The Killers


Brandon Flowers y Mark Stoermer recuerdan lo que ha sido ‘Battle Born’


POR Staff Rolling Stone México  



Brandon Flowers y Mark Stoermer recuerdan lo que ha sido 'Battle Born'

Por Henrik Tuxen

Battle Born es un estudio propiedad de The Killers y está ubicado relativamente cerca del centro de Las Vegas. Es algo pequeño, el techo no es muy alto, el cuarto de la consola es bastante modesto, pero en general es muy cómodo y agradable. Me encuentro en la sala de consolas con un Brandon Flowers (voz y teclado) vestido sencillamente y, sin embargo, luce impecable –pantalón y chaqueta de mezclilla, además de la camisa blanca. Además está Mark Stoermer (bajo), quien viste aún más casual. El año pasado lanzaron su exitoso álbum Battle Born y The Killers visitará nuestro país el próximo mes de abril.

¿Les parece que Las Vegas es una ciudad totalmente desquiciada?
B.F.: Es curioso, porque lo distinto que este sitio puede ser es algo en lo que la gente no se da cuenta hasta que descubre las características de la vida local. Para nosotros, era muy común ver las máquinas tragamonedas en los supermercados, así como espectaculares mostrando mujeres con poca ropa. Ahora me doy cuenta de que estas cosas pueden parecer muy extrañas para otros, pero nos parecía de lo más normal. Crecimos aquí y Mark y yo fuimos a la misma preparatoria. Mark Slaughter, el cantante de Slaughter, iba también a esa escuela.

¿Así que esta ciudad es su casa y piensan quedarse aquí?
B.F.: Por ahora sí, pero ya veremos qué ocurre.

¿Es inevitable convertirse en un apostador cuando vives en esta ciudad?
M.S.: Creo que la gente tiene dos maneras de verlo. El juego es algo tan cotidiano que sencillamente no sientes ganas de hacerlo, básicamente porque la gente pierde todo el tiempo. Cuando uno se da cuenta de esto desde pequeño, sólo un porcentaje menor de la población se siente atraída por el juego. Me parece que para todo mundo las cosas se dan precisamente al revés.

¿Existe alguna subcultura en la ciudad, en lo referente a la música alternativa?
B.F.:
No tanto, sólo momentos y modas que van y vienen. En nuestro caso, antros como The House of Blues y el Hard Rock Café nos permitían ver a las bandas que visitaban la ciudad. Uno podía ir a ver a sus grupos favoritos en vivo, en lugares bastante íntimos. Nunca fueron en arenas deportivas, pero sí en lugares que albergaban unas 1,500 personas. Y eso siempre ha sido muy emocionante. Por ejemplo, Depeche Mode podía tocar en el Rose Bowl, en California, pero en Las Vegas tenías a David Gahan justo frente a tus narices, o a The Cure o Morrisey, quienes siempre se han presentado en escenarios pequeños.

Al mencionar estos nombres británicos, al principio de su carrera fueron descritos como la mejor banda británica en América, pero ahora ya no tienen nada que ver con lo británico, ¿de qué manera ven todo esto?
B.F.:
Nuestras raíces e influencias siguen siendo británicas, eso es algo que nadie podrá quitarnos jamás, pero sin duda nuestra banda se ha beneficiado con la añadidura de ingredientes novedosos. Creces y encuentras elementos que, desde el punto de vista de los demás, contribuyen a crear un sonido nuevo. Crecimos aquí, pero más tarde puedes visitar otros lugares y escuchar canciones nuevas. Ahora se han colado más influencias norteamericanas, así que somos una combinación bastante extraña de cosas muy diferentes.

He leído que Oasis fue la banda que realmente pudo abrir tus ojos, musicalmente hablando. ¿Qué hay de cierto en ello?
B.F.:
Todos en la banda somos fans de Oasis. En mi caso existe un momento específico, cuando los vi en el Hard Rock, en 2001. Me encantaban los sintetizadores, pero llegué al show durante la parte final del concierto y ellos comenzaron a tocar “Don’t Look Back in Anger” –justo antes de culminar con su versión de “I Am the Walrus”. Pero con “Don’t Look Back” nunca antes había visto algo parecido. Seguramente la mitad del público era inglés, pero la gente coreaba y la sensación era inmensa, mucho más grande que cualquier otra cosa que hubiera escuchado con anterioridad. Esto cambió mi forma de ser y, en ese instante, quise pertenecer a una banda con guitarras.

¿Conoces a los hermanos Gallagher?
B.F.:
Los conocimos, pero no al mismo tiempo. No son tan intimidantes como la gente cree, de hecho son bastante alivianados.

Battle Born es el nombre del estudio, pero también el título del álbum que lanzaron el año pasado. Ésta no es la primera vez que graban aquí, ¿por qué razón usaron ese nombre hasta este disco?
B.F.:
Compusimos el tema “Battle Born”, así que la idea se quedó en nuestras cabezas. Además, nos pareció un título bastante fuerte y, de pronto, pensamos que utilizarlo sería lo correcto.

Escribieron juntos las canciones esta vez. Al parecer cada uno de ustedes ha colaborado con alguna cosa…
B.F.:
Así es. Esta vez nos tardamos más de lo acostumbrado. Estábamos esperando de que llegaran las canciones adecuadas. Pasábamos alrededor de un mes componiendo, más tarde grabando y luego tomamos un breve descanso. La creación de una sola canción nos parecía razón suficiente para meternos en el estudio.



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