegar con el cambio en el viento y la marea, que mata camarones, cubre aves y ahuyenta turistas. Los días pasan y el petróleo sigue llegando. Día 68.

Por aquí, el mayor temor es qué pasará ahora que ha llegado la temporada de huracanes. “Si nos toca un huracán ahora”, dice Jeannine Braud, una mesera, “se termina todo. No nos podremos recuperar. Va a haber petróleo y químicos y un tiradero tóxico por todos lados. Será el fin de este lugar. Un Apocalipsis”.

índiceEl crudo contiene cientos, quizá miles de compuestos químicos, muchos de los cuales son letales en grandes concentraciones. Cuando el petróleo de BP empezó a vertirse en el Golfo de México, algunos de los compuestos en el petróleo empezaron a salir a flote, otros se quedaron cerca del fondo, donde inevitablemente propagarán un caldo tóxico a la estructura celular de cada planta y animal del Golfo, desde plancton microscópico hasta cachalotes. Para peor, BP ha respondido al desastre con una inyección de más de siete millones de litros de químicos tóxicos en el Golfo, en un intento por descomponer el petróleo en una marea negra más amigable para las cámaras.

La operación de limpieza ha convertido al Golfo de México en un gran experimento científico, con consecuencias que pueden atormentar al planeta por décadas.

Barack Obama visitó Grand Isle a finales de mayo, y el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, ha estado por aquí varias veces. En los peores días, el petróleo llegaba a las playas y se pegaba a la arena como grandes telarañas negras. También apestaba: era un olor pesado, metálico, que revolvía el estómago, como de químicos volátiles, de benceno e hidrocarburos aromáticos policíclicos. Olor a cáncer.

5975-fotografia-gAl día 68, el olor no se ha ido. Hay una cerca roja a lo largo de la playa, junto con cinta de escena del crimen, que prohibe el paso. Hay algunos barcos camaroneros en la distancia, que tratan de juntar petróleo con sus botavaras bajas. A unos metros hay una carpa grande y blanca en la arena.

Se rumora en Grand Isle que BP usa este tipo de carpas para encubrir horrores ambientales que van más allá de cualquier cosa reportada. “Nunca deberías poner al asesino a cargo de la escena del crimen”, dice Carl Safina, un ecologista que ha pasado mucho tiempo en el Golfo de México vigilando la limpieza. “Siempre van a esconder el cadáver”.

Me acerco a un guardia de seguridad dentro de una pequeña carpa en una duna de arena. Trabaja para Talon Security, un subcontratista de BP. Parece amargado, enojado. No dice su nombre, pero empezamos a hablar. Me dice que es de Calfornia y que sólo está aquí porque tiene esposa y un bebé y necesita un dinero extra. Así que se para en la playa todo el día y se asegura que los turistas y los reporteros no se acerquen demasiado.

Derrame-en-el-GolfoEl puesto de comando de incidente del Deepwater Horizon –la oficina regional donde BP, la Guardia Costera y agencias federales vigilan el proceso de limpieza– es un lugar fantástico al borde del pantano en Houma, Louisiana. Hasta el 20 de abril, el edificio había sido usado como un centro de capacitación de BP. Unas mil personas vienen a trabajar cada día, hacen tres comidas diarias y monitorean el derrame en pantallas gigantes, rastreando aviones y skimmers (barcos colectores de petróleo), así como las mareas y el clima.

Cada día, el centro de comando revisa una hoja llamada “Operaciones y respuestas en curso”. Los números son un tipo de informe sencillo, de una página, del derrame. En mi primer día de visita –el día 65– la hoja presume una respuesta de limpieza sin precedentes: 94 aviones, 6 mil 210 barcos, más de 35 mil personas. Hay más personas involucradas en la limpieza de las que viven en muchos pueblos chicos, y la flota de naves tratando de cubrir y limpiar el petróleo es 20 veces más grande que la marina estadounidense. “Luchamos contra el petróleo en cada frente”, dice James Black, subjefe de operaciones en el centro de comando. “En el mar, las playas, las bahías. Es una guerra hecha y derecha”.

derrame-petroleo-03_3Pero la cuenta diaria del centro de comando omite la cifra más reveladora de todas: el tamaño monstruoso del derrame. Desde que empezó, el derrame de BP ha vertido en el Golfo de México el equivalente del derrame del Exxon Valdez cada cuatro días. Estimaciones de la cantidad total del petróleo vertido al Golfo llegan hasta los cuatro millones de barriles. Es el derrame más grande jamás ocurrido en aguas de EEUU y, para cuando se pueda controlar, podría ser el mayor derrame en mar abierto de la historia…

BANNER CONTENIDO-2



comments powered by Disqus