El Sexo, Dios y Katy Perry


¿Cómo fue que la hija de un predicador del fin del mundo logró convertirse en la estrella pop más sexy del mundo?


POR Staff Rolling Stone México  



¿Cómo fue que la hija de un predicador del fin del mundo logró convertirse en la estrella pop más sexy del mundo?

¿Cómo fue que la hija de un predicador del fin del mundo logró convertirse en la estrella pop más sexy del mundo?
Por Brian Hiatt

perry4Hace poco, Kate Perry se estaba buscando en Google por enésima vez. “Los artistas que aseguran que jamás se buscan en Google son unos auténticos mentirosos”, dice. Perry es muy astuta en lo concerniente a su imagen cibernética: cuenta con 3 millones 62 mil 173 seguidores en Twitter y es muy amiga de Perez Hilton, quien desde hace años ha contribuido a propulsar su carrera. Estaba frente a su laptop, que ella llama ‘su oficina’, cuando divisó algunos grupos de chismes-en-línea que informaban que ella había dicho que la nueva apariencia de Miley Cyrus era “una repetición de lo que Britney Spears ya había hecho”. Esto, supuestamente, fue proferido durante la celebración de los Premios MuchMusic, en Toronto. “Pero es aún peor. Miren esos trajes. ¡Qué espanto!”. Ahora, seamos claros: Perry jamás dijo algo parecido o, al menos, jamás tuvo la intención de ser escuchada. Esto implicaba medidas drásticas. Enseguida envió una respuesta por Twitter: “Nunca he dicho nada malo acerca de mi queridísima Miley”.

perry 5En Santa Bárbara, su pueblo natal, Perry pasó recientemente toda una mañana inmersa en situaciones límite. Agitaba su capuchino helado y graznaba como un pájaro gigantesco y malpensado, mientras profería toda una serie de “Ay, Dios mío” y aseguraba que si fuera actriz porno su nombre artístico sería “Peaches Mountain”, porque ése fue el nombre de su primer perro y el de la calle en la que vivió cuando era niña. Iba vestida con un conjunto realmente exuberante, que ella llama “mi traje travesti”. Un equipo internacional de camarógrafos la seguía a fin de filmar algo para un segmento acerca de los barrios donde habitan las estrellas. Así pasa ese día, con Perry citando diálogos de Showgirls y gritando saludos para llamar la atención de los transeúntes curiosos, sin por ello dejar de hablar de su niñez, durante la cual surfeó, patinó, fue a la iglesia y organizó ventas de garage en su propio patio. Cuenta cómo logró colarse una vez en un concierto de Radiohead, practica su “giro de la Mujer Maravilla” y arroja un poco de luz sobre su optimista manera de ver la vida: “No importa de quién pueda tratarse, o de qué reputación goce en los medios, yo siempre intento brindarle el beneficio de la duda y luego ya dependerá de él si la cosa se jode”. Entre tomas, ella se muestra muy amigable, improvisa con el equipo y conversa con las productoras.

perry3Hace un par de años parecía que Perry no pasaría de ser un fuego fatuo, pasajero; con sus rulos, su ropa interior de los años cincuenta y sus terribles canciones comerciales acerca de su forma de besar a otras chicas, acerca de sus resacas en Las Vegas o de los tipos que suelen ser fríos y calientes a la vez. Pero de pronto encontró una manera de preservar la atención del mundo entero, incluso si esto significaba eyacular crema batida desde sus senos. Perry lanzó Teenage Dream, un sólido segundo álbum bailable acerca del amor y los problemas que tuvo con los hombres que en el pasado la lastimaron. “Esta grabación fluyó sin trabas y con rapidez, en sólo seis meses”, dice. “Yo estaba ya lista y preparada”. Además, el primer sencillo, “California Gurls”,un tema para porristas con un video cuya historia tiene lugar en Candy Land y que incluye un extraño cameo de Snoop Dogg, se convirtió en el himno del verano. “Muy bien, ‘California Gurls’ no es la obra de un genio”, admite Perry. “No es mi obra maestra. Pero es pegajosa, además de ser una tremenda canción veraniega”.

01419532-photo-katy-perry_9p8Así es Perry, eternamente en busca de una buena manera de entretener y sorprender a los demás. Pero detrás de la fachada, Perry es sólo una buena chica. Si pasas unos cuantos días con ella, el lustre de su armadura comienza a perder su brillo enceguecedor. Ha tenido muy pocos novios, confiesa que el sexo casual “me da asco” y prácticamente no toma ni experimenta con drogas. “Comí un puñado de hongos cierta vez, durante un concierto de Daft Punk; estaba vestida de robot. Luego tuve que arrojarme a la regadera con todo y disfraz”, dice.

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