Fatboy Slim: la alquimia de la música dance


Fatboy Slim, un mago de la música electrónica que convierte cada ‘loop’ y todo ‘sampleo’ en sonido de oro.


POR Staff Rolling Stone México  



Fatboy Slim, un mago de la música electrónica que convierte cada 'loop' y todo 'sampleo' en sonido de oro.

Fatboy Slim, un mago de la música electrónica que convierte cada ‘loop’ y todo ‘sampleo’ en sonido de oro.

Por: Ruth González-Balvanera

De manera espontánea y honesta, Norman Cook (alias Fatboy Slim), lleva la música underground hacia territorios masivos, ácidos y estruendosos. “Disfruto mucho integrando diversas influencias en mi música”, comenta Norman en una charla vía telefónica desde Ibiza, mientras la puesta de sol baña su sonrisa.

La saturación del sonido como estandarte –como toque inexorable en cada una de las creaciones musicales de Fatboy Slim– entrama géneros como el big beat, house, hip hop, techno y rock, llevándolos por la vía de lo altamente popular sin ningún tipo de reserva ni privación que se le parezca, como se puede apreciar en su más reciente DVD Fatboy Slim: Live From The Big Beach Boutique, que fue presentado en múltiples salas de cine alrededor del mundo hace unas semanas.

“La última vez que hicimos un show potencialmente histórico fue en el escenario de The Big Beach Boutique; tuvo gran éxito y estuvimos tan contentos y satisfechos con lo que logramos; se convirtió en un llamado al corazón para tocar en una serie de enormes conciertos por todo el mundo”, relata Norman. “Estos shows han sido muy impotantes, por ello fueron grabados para llevarlos a la pantalla de cine; decidimos que sólo se presentaría una sola noche, como la fiesta de la música dance del cine ¡más grande del mundo!”.

La trama es sencilla pero tremendamente intensa. Desde el comienzo de la grabación se percibe un halo auténtico con el arribo de Fatboy Slim al estadio nuevo de Brighton, en una combi de los años setenta y en la que del lado del copiloto aparece una bocina gigante.

“La idea de esta toma surgió para darle una especie de inducción a la película, y como no soy un gran orador, digamos que fue la mejor decisión para comenzarla, mostrándome al llegar al estadio de 40 mil espectadores”, relata Norman. “Es importante aclarar que esa camioneta no es mía, de hecho, es de mi hermana y nos la prestó para grabar esa escena; si yo manejara un coche así de manera cotidiana, inmediatamente sería reconocido en todas partes”.



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