El mundo apocalíptico de Mad Max 30 años después


George Miller y su fatídica visión del futuro.


POR Staff Rolling Stone México  



George Miller y su fatídica visión del futuro.

Por Óscar Uriel

Remota y un tanto absurda. Estos adjetivos llegan de forma inminente cuando se piensa en un capítulo más de la saga de Mad Max, sobre todo si no se cuenta con la participación de Mel Gibson en la película, el polémico actor que simboliza la saga. Pero también hay que tomar en cuenta que la carrera del director George Miller es igual de imprecisa; finalmente estamos hablando del mismo hombre que concibió cintas tan desiguales como Mad Max, Babe: El puerquito valiente y la cinta animada Happy Feet.

“De forma contradictoria, resultó todo muy familiar. Ha pasado mucho tiempo desde que hicimos aquella primera cinta de Mad Max. La tecnología ha avanzado. Creo que esta cinta que presentamos ahora constituye un experimento que derivó en algo interesante. En algún momento pensé que estábamos cometiendo una locura, pero aquí estamos finalmente”, nos cuenta Miller sobre Mad Max: Furia en el camino, el cual se apropia de ese universo ominoso que concibió en 1979 en la primera película que lanzó al estrellato a Gibson en el rol de Max, el policía apocalíptico que busca vengar la muerte de su amada e hijo en las carreteras atestadas de criminales al volante. En Furia en el camino, tal parece que el rol de Max es intercambiado por el de otro Max –quien lleva el segundo nombre de Rockatansky–, caracterizado por Tom Hardy.

“Por supuesto que hay cierta inspiración en el rol que Mel interpretó hace años. Los dos personajes resultan solitarios guerreros en terrenos páramos, básicamente desprendidos del resto de la humanidad. Pero también es importante subrayar que Hardy brinda su propia personalidad al rol, ofrece otras características y cualidades. El personaje es diferente desde el momento en que la historia es distinta”, agrega el director, quien trata de justificar la presencia del joven intérprete en la anécdota. Miller también argumenta que parte de la justificación de brindar otra cinta de Mad Max se debe a su interés por integrar los avances tecnológicos en un cuento fantástico que él mismo concibió hace tres décadas.

“En muchas ocasiones laboras en determinados proyectos y aunque el tiempo pasa, siempre queda algo de éstos en tu memoria. Todos poseemos un lugar imaginario y considero que Mad Max y su universo son parte del mío. Es un espacio sensacional a revisitar, es alegórico. Se considera que éste fue el motivo principal por el que los occidentales se vieron seducidos por el cine cuando nació hace muchos años, durante la era de la cinematografía silente. Eran anécdotas accesibles y elementales, por lo que éste es el atractivo primordial de volver con la leyenda de Mad Max y su universo apocalíptico. Regresar resultó en un ensayo conocido en algunos sentidos pero también extraño en otros. Muchas cosas han evolucionado. La tecnología se ha transformado. Como director tienes la posibilidad de hacer muchas cosas. Cuando ves una película, puedes admirar a determinado actor realizar complicadas secuencias de acción sin que éstos corran peligro gracias a la digitalización y al usar los arneses. Me siento agradecido”, comenta el australiano,quien asegura que llevaba 25 años tratando de contar esta historia, incluso considerando en un momento convocar de nueva cuenta a Gibson para que llevara el rol protagónico, planes que tuvo que abandonar ante la dificultad de encontrar financiamiento para estas ideas.

BANNER CONT 1 144




comments powered by Disqus