El triunfo de Adele


Adele: La voz, la pasión y la creación de ‘21’: Nos adentramos en la historia pop más importante de nuestra era.


POR Staff Rolling Stone México  



Adele: La voz, la pasión y la creación de ‘21’: Nos adentramos en la historia pop más importante de nuestra era.

La voz, la pasión y la creación de ‘21’: Nos adentramos en la historia pop más importante de nuestra era.

Por David Browne

“Quiero hacer algo malicioso!”, dice Adele. Esto lo profirió al día siguiente de la entrega de los premios Grammy 2010; y aunque no subió al estrado a recoger ningún premio aquella noche, nadie pudo quitarle de la cabeza la idea de “celebrar”. Se presentó en un estudio de Hollywood, cruda y “muy enojada”, según declaró Ryan Tedder, de OneRepublic, su colaborador pasajero –al parecer, la cantante se quejaba de lo que sus amigos chismorreaban, sin ningún sustento, más allá de lo que habían leído en los tabloides acerca de ella. “Mis amigos no hacen más que leer todas esas mierdas chismosas y luego me llaman para decirme: ‘Ya me enteré de que estás saliendo con… palabrerías, y yo ni siquiera conozco a la gente que mencionan”, confesó en entrevista con Rolling Stone el año pasado. “Puros inventos de mierda”.

“Ella quería violentar las cosas”, dice Tedder, quien comenzó a tocar una parte en guitarra inspirada por un riff que Johnny Greenwood toca en “I Might Be Wrong”, de Radiohead. De la nada, brotó repentinamente la frase “los rumores dicen…” y, al poco rato, ya contaban con la base para una canción atropellada y malhumorada. Al día siguiente, cuando comenzaron a grabarla, Adele –quien seguía recuperándose de los estragos provocados por la fiesta post-Grammy– no logró alcanzar sus habituales notas altas, pero aún así pudo apuntalar las vocales en una sola toma. Tedder, incrédulo, se dirigió hacia el ingeniero: “Vaya, vaya, ¿he escuchado correctamente?”, le preguntó. “¿Falló una nota?”. Adele le interrumpió: “¿Cómo salió? Puedo repetirlo”. “Adele, nunca antes me había ocurrido algo parecido”, dijo Tedder. “No había calentado”, rememora el músico. “Ella calienta sus cuerdas mientras habla, ríe o se carcajea”.

Tal y como Tendder, y otros saben ahora, Adele, de 24 años de edad, acostumbra desmantelar el significado actual de la estrella pop. La cantante fumó y bebió a lo largo de las sesiones de grabación – media cajetilla al día, según sus cuentas, durante el tiempo que le tomó grabar 21. Ante la prensa, Adele habla sin tapujos acerca de su vida privada, de sus problemas de sobrepeso y de su amor por los buenos tragos. Grabó un disco completo con uno de los productores más importantes del negocio musical, quien además solía ser presidente de su sello disquero –pero luego desechó casi todo ese material y eligió algunas tomas previas, mucho más crudas. Rechaza siempre las ofertas que le permitirían crear productos con su nombre o realizar conciertos sumamente lucrativos para el elitista 1% de la población. En sus giras, ella no hace sino quedarse de pie y cantar –sin un aparato de Auto-Tune que le ayude a corregir su voz, sin coreografías con bailarines de apoyo.

“Su actitud se resume en la frase: ‘Vete a la mierda’”, reconoce su manager, Jonathan Dickins, quien ha trabajado con ella desde 2006. (Cierta vez, cuando la cortaron mientras aceptaba un Brit Award, ella le mostró el dedo medio a los organizadores). Mientras tanto, la carrera de Adele ha estallado. A la fecha, el disco 21 ha vendido 9.7 millones de copias y ha pasado más semanas en el Top 10 que Thriller. Es probable que a finales de año alcance un número de copias vendidas que supere los 10 millones, hazaña que sólo 100 discos en la historia han logrado. (Si hubiese aparecido en los años ochenta o noventa, 21 seguramente habría vendido cerca de 20 millones de copias, como ocurrió con la banda sonora que Whitney Houston grabó para The Bodyguard, según los cálculos del experto de listas de popularidad, Joel Whitburn). Asimismo, 21 ha generado tres sencillos número uno y se ha granjeado seis premios Grammy, incluyendo Mejor Álbum, Mejor Grabación y Canción del Año. Incluso, ha logrado inyectar a solas algo de vida al moribundo disco compacto, pues tres cuartas partes de las ventas han sido en dicho formato.

Todo mundo la adora, desde los adolescentes enamoradizos hasta André Benjamin, de Outkast, quien mostró su admiración por la exitosísima balada de Adele, “Someone Like You”, en los versos que canta en “The Real Her”, de Drake. “Escuché ‘Someone Like You’ una y otra vez durante una semana”, dice Benjamin. “Ella captura a la perfección ese limbo que habitas tras una separación”. Incluso, la Reina del Soul se ha convertido en ferviente admiradora: “Hacía mucho tiempo que no aparecía alguien de la talla de Adele”, dice Aretha Franklin. “Carole King fue la última que logró escribir la clase de letras que las mujeres hacen suyas. Me encanta escuchar a las estudiantes gritar: ‘¡Pudimos haberlo tenido todo!’ en el autobús escolar”.

“Cada generación requiere de alguien así”, dice Tedder. “No contábamos con nadie, pero ahora la tenemos”. Adele ha reescrito algunas de las reglas del negocio musical –para empezar, acabó con esa sofocante técnica llamada ‘melisma’, tan en voga diez años antes. (Asimismo, Adele asegura que un rap tan “sucio” que el mismo Lil’ Kim se sonrojó). Un ejecutivo que trabajó con Adele la define como una “Barbra Streisand más punk”. Constituye algo que hemos estado esperando desde hace siglos: Una diva pop con un corazón rocanrolero.



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