La amenaza de Facebook


La gigante red social envolvió por completo la prensa libre, se ha convertido en una imparable operación privada de espionaje y una democracia cuestionable. Dale ‘like’ a su ruptura.


POR Matt Taibbi  



Ilustración: Rory Kurtz

No deberíamos estar pidiéndole a Facebook que arregle el problema. Nosotros deberíamos estar arreglando a Facebook. Es nuestro infortunio colectivo que esta supercorporación, probablemente la más absurda de la historia, nos haya arrastrado al borde del precipicio del capitalismo tecnológico moderno. Hemos alcanzado el momento en la historia donde muchas compañías son aún más poderosas que grandes naciones industrializadas, y en algunos casos han esencialmente reemplazado gobiernos como reguladores y supervisores de facto. Pero algunas de esas empresas son un poco malas en la parte de gobernar, y nos dejan mirando jamente a una paradoja. Los rusos llamaron esta situación un sobaka na sene, el perro del hortelano. Dormido en la huerta, el perro no se come los vegetales. Pero tampoco te deja comerlos. Tenemos que sacar al perro de la huerta.

Gran parte del pasado año y medio, la red social ha estado en todos lados en las noticias. Es ubicuo de una mala forma por primera vez en su existencia. El despreocupadamente adictivo sitio deasocialización digital se encuentra al centro de una detonante controversia internacional. Una reciente historia de portada de Wired es un típico enfoque de prensa. Innumerables empleados actuales y pasados le susurraron a la revista sobre la cultura tóxica de Facebook. Se dijo que reaccionó exageradamente al criticismo conservativo de hace algunos años y fue tan lejos del otro lado en una condenada búsqueda por “balance”, involuntariamente entregándole a Trump la Casa Blanca en el proceso.

Facebook también fue desestabilizado por las recientes revelaciones de que Cambridge Analytica, una firma que parcialmente le pertenece a la misma familia conservativa Mercer que se volvió el principal patrocinio de la campaña de Donald Trump en el verano de 2016, pudo haber usado información personal de los 50 millones de usuarios de Facebook para hacer llegar anuncios dirigidos a posibles votantes por Trump.

Cambridge Analytica ha sido puesta al descubierto como una estafa a los conservadores –en 2015,le vendió a Ted Cruz la “salsa secreta” de servicios de inteligencia que aún no se terminaba de diseñar. La historia creó pánico instantáneo por todo el mundo, a pesar del hecho de que manipular la información privada es el servicio que, de hecho, Facebook ha extensamente proporcionado como una rutina. Cualquier aplicación externa creada en el sitio, no sólo aquellas creadas por archiconservadores, puede ser capaz de llevar a cabo el mismo truco de succionar información. Como el anterior asesor de Facebook, Dipayan Ghosh lo pone: “El problema va más allá del alcance de las controversias actuales. La historia aquí es sobre puro poder de mercado”.



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