Dos Generaciones


Lino Nava (La Lupita) recibe a Raúl Greñas (Luzbel) con algunas inquietudes.


POR Staff Rolling Stone México  



Lino Nava (La Lupita) recibe a Raúl Greñas (Luzbel) con algunas inquietudes.

Por: Lino Nava
Foto: Claudia Ochoa

La escena de heavy metal en méxico de mediados de los años ochenta era cercana a lo medieval. El metal era el patito feo de la música; los conciertos se daban en pequeños foros, librerías, arenas de lucha libre y fiestas particulares. Un habitual participante de esos aquelarres era y sigue siendo, el maestro Raúl Greñas (sí, ese es su apellido real), guitarrista y fundador de Luzbel. Para muchos de los adolescentes que acudíamos a esos eventos, ver tocar al Greñas era lo más cercano a recibir una cátedra y la única forma para aprender en una época donde los conciertos internacionales eran un sueño lejano.

Lino nava: ¿De dónde sale tu estilo al tocar?
raúl greñas: El momento preciso se dio cuando viajé a Inglaterra en la época del NWOBHM (new wave of british heavy metal) y pude conocer a mucha gente, incluido Dave Murray de Iron Maiden.

L: ¿Tuvieron problemas en mover el disco Metal caído del cielo?
G: Fuimos parteaguas de alguna manera, porque todo el mundo cantaba en inglés y nosotros en español. Cuando salió el disco fuimos a Cd. Juárez, llegamos a la alberca del hotel y había un señor con su hijo leyendo el periódico, al vernos salió corriendo. Vimos el periódico y estábamos en primera plana con un encabezado que decía que éramos un grupo de adoradores de Satán. A la tocada llegó un grupo de encapuchados con veladoras diciéndole a la gente que no entrara al concierto.
l: Algo similar nos pasó con Raxas: Fuimos escogidos para abrir el concierto de Black Sabbath en San Luis Potosí. Las autoridades cancelaron el show poco antes de que empezara, argumentando que si escuchabas metal “se te deformaba la cara”, ¡así de feos estamos desde entonces!

L: ¿Cómo se dio la mancuerna de tu música con las letras de Arturo Huízar?
G: Cuando llegó no tenía nada que ver, usaba corbata y morral, le di la melodía que tenía pensada y escribió “El loco”. Fue gracias al movimiento de Comrock, antes de la explosión del “Rock en tu idioma”. La infraestructura de los conciertos era muy básica, nunca me electrocuté, pero sí se me desapareció algún cantante bajo un escenario de madera podrida… Recuerdo con mucha gratitud los conciertos en el Margo’s, que fue originalmente un lugar de música tropical. Otro recuerdo no tan grato, es de una vez que nos llenaron de escupitajos en un festival del día del amor y la amistad.

L: ¿Por qué después del ascenso de Luzbel desaparece Raúl Greñas?

G: Desde muy chavo fui adicto. Me retiré porque quise erradicar de mi vida al elíxir del diablo, me quería morir a los 28 de una sobredosis como Jimi Hendrix y cuando los cumplí dije no, será muy mi ídolo pero yo quiero vivir. La música es una carrera, un trabajo y hay que tomarlo como tal. El heavy metal es el espejo de mi alma, de chavo fui pandillero, a los 15 años ya vivía solo. La violencia, el abandono de mis padres y ese entorno se canalizaron en la guitarra.

L: ¿Cómo te afectó la pérdida de tu hermano Polo, quien contribuyó líricamente con Luzbel?
G: Él me enseñó mis primeros acordes y puso mis primeros discos, me dolió mucho su pérdida porque después de 17 años de estar sobrio y luchar contra su adicción, perdió la vida en un accidente. Mi próximo proyecto es grabar un disco con sus canciones, él era como un poeta maldito del rock & roll.

Greñas: Lino, ¿qué fue lo que te llevó a tocar la guitarra eléctrica?
Lino: De niño veía junto a mi padre en la tele un programa llamado Estudio 54 con Jaime Almeida, sacaron un especial del festival de Woodstock con Jimi Hendrix tocando su Stratocaster blanca, ahí me cambió la vida. Mi primer concierto fue en una fiesta de la preparatoria, tocamos canciones de Sabbath, AC/DC y Deep Purple. Llegué empapado a tocar porque “me bautizaron” unos vándalos arrojándome un globo con agua camino a la fiesta.



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