Hasta pronto, hombre del espacio


Jason Pierce amenaza con ponerle fin al viaje de Spiritualized después de entregar el octavo álbum de estudio de este proyecto: ‘And Nothing Hurt’.




Foto: cortesía de Fat Possum Records

Despegó la nave hacia un rumbo desconocido. Jason Pierce siempre ha estado navegando por el espacio, pero en esta ocasión parece ser que emigra a otras dimensiones y se desconoce si regresará. No está de más decir que el trayecto de Spiritualized ha sido complicado: a lo largo de casi 30 años, el capitán de la nave ha pasado por severos problemas personales y de salud, situación que ha puesto en peligro la odisea de la tripulación.

Para esta última expedición, Pierce se tomó todo el tiempo necesario, nunca antes había tardado tanto en lanzar nuevo material: “Quería hacer un disco que verdaderamente valiera la pena publicar. Creo que hay muchos artistas que sacan discos demasiado rápido sólo para estar de gira. Cada año hay 100 mil discos y yo sólo quería hacer algo que mereciera la atención de la gente y que no fuera sólo un álbum para mantenerme ‘vigente’. Quiero que se note el arduo trabajo que le hemos puesto para hacerlo especial”.

Si algo no se le puede reprochar a Pierce es su enorme compromiso y ambición en cada entrega, en cada viaje musical que emprende. Sobre And Nothing Hurt, el músico comenta que intentó “cubrir todo el terreno musical de lo que me gusta y quise que tuviera una razón de existir, no quise que fuera un disco como cualquier otro. Busqué expresar dónde estoy ahora porque claramente ya no soy un joven. Muchos discos hechos por personas de mi edad suenan a que quieren aparentar que tienen 30 años. Si voy a hacer un álbum, tiene que reflejar quien soy, no quien era. Soy afortunado de poder seguir haciendo música; creo que mucha gente olvida lo afortunada que es de hacer discos”.

Jason sólo quiere hacer la mejor música. “Sólo sentí que quería grabar un disco que tuviera la esencia del rock & roll, una gran declaración que incluyera toda la música que amo. Fui sincero cuando dije que podría ser mi último trabajo, (And Nothing Hurt) me costó mucho hacerlo y conforme envejezco me es más difícil realizar discos, pero busqué hacerlo lo mejor que pude”.

Pierce ama el rock & roll y hace rock & roll, pero no cumple con el típico perfil de la estrella de rock. Con muchos años de experiencia bajo el brazo, el inglés de 52 años comenta: que “el rock & roll es el sabor de la juventud, es retratar la estupidez y la arrogancia.

Siempre se ha tratado de copiar algo que ya se ha hecho antes, pero eso no está mal, lo dañino sucede cuando la gente no personaliza su música y sólo imita lo anterior. Plagiar el mismo estilo, establecer las coordenadas de la banda a la que quieres sonar –eso es fácil–, pero si no lo haces tuyo, si no le imprimes autenticidad, si no viene del corazón, si no viene de un lugar verdadero, todo suena como cualquier otra cosa. Admiro a las personas que no tienen miedo de decir ‘este soy yo, este soy yo parado frente a ustedes, esta es mi música’ y creo que eso es lo más valioso. Lo más importante en cualquier expresión artística es tu sello único”.

Muchos podrían pensar que And Nothing Hurt es otro álbum de desdicha y pesadumbre, sin embargo, Pierce le hace justicia al título y presenta panoramas esperanzadores —sí, también melancólicos— pero prósperos a final de cuentas. Si esta es su despedida, parece ser que el hombre del espacio se va contento de la tierra.



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