La liberación de Kesha


Antes de crear un gran disco, tuvo que salvar su propia vida.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Brian Hiatt

¿Podemos comenzar de nuevo?”, la mujer alta enfundada en la playera de los Stones no está particularmente satisfecha con su grito. “Cuando canto muy agudo me da demasiado calor. Y no de una manera sexy”, advierte. La estática se escucha una vez más y los inconfundibles riffs de “Children of the Revolution” de T. Rex (1972) inundan la habitación. Esta vez Kesha la saluda con un violento “¡Yowww!”. Mucho mejor. Continúa haciendo lo suyo. “You can bump and grind”, canta al tope de su rango vocal. Fuera del cuarto de control, el productor Hal Willner asiente al unísono. El track está planeado para gurar en un LP de tributo a múltiples artistas convocado por el líder de T. Rex, Marc Bolan, uno de los muchos héroes de Kesha.

La sesión se está llevando acabo en Village Studios en Los Ángeles, un complejo de la vieja escuela. Kesha suena increíble, se ve bien, pero ¿quién es esta persona? Claramente, la vieja Ke$ha –quien adornaba su voz digitalmente y hablaba sobre usar whiskey como su asistente de higiene dental por excelencia– no está disponible. Con 30 años de edad, mientras se recupera de un desorden alimenticio que casi la mata y de la tenebrosa y todavía inconclusa, batalla legal con su exproductor Dr. Luke, Kesha Rose Serbert quiere que conozcamos a su verdadera yo, por fin.

Una amiga suya de Nashville que le ayuda con “mantras, yoga y esas cosas” le dijo que “todos queremos ser vistos”, un consejo sabio que resonó en su cabeza. “Me siento yo por primera vez. Acabo de hacer un álbum del que estoy profundamente orgullosa, excavé hasta el interior de mis entrañas para recolectar las letras que eran más difíciles para mí, ¿y lo mejor de todo? ¡A la gente le gustan! Es realmente hermoso y sanador. Siento que por fin me ven como lo que soy y la gente está de acuerdo con ello”.

Esa excavación de la que habla, resultó en el ecléctico Rainbow, un tercer álbum que se retrasó por mucho tiempo, pero que terminó siendo uno de los mejores lanzamientos. Crudo, emocionalmente complejo; una sorpresa absoluta.



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