‘House of Cards’ regresa a la pantalla


La serie más diabólica de la televisión y su sombría segunda temporada


POR Staff Rolling Stone México  



La serie más diabólica de la televisión y su sombría segunda temporada

Por Jon Dolan

Atesorados dramas políticos como The West Wing y Lincoln inspiran sentimientos de latente patriotismo. La igualmente elogiada House of Cards, en la que Kevin Spacey encarna a Frank Underwood, un despiadado político obsesionado con el poder, despierta emociones distintas. “El año pasado estábamos en [Washington] D.C. filmando nuestra parodia sobre la cena de los Corresponsales de la Casa Blanca”, cuenta Beau Willimon, el creador de la serie. “Y [el representante republicano] Kevin McCarthy nos dijo bromeando: ‘Si tan sólo pudiera matar a un miembro del Congreso, mi trabajo sería mucho más fácil’”.

McCarthy se refería a uno de los más impactantes momentos en la primera temporada de la serie, en el que Underwood (representante mayoritario de la Casa Blanca) elimina a un miembro del Congreso que representa un obstáculo para su ascendente carrera política. La segunda temporada del show, que se lanzó para streaming el pasado 14 de febrero, redobla esfuerzos para mostrarnos el lado oscuro de Washington, retratando un podrido ambiente forjado con negocios corruptos, impresionante avaricia y venganzas que rayan en lo medieval. Ahora, Underwood ha ascendido a la vicepresidencia, “a un paso de la presidencia y ni un voto a mi favor”, dice.

“La democracia está muy sobrevaluada”. Pero, por más astuto y vengativo que el personaje de Underwood pueda ser, su habilidad para empujar al país hacia delante (en la primera temporada abogaba por una reforma educativa; en esta ocasión, el personaje trabaja en una reforma sobre las prestaciones) sugiere una esperanzadora visión de los feroces pleitos partidistas que abundan en Washington. “Hace que las cosas salgan adelante, presiona a la gente de manera excepcional”, relata Willimon, quien cita a Lyndon Johnson como el modelo en el que se inspiró para crear a Underwood. “Una gran parte de lo que la trama intenta resolver es si Frank tiene algún sistema de valores… Y si lo tiene, ¿cuál sería? Y si así fuera, ¿cómo se ve afectado por el poder? ¿Frank basa sus valores en la autoridad que ahora posee?”.

La educación política de Willimon comenzó cuando trabajó como pasante durante la exitosa campaña que emprendió el entonces congresista Chuck Schumer en 1998 (“una campaña escandalosamente neoyorquina”, recuerda; “ganabas o perdías, nosotros ganamos, pero queríamos más”). Trabajó también en la campaña que lanzó a Hillary Clinton para el Senado en 2000 y se vio atrapado en el alborotado proselitismo para apoyar a Howard Dean en Iowa durante 2004: “Lo que yo hacía era básico. Desempeñaba trabajo estratégico, tenía la perspectiva del campo de batalla”. Jay Carson, el amigo cercano que persuadió al creador de la serie de trabajar en la campaña de Schumer, se convirtió después en un notable estratega demócrata y consultor político, permitiéndole a Willimon penetrar en los secretos de la maquinaria política. Usó entonces esas vivencias para escribir en 2008 la obra Farragut North, misma que adaptó para el drama de campaña The Ides of March, protagonizado por Ryan Gosling y George Clooney. Willimon, Spacey y el director David Fincher le ofrecieron House of Cards a Netflix, que aceptó comprar dos temporadas de la serie, incluso sin haber visto el piloto.

Descárgalo en:



comments powered by Disqus