Entre el sacrificio y la violencia


Mel Gibson y Andrew Garfield conversaron sobre ‘Hasta el último hombre’, cinta de enorme acción y profundas reflexiones.


POR Arturo Aguilar  



hacksaw

Al pasar la puerta de la suite, Mel Gibson se encuentra preparándose un té junto a la ventana, mientras Andrew Garfield se levanta rápidamente del sofá en el que estaba sentado para presentarse. Es una tarde particularmente calurosa en Los Ángeles y Gibson disfruta de una refrescante brisa que entra mientras regresa al sofá, saluda y se acaricia la larga y canosa barba que se ha dejado.

Ambos están aquí para hablar de Hasta el último hombre, filme protagonizado por Garfield que significa el regreso de Gibson a la silla de director desde que realizara Apocalypto en 2006. El mismo año en que su carrera como destacado cineasta y regular protagónico sufriera un fuerte golpe tras la polémica suscitada por la serie de insultos antisemitas que profirió a un oficial de policía judío que lo detuvo mientras conducía bajo los efectos del alcohol.

Para Garfield (nacido en Los Ángeles pero criado en Inglaterra), quien perfectamente rasurado y como quien sigue los protocolos formales de todo educado joven británico, viste con pantalón, camisa y zapatos de vestir (lo opuesto de Gibson, quien usa unos jeans y un suéter), esta es una de las dos películas que protagoniza y que llegan a salas para cerrar este 2016 y que rápidamente han puesto su nombre entre la lista de los aspirantes a posibles nominaciones y estatuillas en la próxima temporada de premios de Hollywood (el otro filme es Silence de Martin Scorsese).

BANNER CONTINÚA LEY#1A846A9



comments powered by Disqus