La maravilla de Gal Gadot


La antigua instructora de combate del ejército israelí, había dejado la actuación atrás. Más tarde llegó ‘Mujer Maravilla’, su insólito ascenso como la súper heroína más poderosa.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook Gal Gadot

Por Alex Morris

La propia mujer maravilla está a punto de bendecir a mi hija. “¿Puedo tocar?”, me pregunta antes de rodear con sus largos dedos mi panza de embarazada. Sus manos se perciben cálidas y maternales. Me mira a los ojos, insistente, para preguntar: “¿Niño o niña?”. Le digo que es mujer y su sonrisa crece. “Ser mujer es igual a fuerza, en más cosas de las que imaginamos”, declara. Extrañamente esto no es un sueño, estamos comiendo juntas en el Chateau Marmont. Gal Gadot está aquí para hablar sobre su ascenso, de cómo se transformó de casi desconocida en una actriz icónica internacionalmente, y un símbolo de todo lo que es bueno y poderoso en esta primera adaptación de la Mujer Maravilla. Sin embargo, los elementos de súper heroína ya se encuentran en su forma de ser. No parece preocuparle que ha estado levantada desde las cinco de la mañana con su bebé de cuatro meses (“Es exhausto pero increíble, es lo mejor”). En persona su aura planea en algún lugar entre La Madre Tierra y una amazona glam. Su acento es digno de una cinta de Bond, resuena áspero en su voz.

Su interpretación de La Mujer Maravilla representa de forma sumamente convincente tanto la rudeza como la gran decencia de su personaje. Sin problemas podría ser un perfecto antídoto en la era Trump, a tal grado que no fue poco común ver a cientos de mujeres llorar mientras la veían en la pantalla grande. Gran parte del mundo podrá no saber pronunciar su apellido (“Es Gadot no Gadoh”), pero Gal apenas y se molesta con frivolidades. “Me gusta cuando todo está en paz, que haya una cierta armonía de tranquilidad en la atmósfera”, asevera. “Deberías de encontrar tu lugar neutral dentro de ti misma”, me aconseja. Con su presencia, este tipo de cosas parecen posibles, incluso probables. Si eres ella, claro. Por ejemplo, la forma en la que se sacude a los pesimistas que tomaron a la Mujer Maravilla como una especie de tesoro nacional y se sintieron ofendidos porque una israelí la personificó: “¿Dios mío, en serio se molestan por eso?” (La película fue prohibida en varios países árabes por la misma razón). O la manera en la que no se tomó en serio las cosas cuando hubo comentarios sobre el tamaño de su busto, enfatizando con sus respuestas cómo el personaje jamás tuvo proporciones de chica pin-up, por el contrario, históricamente, la Mujer Maravilla tenía sólo un seno. “Les dije: ‘Si quieren ser realmente estrictos con el tema, las amazonas sólo tenían un seno. Solamente uno. Así que, ¿de qué hablan? ¿Que tengo busto y trasero pequeños? Seguramente eso hará toda la diferencia’”.

Incluso la manera en la que se enfrentó sin quejarse a un invierno poderoso en Londres, grabando 12 horas al día, seis días a la semana en no mucho más que un leotardo y unas muñequeras de metal. O lo aún más impresionante: la manera en la que filmó la siguiente cinta de la fran quicia DC Comics (La Liga de la Justicia, que será estrenada el 17 de noviembre) ya que estaba embarazada de su segunda hija, con todo y nauseas. “Le cortamos un pedazo al traje y me instalaron una pantalla verde en el estómago”, comenta. “Fue demasiado gracioso, pensar en la Mujer Maravilla con panza”.



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