Talento Imparable


Gustavo Santaolalla, el poeta del ronroco y su magistral habilidad para crear música


POR Staff Rolling Stone México  



Gustavo Santaolalla, el poeta del ronroco y su magistral habilidad para crear música

Las composiciones de Gustavo Santaolalla se encuentran en diversos proyectos y cada uno es admirable

Por José Xavier Návar
Foto cortesía de Sony Music

Gustavo Santaolalla, el polifacético músico argentino, compositor, productor, dos veces ganador del Óscar por sus bandas sonoras (Brokeback Mountain y Babel), un Globo de Oro y ahora afortunado debutante en el terreno de la ambientación sonora de los videojuegos –con la carta fuerte de Play Station 4: The Last of Us– y nominado al Premio BAFTA, presentó su nuevo álbum solista, titulado Camino y con Bajofondo, Presente.

Ésta es una conversación con el ex líder de Arcoiris y actual encantador del ronroco, que ha tenido entre sus clientes a Charly García, Los Prisioneros, Café Tacvba, Jorge Drexler, Bersuit Vergarabat y Molotov… que fue fan de la lucha libre argentina y que lo es, por supuesto, de la mexicana, así como del cine bizarro nacional; aparte de ser cuate de Guillermo Del Toro, con quien trabaja en una cinta de animación digital.

Santaolalla, revalorizador del folclor argentino convertido en world music, habla del trabajo conceptual de Presente, haciendo una analogía con el fino álbum Ronroco: “En realidad es un álbum como fue Ronroco, que surge como resultado de estar acumulando cosas que yo sentía que en algún momento iba a tener necesidad de sacar. Como sabes, mi forma de grabar se remite a una extensa librería de cosas que voy acumulando y grabando. Así he encontrado en el ronroco, digamos, un instrumento muy personal, de la misma forma como la guitarra, que siempre consideré que era mi instrumento primordial. Hoy en día mis instrumentos son la guitarra y el ronroco. Tengo conexiones muy profundas y placenteras con ese instrumento”.

Presente es el cuarto disco de Bajofondo, se remite a cosas que ha grabado durante 15 años. “La elección de esos temas no sólo son por preferencia personal, sino por cómo podían funcionar en conjunto. El álbum es como un viaje concebido esencialmente en el ronroco (que es un charango grave), pero también me he tomado otras avenidas sonoras hechas con otros instrumentos, como un cuatro venezolano, otras con un tres cubano; algunas con herramientas musicales árabes y otras cosas con las que me he abierto un poco para introducir cambios sonoros que ofrezcan algo distinto”. En cuanto a los riesgos asumidos en el nuevo disco, Gustavo afirma: “Nunca mido las cosas por el riesgo que asumo. Lo que trato siempre es no quedarme en una zona de confort. Siempre trato de buscar algo distinto y, al mismo tiempo, seguir siendo yo”.






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