Cómicamente perturbador


‘Skagboys’, un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.


POR Staff Rolling Stone México  



'Skagboys', un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.

‘Skagboys’, un libro que marca el regreso de Irvine Welsh.

Por José Luis Guzmán M.
Foto: Getty Images

1996: el “cool britannia” está en la cima de su poder. Música, cultura pop, cine y, por supuesto, la literaturade las islas británicas dominan el paisaje social de un mundo a la deriva. Es entonces cuando tiene lugar el estreno de la cinta Trainspotting de Danny Boyle, basada en la novela de Irvine Welsh escrita apenas tres años antes. En el colmo de la insensatez, los mercadólogos mexicanos la llaman “La Naranja mecánica de los años noventa” y la acusan de promover el consumo de la heroína.

Hace un par de años,   decidió volver al mundo de Mark Renton, Frank, Begbie, Spud y Sick Boy para ver cómo eran antes de Trainspotting, cómo se convirtieron en lo que terminaron siendo y cómo los moldeó la infame década de los ochenta, que pasó del “no future” de los punks al “no present” del new wave. Ahora, llega la traducción al español de Skagboys (publicado
por Anagrama) como un análisis frío y sin concesiones, pero lleno de humor y donde lo oscuramente cómico se encuentra con lo oscuramente perturbador. Pretexto para platicar con Mr. Welsh.

¿Por qué volver a Renton y compañía? ¿No sería mejor dejarlos descansar en paz?
“No se trataba exactamente de volver a esos personajes. De hecho, la base de Skagboys fue escrita de manera simultánea a Trainspotting pero, por una razón u otra, quedó fuera. Era una manera de explicar de dónde venían y cómo pensaban que la droga no les cambiaría… que para ellos sí habría futuro. Cuando te haces viejo –como es mi caso– te gusta más volver al origen. Las historias de los protagonistas son realmente memorables y yo quería volver a los años ochenta”.

Los años ochenta son esa edad de oro para los ahora cincuentones que imaginan el paraíso recobrado al ritmo de A-ha, The Romantics, Duran Duran, Men at Work, The Cars o The Pretenders, cuando en realida esa década significó el desmantelamiento del “estado de bienestar” y las conquistas sociales que habían dominado a Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial; fue un verdadero colapso social. Para vernos en el espejo de Inglaterra y Estados Unidos, Carlos Salinas fue nuestro Ronald Reagan, mezclado con Margaret Thatcher y aderezado con pólvora chiapaneca.





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