Jennifer Lawrence, el nuevo bombón americano


Cómo la estrella de ‘Los juegos de hambre’, Jennifer Lawrence, se convirtió en la chica más ‘cool’ de Hollywood


POR Staff Rolling Stone México  



Cómo la estrella de 'Los juegos de hambre', Jennifer Lawrence, se convirtió en la chica más 'cool' de Hollywood

Cómo la estrella de Los juegos de hambre, Jennifer Lawrence, se convirtió en la chica más ‘cool’ de Hollywood

Por Josh Eells

“¡Güey!”, dice Jennifer Lawrence en su celular. “¡Estoy perdida! Llevo como 10 minutos dando vueltas. ¿Dónde carajos es este lugar?”. Ella busca una caballeriza. Tenemos planes de ir a montar a caballo en los cañones cerca de Malibú, pero ninguno de los dos podemos dar con el lugar. Le digo que se detenga y que yo voy a buscarla. La joven actriz más talentosa de Estados Unidos está detenida en un callejón en su Volkswagen blanco, vestida con pantalón de mezclilla, una playera gris y lentes de sol de diseñador. Su cabello, naturalmente rubio, está atado en una floja coleta y su codo cuelga de la ventana abierta.

Ella saltó a la fama por interpretar a vulnerables jóvenes con voluntades de acero, como en su papel en Invierno profundo, que le valió una nominación al Óscar, o como en Los juegos del hambre, donde interpretó a Katniss Everdeen. Ahora mismo su cara dice que la cosa va en serio.

“Me urge ir al baño”.

Manejamos un poco más y encontramos la caballeriza, que resultó ser un pequeño estacionamiento polvoriento con un remolque para caballos estacionado. Lawrence sale de coche y corre en busca de algún arbusto.

Lawrence, de 21 años, tiene sus formas de dejar una primera impresión. Woody Harrelson, su coprotagonista en Los juegos del hambre, todavía recuerda su primer encuentro con ella. “Estaba en mi autobús”, cuenta Harrelson, “dentro del vehículo tengo un columpio de yoga. Jennifer se sube y dice: ‘Hola, Woody, soy J ¿ese es un columpio para el sexo?’. Eso fue lo primero que me dijo”.

Josh Hutcherson, que también participó en Los juegos del hambre, comenta: “Cuando me eligieron para esta parte, me llamó para una de esas sesiones de ‘estoy emocionado de trabajar contigo, bla, bla, bla’. La conversación empezó cuando ella dijo: ‘Piensa en un catéter que te penetra, lo cual después se convierte en un choro mareador sobre zombies y el apocalipsis”.

Y luego está Zoë Kravitz, que apareció con Lawrence en X-Men: Primera generación, y que es una de sus mejores amigas: “Yo había estado con ella algunas veces y me decía: ‘Deberías venir y salimos’. Entonces voy a su departamento y ella abre la puerta, envuelta en una toalla. Me dice: ‘Pásale, perdón, llegaste temprano, estaba a punto de bañarme’. Y suelta la toalla y se mete a la regadera y empieza a rasurarse las piernas, completamente desnuda. Me dijo: ‘¿Ya llegamos? ¿Así está bien?’ Y yo: ‘¡Supongo que llegamos!’”.

De vuelta en el estacionamiento, nos encontramos con nuestra guía, Jasmin, que nos presenta a nuestros caballos. A Lawrence le toca una yegua blanca llamada Nay-Nay quien, según Jasmin, tuvo una aparición en Band of Brothers. “¡Wow!”, dice Lawrence, acariciándola. “¡Eres famosa!”

Jasmin nos entrega formatos de exención de responsabilidad –Lawrence pone a su mamá como contacto de emergencia– y cascos, con lo que me llega una imagen mental de Lawrence cayendo de cabeza por una barranca. Pero pasa apenas pone su pie en el estribo y ensilla como profesional, solamente en un movimiento.

La familia de Lawrence tenía una granja con caballos cuando ella era niña.

Empezamos a andar por el sendero, una subida de más de 500 metros entre las colinas de las pendientes de las montañas de Santa Mónica.

Bradley Cooper, que terminó una película con Lawrence hace poco, dice que ella es “la persona con la que quieres estar filmando en la madrugada cuando estás perdiendo la cabeza”. “Te dice lo que sea”, asiente Lenny Kravitz, co estrella de Los juegos del hambre. “Lo que sea”. (También dice que ella insistió en llamarlo “Sr. Kravitz”, porque es el papá de Zoë).

Eventualmente, llegamos a lo alto del cañón. Ante nosotros está una vista en Cinemascope del Pacífico azul, con las blancas mansiones adornando las barrancas que nos quedan abajo. Llegamos a una sombra y aminoramos la marcha de los caballos y mi yegua empezó a comer pasto. “¡No la dejes hacer eso!”, dice Lawrence. “Le hace daño, tiene un poco en la boca”.

Pero pocos minutos después, volteo y veo a Nay-Nay agachada y masticando un poco de artemisa. Lawrence está tendida sobre el cuello de la yegua y susurrándole al oído:

“Ok”, dice. “Sólo un poco”.

Una mañana fría de enero de 2011, Lawrence tomaba té en el lobby de un lujoso hotel de Manhattan. Faltaban pocos días para su reconocimiento en los premios Óscar, pero le emocionaba más un libro. “Ahora estoy leyendo Los juegos del hambre”, dijo. No podía esperar a volver a su cuarto para terminarlo. “Van a hacer una adaptación”, agregó. “Van a empezar con castings y todo eso”.

