El amor siempre termina en lágrimas


Brian Molko nos cuenta algunos secretos del inicio de Placebo y los detalles de ‘Loud Like Love’, su próximo disco


POR Staff Rolling Stone México  



Brian Molko nos cuenta algunos secretos del inicio de Placebo y los detalles de ‘Loud Like Love’, su próximo disco

Por Zazil Cabada

Brian Molko, uno de los personajes más representativos de lo andrógino, contestatario y lo desesperadamente honesto de las últimas generaciones –desde mediados de los años noventa– se abre con una personalidad misteriosa, imponente, etérea y ecléctica para conversar. El pretexto es su nuevo álbum Loud Like Love, pero para llegar a esto es necesario voltear hacia atrás y plantearnos lo que los llevó a este punto.

Desde 1996, Placebo ha demostrado la fortaleza del poder de la mente. Lo sanadoras y tranquilizadoras que pueden resultar sus melodías y letras, aún siendo crudas y reales. Han sabido entrar y ser el sustituto perfecto de aquello que dejó un vacío, ya sea por una pérdida sentimental o ideológica, y que no pretende regresar.

Con cada uno de sus discos logran entrar por los oídos para que cada una de sus letras se quede debajo de la piel y formen parte de las vidas, historias, corazones rotos y la lucha contra lo injusto. Se han convertido en el espejo de la naturaleza humana que lo hace todo, cada día, más oscuro.

Nada de lo sucedido durante estos años, ni la influencia masiva que han tenido, ni la consecuente conexión con gran parte de la contracultura y el espíritu contestatario de cada generación, estaba planeado.

Luego de que Brian se mostrara bastante alivianado y con ganas de establecer una plática entretenida, me pidió unos segundos para seguir con nuestra conversación. Encendió un cigarrillo; y así, se declaró listo y cómodo, para seguir platicando. El líder de la banda contó cómo percibe el camino que Placebo ha vivido durante todo este tiempo: “Todo es muy diferente ahora, son más de 20 años de diferencia.

Éramos muy inocentes, muy inmaduros [risas]. No puedo ni siquiera empezar a describir todo lo que ha pasado y cambiado. En ese entonces no teníamos en realidad idea de todo lo que iba a suceder. Nuestra única motivación era, ciertamente, no conseguir un trabajo ‘de verdad’ [risas], era sólo eso. Nos bastaba tener suficiente dinero para pagar la renta, comprar comida y no tener que conseguir otro trabajo. No teníamos ningún interés en convertirnos en rock stars, sólo queríamos evitar entrar al sistema”.

La realidad es que al comenzar sólo con la simple intención de no ser parte del sistema, lo significó todo. Sin esperar respuesta tocaron temas y puntos clave sobre sexualidad, homosexualidad, drogas, las confusiones de la vida, el mínimo interés de escoger un camino “recto”, las ganas de hacer daño al otro, de defender lo justo, dejar de esconder lo que pedía a gritos atención; y todo esto describía la misma situación en la que se encontraban socialmente millones de jóvenes en el mundo, aquellos que se identificaron. Que lograron escapar un poco al escuchar a una banda que se mostraba igual de vulnerable que ellos, de una forma completamente honesta, ante las ataduras asfixiantes, políticas o morales, que les exigían definirse o dar el siguiente paso de la vida “sólo porque así tenía que ser”. En una edad dónde no tienes idea de nada y lo más difícil es definir tu futuro.

Placebo camina de la mano con una generación que se encontraba cansada de todo y de obedecer por el simple hecho de obedecer en lo moral, religioso y político, justo como sus padres lo hicieron y les exigían hacerlo. Una juventud que comenzaba a creer y a manifestar la posibilidad de otras opciones de vida. Una generación que abría los ojos ante las con consecuencias de la decadencia y el seguir los impulsos de la naturaleza humana. Esa empatía generada con lo claro y honesto de compartir su lado más oscuro, les dio la fuerza para ser una de las bandas más representativas de un mundo en crisis, que de una u otra forma sigue girando, de un mundo con el corazón más que roto.

“Lo que pasó con la banda y el primer álbum fue demasiado rápido, completamente inesperado. Creíamos que era suerte y que tarde o temprano la gente se iba a desentender de nosotros, el truco acabaría y nos iban a dejar de prestar atención, pero siguió creciendo”, comenta el frontman de penetrantes ojos azules. “Para mí eso quiere decir que están haciendo algo realmente bien, ¿no crees?”, pregunto. “Creo que simplemente hemos tratado de ser lo más honestos posible en cada momento”, contesta el andrógino vocalista. Los años han pasado pero la vida sigue jugando con todos los que caminamos, día a día a través de ella. Más generaciones se han unido e identificado con cada producción de la banda. Desde el disco homónimo (1996), hasta Battle for the Sun (2009) y el EP de 2012, B3EP, que anunciaba lo que está por llegar; producciones que parecen haberse congelado en el tiempo con sencillos que se convirtieron en himnos atemporales, como “Teenage Angst”, “Special K”, “Sleeping With Ghosts”, “Pure Morning”, “Without You I’m Nothing”, “Song To Say Goodbye” e “Infra-Red”, entre otros. En cada uno de sus materiales, Placebo se ha dedicado a fotografiar lo que ve en el mudo conforme a lo que sus experiencias y caminos de vida les permite. “Ese es el reto al que nos enfrentamos cada vez que componemos y creamos un nuevo material, ¿cómo crear una nueva atmósfera sin dejar de voltear atrás y recordar lo que nos hace ser intrínsecamente Placebo? Es una constante lucha, uno espera poder lograrlo y se busca cada vez que grabamos”, dice Brian.

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