La nueva chica que rompió todas las reglas


Una entrevista con el prodigio adolescente de Nueva Zelanda que aborrece a los chicos artificiales del pop.


POR Staff Rolling Stone México  



Una entrevista con el prodigio adolescente de Nueva Zelanda que aborrece a los chicos artificiales del pop.

Lorde tiene 17 años, vive con sus padres y adora a Sylvia Plath. La historia de la más improbable estrella pop

Por Rob Tannenbaum

¿Una lámpara o un tazón? Ella Yelich-O’Connor quiere comprar un regalo para su manager, y por esta razón se encuentra de pie, con mirada confusa, en una tienda de diseño muy chic en Harne Bay, Nueva Zelanda, un suburbio que huele a dinero y a mar. Ambas cosas constituirían grandes regalos, pero Ella está decidida a descubrir cuál de los dos es mejor. Las opciones: Un tazón de bronce en forma de mano con un resplandeciente baño de oro, o una lámpara minimalista en forma de globo, sin base alguna. “Taylor es muy buena para estas cosas”, dice Ella, quien lleva pantalones entallados color gris y una camisa deslavada, también color gris. “Ella misma decora sus casas desde tiempos inmemoriales”. Entonces, ¿por qué no enviarle fotos de ambos regalos? “Qué buena idea”.

Su amiga Taylor Swift está en Londres, en donde es casi medianoche, y no le responde inmediatamente. Así que después de otro periodo de deliberación y ceño fruncido, Ella se decide por el tazón. Afuera, en un café en Jervis Road, somos interrumpidos aproximadamente cada seis minutos para un autógrafo o una foto por los educados neozelandeses que disfrutan del clima veraniego. Un autobús escolar se detiene ante la luz roja de un semáforo, y cuando los chicos ven a Ella, todos la saludan con un deleite uniforme.

En “Royals”, su éxito internacional, Ella se burla de la fastuosidad de las estrellas pop que no hacen sino refrendar pedantemente que les gusta manejar Maybachs y beber Cristal, y asimismo se ofrece descaradamente para remplazar a los idiotas que dominan el Top 40. “Siempre me ha gustado la noción de confianza. A mi disco le he puesto el nombre de Pure Heroine, por ejemplo”. Ríe. “Mucha gente se siente perturbada o intimidada por mi manera de ser o por mi vestimenta. Creo que mi carrera puede resumirse en una sola palabra, aquella que siempre profiero en las reuniones: Fortaleza”.

Ahora, a los 17, Ella es la Abeja Reina, con dos premios Grammy y un clamor bien merecido a causa de su peculiar y brillante álbum. En octubre, el día que “Royals” llegó al Número Uno –desplazando a Miley Cyrus–, Ella tuvo una sesión fotográfica en Nueva York. “El fotógrafo me insistía una y otra vez en sacar la cadera. Me decía: ‘Intenta lucir hermosa. Sonríe ampliamente, ahora’. Y yo pensaba: ‘Soy el Número Uno en EE UU, pero no porque me dé por coquetear, guiñar el ojo y demás estupideces, sino porque me he atrevido a hacer exactamente lo que deseo’. Así que no, él no recibió ninguna sonrisa”. Y luego sonríe.

11 distintas canciones ocuparon el Primer Lugar en 2013, pero ninguna tan retorcida como “Royals”, que desafió el aburrido, desfalleciente y añejo modelo a seguir a la hora de crear y vender música. Los éxitos siempre inspiran imitaciones, pero la mezcla de azar, accidentes y talento latente de Lorde no podría ser duplicada. La cantante grabó Pure Heroine en Nueva Zelanda componiendo junto al productor Joel Little, cuyo escaso renombre proviene de haber sido, durante una temporada, el cantante de Goodnight Nurse, la banda kiwi que más sonaba a Green Day. Ella y Little –“tan sólo dos perdedores aleatorios”, en palabras de la cantante– trabajaron sin interrupciones en el austero estudio del músico, en las inmediaciones de Eastwood Tyres, en Morningside, una de las secciones industriales de Auckland. Cada vez que un camión pasaba por la carretera, el par tenía que detener la grabación de vocales. Pero lograron crear un álbum repleto de equilibrados temas acerca de la vida adolescente; no sólo las identidades y el tedio, sino también los patrones emocionales característicos de la generación de Ella (“Es un nuevo estilo artístico, mostrarle a la gente lo poco que las cosas nos importan”).

La gente de su sello discográfico en Nueva Zelanda mostró desdén ante las canciones. Así que hacia finales de 2012, ella misma subió cinco temas para descarga gratuita en SoundCloud, bautizó esta lista con el nombre de The Love Club EP, y se puso a mirar la propagación de las olas generadas: Descargas, comentarios en diversos blogs y el apoyo proveniente de creadores de éxitos (Dr. Luke), chicos cool (Grimes) y chicos cool creadores de éxitos (Diplo). Russell Crowe y Karl Lagerfeld –en gran medida polos opuestos– declararon su lealtad hacia ella. A dos meses de haber debutado en Spotify, “Royals” se colocó en el primer sitio de la Lista Viral de este servicio, que mide la relación que existe entre las descargas y las visitas compartidas. Su sello disquero, así como las estaciones de radio, no tenían opción: Debían subir al tren.  “Pensé que se volvería un asunto meramente divertido en SoundCloud, pero se convirtió en la moda de iTunes. Y de Spotify. Y de YouTube. Y de la radio abocada al Top 40”, dice.

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