La desintegración de los cárteles


La desintegración de los cárteles. ¿Realmente se está debilitando a los grupos de poder?


POR Staff Rolling Stone México  



La desintegración de los cárteles. ¿Realmente se está debilitando a los grupos de poder?

En esta lucha en contra de la delincuencia organizada, ¿realmente se está debilitando a los grupos de poder? La muerte es la noticia diaria.

Por Jorge Fernández Menéndez

Las cifras son brutales: desde el inicio de la administración de Calderón han muerto aproximadamente unas 36 mil personas en la llamada “guerra contra el narcotráfico”. Estamos hablando de unas 50 personas al día, todos y cada uno de los días de estos cuatro años. La enorme mayoría de ellos, por ajustes de cuentas y venganzas entre los mismos grupos criminales. Unos mil caídos son de las fuerzas de seguridad y unas 100 personas, aproximadamente, son víctimas “civiles” que estuvieron en el lugar y en el momento equivocado.

Frente a esa marea de violencia la pregunta, siempre, es si se va ganando o perdiendo esa guerra. Si acaso todo esto tiene algún sentido. Incluso, una y otra vez se habla de que se debe cambiar de estrategia para enfrentar al crimen organizado. Hay quien opina que se debe legalizar la marihuana, como si eso (independientemente de sus efectos positivos o negativos) sirviera para acabar con una violencia tan irracional.

alfredo-beltran-leyva-es-presunto-integrante-del-cartel-de-sinaloa-notimex.2008-01-23.2246272303Pero el hecho es que cuando se combinan los golpes de fuerza con las acciones de inteligencia, cuando las instituciones actúan en forma coordinada, esa estrategia muestra sus resultados. Y ninguna acción en los últimos tiempos ha sido tan clara al respecto con la destrucción del cártel de los Beltrán Leyva y de todo el grupo operativo de “La Barbie”.

Una historia al respecto es paradigmática. A fines de noviembre fue presentado Carlos Montemayor, quien era el sucesor, y también el suegro, de Edgar Valdez Villareal, “La Barbie”. Montemayor podría ser un narcotraficante más que es detenido, pero lo importante es la historia que cuenta. Dijo (y algo debe pasar porque ahora son cada día más los narcotraficantes que al momento de ser detenidos se convierten en una suerte de “farinellis” del narcotráfico) que ante la caída de “La Barbie” y por órdenes de éste, decidió asumir el liderazgo del ya menguado cártel. Buscó entonces a los líderes de las células de Morelos y de Guerrero pero ambos lo rechazaron y decidieron seguir trabajando en forma autónoma. Y terminaron, literalmente, en los tiros.

F857393_charro619_apMontemayor decidió formar entonces su propio cártel, al que llamó pomposamente Cártel Independiente de Acapulco (CIDA). Pero se topó con sus enemigos de la Familia Michoacana, que se querían quedar con esa plaza. En medio de ese enfrentamiento, a Montemayor le informaron que llegaba a Acapulco un contingente de michoacanos, supuestamente de la Familia y decidió secuestrarlos para vengarse porque ya le habían quitado la plaza de Altamirano, una ciudad clave para la recolección de la marihuana que viene de la sierra de Guerrero y por los laboratorios de drogas sintéticas que allí funcionan.

Pero se equivocó y los michoacanos eran turistas. En el camino se va desmoronando su organización, hasta que él mismo es detenido. En los hechos concretos, lo que hasta hace unos meses era un poderoso cártel, hoy se ha convertido en un grupo de células enfrentadas en forma violentísima entre sí, sin mandos claros y con innumerables detenidos, muchos de los cuales buscan convertirse en testigos protegidos.

Hasta hace unos pocos meses, tanto “La Barbie” como jefe de sicarios y operaciones de los Beltrán Leyva, controlaban Acapulco y parte de Guerrero, Morelos, buena parte del área metropolitana del Distrito Federal y del Estado de México. Hoy, el propio Valdez Villarreal está preso, al igual que todo su equipo cercano: sus células de Morelos y Guerrero se independizaron y no aceptaron a su sucesor, que también acaba de ser detenido. Todos se están matando entre sí, al mismo tiempo que se enfrentan a sus rivales externos, también debilitados, por el control de cualquier ciudad, de cualquier esquina.

sergio-villarreal-barragan-el-grandeEl panorama se complementa con otros golpes. La captura de Sergio Villarreal Barragán, apodado “El Grande”, convertido ahora también en testigo protegido, implicó una profunda desarticulación de lo que resta del cártel de los Beltrán Leyva, todavía comandado por Héctor, pero sin contar ya con sus principales colaboradores, comenzando por “El Grande”, que se había embarcado en una brutal guerra con Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, por el control de esa organización.

Se ha dicho que ese enfrentamiento devenía de la muerte de Arturo Beltrán Leyva en diciembre pasado, pero en realidad la historia fue diferente. La ruptura comenzó cuando los Beltrán establecieron una alianza con Los Zetas, cuyo líder, Heriberto Lazcano, tenía un enfrentamiento personal con “La Barbie” de años atrás. Desde entonces, las relaciones entre el líder del cártel y su jefe de sicarios comenzaron a ser distantes. Buena parte de las tareas de “La Barbie” las comenzó a asumir Villarreal Barragán y, desde la muerte de Arturo, comenzó una guerra abierta entre los dos grupos para apoderarse del control operativo de ese cártel. En ese proceso, “El Grande” se acercó a Los Zetas y “La Barbie” al cártel de “El Chapo” Guzmán. Ahora “El Grande” y “La Barbie” están detenidos y sus respectivos operadores disgregados y, como vimos, enfrentados no sólo con sus adversarios sino también entre sí.

MEXICO-US-DRUGS-CARDENAS-EXTRADITIONLa fractura también se refleja en la guerra de los Zetas contra sus aliados históricos del cártel del Golfo. Los Zetas son el más atípico de los grupos del narcotráfico mexicano. No provienen de organizaciones ligadas a la delincuencia y al contrabando de muchos años atrás, cohesionadas por lazos familiares y un origen geográfico muy concreto, como casi todos los otros grupos. Ellos originalmente surgieron de las fuerzas de seguridad enviadas a combatir contra Osiel Cárdenas en Tamaulipas, y terminaron trabajando para éste. Fueron primero protectores, luego sicarios, más tarde comenzaron a tener sus propias rutas y cuando Osiel fue deportado a Estados Unidos y ya no pudo seguir manejando el negocio desde la cárcel, se quedaron con casi todo. En el camino perdieron a la mayoría de sus fundadores, se hicieron famosos por su grado de violencia y surgieron multitud de imitadores que sobre todo se dedicaron a la extorsión y el secuestro. Cuando Osiel Cárdenas se convirtió en testigo protegido en Estados Unidos, decidieron independizarse en forma absoluta. Y comenzó otra guerra.

En el cártel del Golfo no están mejor. La caída de Ezequiel Cárdenas Guillén, “Tony Tormenta”, es un golpe demoledor para esa organización, que si bien continuará bajo el mando de Eduardo Costilla, apodado “El Coss”, lo cierto es que se encontrará seriamente debilitada en su lucha contra los Zetas, en un contexto que parece llevar a un equilibrio precario de poder entre las dos organizaciones.

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