Emocional y llena de buenas ideas


Claudia Sainte-Luce, directora de ‘Los insólitos peces gato’, nos cuenta sobre su reconocida y premiada ópera prima.


POR Staff Rolling Stone México  



Claudia Sainte-Luce, directora de ‘Los insólitos peces gato’, nos cuenta sobre su reconocida y premiada ópera prima.

Por @Arturo Aguilar

Una apendicitis manda a Claudia (Ximena Ayala), una joven solitaria que trabaja en un supermercado, al hospital, donde conoce a Martha (Lisa Owen), quien convalece en la cama vecina acompañada por sus hijos. Martha invita a Claudia a su casa, donde ésta última comenzará a involucrarse más con los cuatro hijos (tres niñas y un niño), mientras descubre una familia en conflicto, pues deben lidiar con la deteriorada salud de la madre.

Con enorme tacto y naturalidad, Claudia Sainte-Luce nos muestra una historia de encuentros fortuitos y fuertes lecciones de vida en la que la muerte es el tema central de la discusión. Sin dramatismos ni exaltaciones innecesarias y con un buen grupo de actores, se trata de una reinterpretación de lo vivido por la propia directora años atrás.

Durante el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia platicamos con Claudia de ésta, su ópera prima, con la que obtuvo en 2013 el Premio FIPRESI de la Crítica Internacional en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

¿Cómo compartir una historia así sin excesos o melodrama gratuitos?
Pues en el guión primero fue alejarme un poco de la historia, ponerle un nombre distinto al personaje, tener el apoyo de mi maestra, Paula Markovitch, que me llevó por el buen camino del guión, y durante el rodaje, tener cómplices. Confiar plenamente en ellos, no eran solamente colaboradores, sino verdaderos cómplices de batallas. Poder elegir en cada zona quién me iba a proteger, ya fuera la fotografía o el sonido, etcétera. Creo que eso fue lo más importante.

Y en cuanto a los actores, fue ensayar y ensayar. Yo creo que entre más profundamente entiendas lo que está sucediendo, mejor va a salir.

¿Cómo desarrollar el tono adecuado sobre una enfermedad terminal y el tipo de enfermedad que se menciona?
Creo que no hay nada dramático en la muerte. Tenemos que tenerla en la cabeza, porque si la tenemos en la cabeza cada día, vamos a disfrutar más la vida. Y no hay nada dramático; al contrario, es quitarle lo dramático. En general, justo tratamos de no hablar de esas cosas, de no hablar de las personas muertas, en la idea de que ‘no, eso lastima’. No, hay que hablarlo. Y entre más se habla, más natural se vuelve.

¿Cómo tomas las buenas reacciones a la película en muchos festivales?
[Ríe]. Siempre me pongo muy nerviosa, tiemblo, me sudan las manos. Porque cada espectador es distinto y cada función es diferente. Un festival fue una cosa, el siguiente es otra, y ahora estoy aquí (en Morelia), presentándola por primera vez en México. Me pongo siempre muy nerviosa y creo que no voy a dejar de hacerlo porque creo que significa que te siga emocionando lo que está plasmado ahí. Para bien o para mal, le guste a alguien o no, me sigue emocionando siempre. Mi manera de reaccionar siempre es ponerme nerviosa… y dejar de comer [vuelve a reír].



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