Escalofriante 35 aniversario


El álbum ‘Thriller’ de Michael Jackson, se lanzó en 1982 y es el más vendido en la historia de la música.


POR Staff Rolling Stone México  



Cuando Michael Jackson de 23 años y su productor, Quincy Jones, comenzaron a grabar Thriller, esperaban crear un gran disco que pudiera al menos igualar los ocho millones que vendió su predecesor, Off the Wall, el primer álbum solista de Jackson. “No importa qué hagas, estás compitiendo contra tu producto anterior y todos esperan más”, Michael le mencionó a un reportero en 1983. El resultado que obtuvieron ocho meses después se convirtió en el álbum más vendido de la historia.

Thriller, supuestamente grabado con un presupuesto de 750 mil dólares, ha vendido más de 40 millones de copias alrededor del mundo –y aún se vende. Le valió a Jackson más de 150 premios de oro y platino internacionalmente, además de un récord de siete premios Grammy.

En el punto álgido de la Michaelmania en 1984, Epic Records estaba vendiendo un millón de discos de Jackson por semana. Thriller fue el equivalente musical de un hula-hula, ese aro de plástico que todos querían tener.

En el centro de toda la locura, había 42 minutos y medio de una astuta, entretenida y entrañablemente inocente colección de pop, que incluso produjo siete sencillos que entraron al Top Ten de ese año: “Wanna Be Startin’ Somethin’”, “The Girl Is Mine”, “Thriller”, “Beat It”, “Billie Jean”, “Human Nature” y “P.Y.T. (Pretty Young Thing)”. “De pronto se sentía como entrar al hiperespacio”, advierte Quincy Jones sobre el fenomenal éxito de Thriller. “Era tanto que casi me asustaba. Pensaba: ‘Creo que esto es ir demasiado lejos’”.

Con Thriller, Jackson y Jones tenían como meta un dinámico y balanceado conjunto de potenciales éxitos. Jackson abasteció el LP con unas de las mejores canciones del álbum, habiendo escrito “Wanna Be Startin’ Somethin’”, “Beat It”, “Billie Jean” y el rotundo éxito “The Girl Is Mine” a dueto con Paul McCartney.

Jones revisó más de 300 temas buscando material adicional. “Trataba de buscar un grupo de canciones que se complementaran unas a otras en su propia diversidad. Quería un viaje, que me pusiera la piel de gallina. Si ‘Billie Jean’ suena bien, suena mucho mejor seguida de ‘Human Nature’. ‘Wanna Be Startin’ Something’ seguida de ‘Baby Be Mine’ también. Veo el disco como una pieza completa”.

Todo comenzó durante la primavera de 1982 en la mansión de Michael Jackson en Encino, California, en donde había estado trabajando en su propio estudio. Jones y su ingeniero, Bruce Swedien, pasaron varios días en ese mismo sitio con Jackson, escuchando “polaroids”, el término que usaban para referirse a los crudos demos que Michael había hecho.

En abril se mudaron a Westlake Audio en Hollywood, en donde la mayoría del disco fue grabado. Jones convocó a un grupo de veteranos del estudio, incluyendo al guitarrista David Williams, el baterista Leon Ndugu Chancler, al bajista Louis Johnson y el percusionista Paulinho Da Costa, así como un gran número de sintetizadores y tecladistas, incluyendo a Greg Phillinganes, Michael Boddicker, David Foster y Steve Porcaro. El primer corte fue “The Girl Is Mine”. “Michael y Paul trabajaron muy rápido”, asegura Swedien. “En tres días estaba lista”.

La producción discográfica está llena de toques especiales, desde la introducción de Vincent Price en “Thriller” hasta el desgarrador solo de hard rock en “Beat It”. Muchas de esas ideas fueron del propio Michael Jackson. Algo particularmente innovador fue el adorno musical al final de “Wanna Be Startin’ Something’” –la repetición de: “ma ma se, ma ma sa, ma ma coo sa”. “Eso está basado en un riff africano de la región de Camerún, detalla Jones. “A Michael se le ocurrió, después le añadimos armonías y lo convertimos en algo realmente importante”. El rap de Price en “Thriller” fue escrito por Rod Temperton durante un viaje en taxi al estudio. Jackson grabó los aullidos de lobo en un callejón afuera del estudio. “Creo que la idea de ‘Thriller’ fue incorporar drama al pop”, comenta Jones sobre la canción, que originalmente había sido titulada “Stralight Love”. “Es como una obra de un solo acto”.

Jones tuvo que convencer a Jackson de escribir “Beat It”. “Lo estuve molestando por tres meses, quería que hiciera algo de rock”, comenta Jones. “Finalmente lo escribió. Prácticamente tuve que exprimir su mente para sacar lo que llevaba dentro”.

Tampoco estaba muy feliz de escribir lo que Jones describe como un “ruego” en “The Lady in My Life”. “Es pedirle a una chica a que te de lo que quieres”, dice el productor entre risas. “Eso iba en contra de la naturaleza de Michael”. Sin embargo, había momentos en los que el entusiasmo del músico era obvio, frecuentemente bailaba mientras cantaba las últimas notas. De hecho, los pasos de baile de Jackson se pueden escuchar al final de “Billie Jean”.

Jones y Jackson creyeron que tenían el álbum terminado en noviembre. Estaban equivocados. “Llevé a Michael a mi casa y se durmió en el sofá”, asegura Jones. “Tres horas después regresamos al estudio y escuchamos el acetato. La peor mierda de mi vida. Estábamos horrorizados. Así que nos tomamos un par de días libres, para después pasar ocho días seguidos haciendo remixes; una canción al día. Las dejamos como nuevas”.

Thriller ha sido un álbum extremadamente influyente. “Lo escucho mucho en los discos producidos por Jimmy Jam y Terry Lewis”, advierte Jones. “En ‘Funny How Times Flies (When You’re Having Fun)’ de Janet Jackson está ‘The Lady in My Life’, el nuevo swing de los Jackson. Todos volvieron a entender el poder de la melodía después de Thriller”.

Tal vez la mayor victoria de Thriller ha sido su influencia en otros músicos negros. “Inspiró a artistas negros a no limitarse a sí mismos. Antes de Michael, esas ventas nunca las había logrado un negro. Michael lo hizo. Lo hizo por primera vez en la historia”, relata Jones.



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