El peculiar Mr. Herzog


Lo han llamado loco pero también genio. Después de cinco décadas de dedicarse obsesivamente al cine, Werner Herzog busca una verdad más profunda.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Erik Hedegaard

No muy lejos del gran domo del Observatorio Griffith, con vista hacia Los Ángeles, el director alemán, Werner Hezog de 74 años, toma un pañuelo de su bolsillo y se seca los ojos. Las lagrimas no paran de caer. Han estado cayendo desde hace una hora. El líquido se acumula en la esquina de uno de sus ojos azules y cae hacia abajo, rodando por sus cachetes, sólo se detiene cuando él usa un pañuelo.

No explica qué sucede. De hecho, siendo Herzog, jamás explicaría algo así. No está en su naturaleza pensar en algo tan trivial. Sólo hay algo importante para él: sus películas. Tiene dos nuevas cintas a punto de estrenarse. Salt and Firee, un thriller ecológico y Queen of the Desert, un filme biográfico sobre el explorador británico Gertrude Bell.

Además, acaba de regresar de Austria hace apenas unos días, donde le abrió la puerta a una retrospectiva que incluye todo lo que ha hecho en su vida, desde sus primeros esfuerzos en el cine, (Aguirre, the Wrath of God de 1972 y Fitzcarraldo de 1982) hasta los más recientes documentales Lo and Behold y Reveries of the Connected World que exhiben las consecuencias existenciales posibles de un mundo controlado por el internet. Ha creado cintas sobre nómadas, accionistas, evangelistas, monjes, sobre hombres que aman a los osos grizzli –y después son comidos– en realidad la lista no termina. Lo han llamado “genio”, “loco”, “un visionario”, “el último gran alucinador del cine” –esa lista tampoco tiene fin aparente.

El día de hoy su ceño está arrugado, mientras habla en su famoso acento alemán, mitad indolente y mitad sorprendido. “Sí, están proyectando 70 de mis filmes”, asevera “pero podrían ser más. Depende de cómo las cuentes. Por ejemplo, algunas personas cuentan las ocho cintas de mi serie Death Row como una sola. Así que: ¿Cómo las cuentas? Depende del humor en el que estés”. Pausa por un momento para decir: “Yo nunca las he contado. No es algo que me interese”.

BANNER CONTINÚA LEYENDO 168



comments powered by Disqus