El chico del ‘beat’


Skrillex: La estrella californiana que revolucionó la EDM con su contundente y desenfadado dubstep.


POR Staff Rolling Stone México  



Skrillex: La estrella californiana que revolucionó la EDM con su contundente y desenfadado dubstep.

De cómo un chico californiano dejó de lado el rock, descifró la ciencia de la frecuencia y tomó el mundo

Por Jonah Weiner

Sonny Moore es dueño de dos ‘lofts’ en el centro de los ángeles. En uno de los apartamentos está su hogar; en el otro está su estudio. Durante una fría noche decembrina, Moore está ahí, trabajando en su propia producción secreta. Está sentado en una silla giratoria frente a una larga y brillante consola. Cerca de la consola hay cinco laptops, un vaso vacío y un cenicero repleto de colillas; debajo de esto, un servibar lleno de bebidas energéticas. El álbum saldrá en unos cuantos días, y antes de ingresar al lugar, su manager me pide mantener las preguntas al mínimo: Moore necesita concentrarse.

Está afinando los detalles de un nuevo tema. Trabaja puliendo “el clímax”: La parte en la que muchos tracks de dance concentran la tensión, donde el frenético ritmo se evapora dramáticamente y los escuchas se sumergen en un temblor orgiástico. Moore dice que hay algo universal sobre la manera en que este clímax nos atrae. “Si quieres ser muy simple, es la substracción y suma de las subfrecuencias lo que te afecta a un nivel visceral”, describe.

La habilidad de Moore como ingeniero de esa sensación lo ha convertido en la única estrella estadounidense de la EDM en un mundo dance dominado por europeos como Calvin Harris, Avicii y Tiësto. El año pasado, Forbes estimó que Skrillex generó alrededor de 16 millones de dólares entre los shows y las descargas digitales de su música –una cifra que el DJ describe como “precisa”.

Moore, de 26 años, bien podría lucir como un bajista escandinavo de death metal, pero en esta conversación, sus raíces californianas se hacen notar: Nacido en Los Ángeles y criado entre esa ciudad y Bay Area, remata casi cada oración con “güey” o “brutal”. Discute su música con innegable honestidad: “Los chicos más jóvenes realmente se identifican con mis canciones. Eso es lo que tengo en mente al producir discos: La juventud”.

Skrillex ha grabado cinco EPs y se ha hecho acreedor a seis Grammys, pero éste es su primer disco de larga duración; y llevará por nombre Recess. Con la fecha de entrega acercándose, el estudio se asemeja a una fábrica. A la izquierda de Moore está el diseñador gráfico Roboto, quien diseña el arte del disco. “Esto es lo que tenemos hasta ahora”, dice, mostrándole la pantalla a Moore para revelar un extraterrestre sonriendo. La inspiración es el emoticon de alien que Skrillex suele incluir al mandar mensajes de texto. “Los emoticones que más uso suelen ser el del alien, popó, beso, sonrisa, pizza, arcoíris”, dice Moore.

Cómodamente sentado en un sillón de piel, está Blaise DeAngelo, el ejecutivo del sello OWSLA, al que pertenece Moore. Durante las discusiones relativas a los negocios, DeAngelo pronuncia la palabra “dinero” con tanta frecuencia que algunas veces intercala la abreviación “ero” en su lugar, ahorrándose una sílaba. Se ha corrido la noticia, comenta DeAngelo, que Kim Dotcom, el excéntrico empresario detrás de MegaUpload “quiere financiar el próximo disco de Skrillex y pedirle que toque en la fiesta de lanzamiento de Baboom” –la próxima empresa de Dotcom, un sitio legal de música. “Eso podría representar buen ‘ero’”, dice.



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