Green Day: el fuego emerge de nuevo


La nueva gira de la banda exhibe su más reciente álbum y profundiza en el clásico ‘American Idiot’.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook Green Day

Por Andy Greene

Billie Joe Armstrong estaba sentado detrás del escenario en el Verizon Center de Washington D.C. La locación se encuentra a casi dos kilómetros de la Casa Blanca, en donde Donald Trump estaba a punto de reunirse con miembros republicanos para discutir el plan de salud que le robaría a 24 millones de estadounidenses parte de su seguro. Pero Armstrong no planeaba hablar de eso en el escenario. “No quiero ser negativo”, confesó. “Siento que es una manera de avivar el fuego. Estamos en un momento de crisis y creo que es mejor que la gente se sienta unida cuando viene al show”.

Pero en cuanto subió al escenario, Armstrong no pudo contenerse. Durante “Letterbomb”, una de las siete canciones que Green Day compuso a manera de protesta durante la administración de Bush. (American Idiot), comenzó a despotricar contra Trump. “No puedo tolerar otra más de sus teorías de conspiración”, gritó. “Estoy harto de las mentiras y las verdades a medias. ¡Quiero la verdad!”. De pronto se agitó cuando notó que un fan estaba filmando en las primeras filas.

“Si me estás viendo a través de una pantalla, no me estás viendo”, aseveró. “Ya están en su celular las 24 horas del día. Esta noche no”. Fue un momento catártico durante el monstruoso set de 33 canciones, un maratón de dos horas y media concentrado en los clásicos de los años noventa, así como temas del nuevo álbum, Revolution Radio. Pero ya habían calentado motores después de una intensa gira el año pasado, los primeros conciertos que ofrecieron después de que Armstrong venció la batalla contra su adicción a las drogas en 2013.

“A veces necesito que me inyecten vitamina (B12) para aguantar”, aseguró el músico. “Pero creo que tengo más energía que nunca. Siento una enorme gratitud cada noche y ahora que arrancamos la gira, tengo una excelente razón para levantarme por las mañanas”. Ese sentimiento se dejó ver en las pruebas de sonido. Después de un largo trayecto desde Virginia, la banda se dedicó a interpretar algunas canciones para una pequeña audiencia: los hijos del bajista Mike Dirnt, Ryan y Brixton, de seis y ocho años respectivamente. Durante “King for a Day”, el éxito de 1997, Armstrong decidió unirse a ellos, tomando un micrófono inalámbrico y persiguiendo a Brixton, sin perder detalle de la letra.

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