El místico viaje de Robert Plant por las montañas


El místico viaje de Robert Plant por las montañas.


POR Staff Rolling Stone México  



El místico viaje de Robert Plant por las montañas.

Cómo la leyenda del rock se alejó de Led Zeppelin y reinició su carrera como solista.
Por Stephen Rodrick

robert_plant_08_copy3En octubre pasado, la agrupación Band of Joy, de Robert Plant, se presentó en Birmingham, Inglaterra. El auditorio no está tan lejos de las carreteras suburbanas en las que él y su amigo John Bonham robaban gasolina de los coches estacionados para poder llegar a los recitales. A la mitad del concierto, una joven se subió al escenario. Pasó junto al guitarrista y le dio a Plant un beso en la boca. Plant sonrió –“esto no es la primera vez que me pasa”– y siguió cantando. Luego del concierto, Joan Bonham, la mamá de 81 años de John, se fue tras bastidores. Le pellizcó los cachetes a Plant y sonrió. “Ya veo que sigues en las mismas andanzas”, le dijo. Sentado en un pub de Primrose Hill, Robert Plant cuenta la anécdota entre risas y casi lágrimas. Se acerca y dice con un susurro de complicidad: “Ella tiene razón”.

Con 62 años de edad, a Plant todavía le queda un poco de aquel Dios Dorado. Sus bucles son rubios grisáceos, pero todavía le caen a lo largo de la espalda. “Ahora vivo solo”, dice Plant, que está divorciado desde hace tiempo. “¡Imagínate lo que les pasaría a mis discos en el piso si la persona equivocada entrara cuando yo no esté! Aunque sí tengo mis aventuras ocasionales”. Estira la última palabra, tanto que la hace sonar realmente asquerosa. Unos minutos después, ve pasar por la ventana a una mujer muy atractiva. “Mira eso”, dice Plant, arqueando las cejas. “Mira ese cabello”. Suspira. “Gracias, mujer, muchas, muchas gracias”.

Musicalmente, Plant no cumple con los estereotipos. Dejó millones en la mesa al rechazar una reunión de Led Zeppelin. Hace poco, rechazó un segundo disco con Alison Krauss. Prefirió formar una nueva banda, a la que le puso el nombre de la que tenía antes de estar en Led Zeppelin, y en septiembre lanzó Band of Joy, un álbum de covers oscuros. En un día lluvioso en Londres, tiene un buen sentido del humor, pero se pone serio a ratos, cuando le toca hablar de músicos –sin dar nombres– que se enfrascan en rutinas artísticas lucrativas.

“No hay nada peor que un montón de viejos pedorros hastiados, y eso es un hecho”, dice Plant. “La gente que ha escrito su historia ha llegado al punto en que ya nada se mueve. Yo no me meto en eso, ni me involucro con gente que se meta en eso”.

Robert-PlantAdemás de esquivar a alguna mujer que busca un beso, los integrantes de la banda, Buddy Miller y Patty Griffin conocen de primera mano la dichosa y enervante tarea de seguir los impredecibles giros de Plant. “Tienes que observar cada movimiento que hace, es muy sutil”, dice Miller. “Cuando baja su hombro derecho, significa que quiere que baje el nivel o la dinámica para que pueda acariciar el siguiente verso. Si te distraes, se te puede ir algo”.

Plant tocó en la Band of Joy original con Bonham en 1967 y 1968. El grupo nunca pegó, y Bonham y Plant encontraron nuevos grupos. En ese entonces, las influencias de Plant eran, sobre todo, el blues del delta del Mississippi. Se crió yendo a festivales de blues, y a los 14 años saludó a Sonny Boy Williamson, leyenda de la armónica, en un urinario. Williamson le respondió con un cortante “vete a la mierda”. ¿La respuesta de Plant? Se metió tras bambalinas a escondidas y le robó la harmónica a Williamson.

Plant empezó como cantante de pop; una de sus primeras grabaciones fue un cover de The Young Rascals llamado “You Better Run”. Luego se convirtió en un metalero, con un acompañamiento de folklor algo medieval. La primera vez que Plant tomaba el centro del escenario fue tocando en The Honeydrippers. Ahora canta música country melódica. Pero más que devorador de música, es un nerd de la música. Ha recorrido muchos kilómetros al servicio de dicha condición, y hace algunos años llegó a pasar una noche en la habitación del hotel Joshua Tree Inn en California, donde Gram Parsons se dio una sobredosis y manejó a Bentonia, Mississippi, hogar del cantante de blues Jack Owens. No tocó el timbre, sino que sólo dio la vuelta a la manzana.

Robert PlantPlant y Krauss cantaron juntos por primera vez en el 2004, en un concierto de homenaje a Lead Belly en el Salón de la Fama del Rock & Roll en Cleveland. No llegaron juntos a grabar en estudio hasta el 2006, pero valió la pena esperar. Su colaboración en 2007, Raising Sand, fue un éxito comercial y con los críticos, que unía las voces etéreas de Krauss y Plant sobre un grupo ecléctico de covers con influencia del country y una versión propia de “Please Read the Letter”, una canción de 1998 que había escrito junto con su anterior compañero de banda, Jimmy Page. Hubo clamores por un seguimiento, pero Plant dice que la sesión del 2009 no se sentía del todo bien. “El sonido simplemente no estaba”, dice. “Alison es la mejor. Es una de mis personas favoritas. Ya regresaremos a eso”.

Pero llamó a Miller, que tocaba la guitarra en Raising Sand y algunas de las sesiones suspendidas del 2009. “Le comenté la idea de volver con Alison”, dice Miller, riéndose. “Yo pensaba que algunas de las canciones estaban buenísimas. Pero él insistía”. Ambos se volvieron a juntar en San Francisco el año pasado para el Hardly Strictly Bluegrass Festival, y empezaron a armar una banda que incluiría al bajista Byron House, el multiinstrumentista Darrell Scott y al baterista Marco Giovino. Plant terminó llamando a Griffin, viejo amigo de Miller para hacer la segunda voz.

El grupo se juntó a finales de 2009 en Nashville. Miller, que coprodujo Band of Joy, llevó números raros de R&B, y Plant, algo de Los Lobos y Richard Thompson. Aunque los primeros días pasaron bien, algo faltaba. “Esto necesita roquear más”, le dijo Plant a Miller. Plant llegó a la segunda sesión con dos canciones nuevas: “Monkey” y “Silver Rider”, de Low, un trío de rock independiente de Minnesota. En ambas canciones, Miller brinda una guitarra que zumba y repica, Griffin suspira una voz fantasmagórica y Plant susurra palabras exhaustas. Suena como algo de una película de David Lynch. “No creo que el álbum hubiera funcionado sin ellos”, dice Miller.

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