Jared Leto


En casa con Jared Leto, el actor que se convirtió en ‘rock star’ y su regreso al cine.


POR Staff Rolling Stone México  



En casa con Jared Leto, el actor que se convirtió en ‘rock star’ y su regreso al cine.

Por Gavin Edwards

En el departamento de nombres raros de mascotas está Judas, un lobo –¡Sí, un lobo!– del que Jared Leto fue dueño. “Nunca estuvo con los perros”, recuerda el rock star (su banda es Thirty Seconds to Mars y también es actor, protagoniza la nueva y alcamada cinta Dallas Buyers Club). “Siempre tenía un ojo puesto en las colinas. Un animal tan especial y asesino. Una vez traía la ventana del auto abierta, él saltó hacia la calle y persiguió un ganso canadiense hasta que lo mató”. Aunque es vegano desde hace mucho tiempo, Leto quedó impresionado. Pero lo importante que podemos aprender de esta historia, es que Jared Leto es la clase de persona que tendría un animal salvaje como mascota.

La clase de chico que no acepta la idea de los límites. A sus 41 años, Leto ha sido famoso desde la administración Clinton… Se dio a conocer como el chico malo y soñador, el interés amoroso de Claire Danes en My So Called Life. Desde entonces, ha aparecido en más de 20 películas, incluyendo Psicópata americano, El club de la pelea y Réquiem por un sueño.

Pero en 1998 formó Thirty Seconds to Mars, aunque sabía que sería etiquetado como un amateur o peor. Y hace aproximadamente seis años, en contra de cualquier experto consejo, Leto dejó su carrera como actor para enfocarse en su música. “Se lo recomiendo a todos, sin importar qué profesión ejercen; persigan algo más”, declaró. “Creo que me hizo una mejor persona y ciertamente, me convirtió en mejor actor”.

Leto, come palomitas y toma leche de coco directamente del envase, se sienta en un sofá en su casa en Hollywood. Las paredes están cubiertas con arte moderno –muchas obras de Banksy– y una enorme mesa de café amenazando con romperse bajo el peso de docenas de libros: Platón, Stephen King, el fotógrafo de arte Taryn Simon, una edición del libro de Récords Guinness que incluye un récord de Thirty Seconds to Mars (“La gira más larga de una banda de rock”).

“Puedo leer un libro de sociobiología o de negocios por pura diversión”, apunta Leto, quien tiene especial interés en la tecnología y el e-commerce. Tiene un equipo de programadores trabajando en un sitio para streaming en vivo denominado VyRT. “Pienso que es realmente importante ser parte de la conversación sobre la arquitectura digital del mañana”.

La cinta que lo sacó de su retiro es Dallas Buyers Club, uno de los estrenos más anticipados del momento. Leto da vida a una mujer transgénero llamada Rayon, quien se une a un vaquero homofóbico con VIH (Matthew McConaughey), para distribuir medicamentos experimentales en el Texas de los años ochenta. Leto tuvo un enfoque inmerso en el personaje, desde el momento en que llegó a Louisiana para la filmación. Todos los días, llegaba al set con ropa de mujer y luego se cambiaba al vestuario del día. “Se bajó del avión en un vestido, tacones y una peluca”, recuerda el director Jean-Marc-Vallée. “La primera semana fue incómodo, porque no sabía como llamarlo a él, o ¿A ella?… ¿Jared? ¿Rayon? Pero me acostumbré. Él era ella y ella era linda. Al final de la filmación le dí un regalo femenino: Una blusa de mujer con Marc Bolan en ella”.

Con divertidas y crudas actuaciones, Leto y McConaughey desmienten totalmente el cliché hollywoodense de la descarada drag queen que imparte lecciones de vida. (Ambos son candidatos fuertes para nominaciones al Óscar). Su personaje muestra una increíble alegría de vivir pese a encararar la muerte, pero Leto encontró el papel agotador, física y emocionalmente. “La única forma en que puedo hacer lo que hago es clavarme profundamente”, menciona Leto. “Saco lo que yo pongo ahí. Si estoy interpretando a un drogadicto transexual que está muriendo de sida con un dialecto; con todas esas circunstancias y condiciones emocionales. No entiendo cómo puedes dejar ir todo cuando alguien dice ‘Corte’”.



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