Lawrence apenas había regresado de Londres, donde filmaba X-Men: Primera generación. Para su papel como la ocasionalmente topless mutante azul Mystique, se pasaba ocho horas al día para maquillarse y otras dos para desmaquillarse. Al final del rodaje, tuvo que pelear para que le devolvieran el depósito de su departamento en Notting Hill porque había dejado la tina azul.

Poco después de eso, conoció por primera vez al director de Los juegos del hambre, Gary Ross. “Estaba toda arreglada porque era la temporada del Óscar”, recuerda Ross. “Vino a mi oficina, con vasos de celofán y botes de comida para llevar por todos lados. Muchas chicas estarían fascinadas con la idea de vestirse para algo tan elegante, pero Jen decía: ‘¿Puedes creer que me tengo que poner este vestido?’”.

Él le preguntó sobre cómo iba todo. Ella contestó que, para ser sincera, “me siento como muñeca de trapo”. Traía a estilistas y maquilladores vueltos locos, poniéndole vestidos raros y zapatos incómodos. Era casi perfecto, dijo Ross, porque es exactamente como para Katniss Everdeen.

Katniss es la heroína de Los juegos del hambre, una testaruda chica de 16 años que es letal con un arco y flechas. El libro está ambientado en un EE UU del futuro que ha sido devastado por rebeliones y guerras, y donde cada año 24 niños de todo el país son llevados al Capitolio a competir en un reality show. Son embellecidos y entrevistados en los horarios de mayor audiencia en los medios. Luego los meten en una arena y los obligan a pelear hasta la muerte.

Katniss fue el papel femenino más solicitado en Hollywood después de Lisbeth Salander, de La chica con el dragón tatuado (Lawrence también hizo casting para ese papel; todavía tiene una foto de ella misma en cuero y piercings, “totalmente gotizada”, en su iPhone). Pero en la mente de Ross, “no había casi nada de competencia. Recuerdo salir de esa junta diciendo que quedaría atónito si no eligieran a esta chica”.

Lawrence pasó por meses de entrenamiento intensivo para el papel, incluyendo escalar rocas y combate mano a mano. También tuvo una entrenadora de tiro con arco, Khatuna, cuatro veces participante en los Juegos Olímpicos. “Es irritante lo perfecto que tenía que ser”, dice. “Hacías una cosa mal y recibías un latigazo” (por el arco, no por Khatuna). Pero el trabajo dio frutos: Dice que de cada 10 tiros, puede dar 4 o 5 en el blanco. Todavía tiene algunas flechas en su coche. “¿Quieres ir ahora?”, bromea.

El rodaje duró cuatro meses en el bosque cerca de Asheville, en Carolina del Norte. Era como un campamento de verano: Hacían bromas, pijamadas, e incluso un frasco con monedas que tenían que pagar los adultos que dijeran groserías cerca de los niños. (Ross calcula que Lawrence contribuyó con al menos la mitad. “Ella es increíble, pero tiene la boca de un marinero”). Una noche, Lawrence festejó su cumpleaños 21 con el equipo de filmación en un bar local; otra noche, todos le cayeron por sorpresa al cuarto de hotel de Lenny Kravitz. “Estábamos todos ahí atascados, probándonos la ropa de Lenny, pasándola de maravilla”, dice Harrelson. (¿Eso significa su ropa o su vestuario? Harrelson dice: “Es un poco difícil de distinguir”).

La cinta es una acusación de la violencia como forma de entretenimiento, y Lawrence es predeciblemente excelente en ella. “He trabajado con actores increíbles”, dice Ross, “y nunca he visto a nadie con tanto talento natural. Hay una gran fuerza emocional en su interior que es sensacional. A veces le decía: ‘¿De dónde saliste?’. Y ella me decía: ‘Realmente no lo sé’”.

Lawrence fue una sorpresa desde el principio. “No me daba cuenta por qué mi nombre era Plays With Fire hasta más entrada en edad”, dice ella. “Pero mis papás jugaban con fuego y se quemaron” (“Pensábamos que ya no tendríamos más hijos”, reconoce su mamá. “Hasta nos deshicimos de la cama de bebé y todo”).

Ella creció en un bonito suburbio en las afueras de Louisville, Kentucky. Su papá, Gary, tenía una empresa de contratistas; su mamá, Karen, administraba un campamento de verano llamado Hi-Ho. Jennifer fue la primera niña que nacía del lado de su papá de 50 años, y sus papás la criaron igual que a sus dos hermanos mayores. “No quería que ella fuera una diva”, dice Karen Lawrence. “No me importaba si era muy nena, con que fuera fuerte”. Jennifer era tan fuerte que en el kinder no le dejaban jugar con otras niñas porque era demasiado tosca. “No era su intención lastimarlas”, dice su mamá. “Ellas sólo estaban haciendo galletas mientras ella quería jugar a la pelota”.

Lawrence jugaba softball, hockey sobre pasto y basquetbol en un equipo de niños que dirigía su papá. Pero también fue porrista por varios años.

Cuando tenía 9 años, Lawrence salió en una obra de teatro en la iglesia basado en El libro de Jonás. Hacía de una prostituta de Nínive y se “robó” la obra. “Las otras niñas se quedaban ahí paradas con su lápiz labial puesto”, dice su mamá, “pero ella entró moviendo el bote y exhibiendo sus cualidades. Nuestros amigos nos decían: ‘No sabemos si felicitarlos o no, porque su hija es una verdadera prostituta’”.

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