La nostalgia por los años ochenta


El carismático Caleb McLaughlin habla sobre el fenómeno ‘Stranger Things’ y el estreno de su segunda temporada.


POR Priscila Núñez  



El 15 de julio del año pasado, apareció la serie Stranger Things. Le tomó un par de días en llamar la atención y despertar la nostalgia por los años ochenta que parece ser que se ha convertido en una referencia dorada hoy en día.

Su primera temporada se sitúa en 1983, año en el que se estrenaron cintas como el episodio VI de Star Wars y Scarface o en el que se emitió el último episodio de M*A*S*H. A mí no me tocó vivir ninguno de esos fenómenos, tampoco usé tenis Blazers ni tuve una bicicleta chopper, es más, ni siquiera nací en esa década y aún así, siento esa nostalgia que debería de resultarme ajena.

Si no estás familiarizado, Stranger Things se ha convertido en un fenómeno, e incluso alabada por el reconocido escritor Stephen King. La desaparición repentina del niño Will Byers, en un tranquilo pueblo de Indiana, despierta la paranoia en sus seres queridos y en la comunidad. A medida que la madre de Will, Joyce Byers y sus amigos Mike, Lucas y Dustin investigan el paradero del ausente, una serie de acontecimientos paranormales comienzan a acechar al poblado de Hawkins revelando experimentos secretos, fuerzas sobrenaturales y a una niña muy especial.

Los ocho capítulos que existen hasta el momento son una oda al cine ochentero por parte de sus creadores, los hermanos Ross y Matt Duffer, desarrollaron esa fórmula que contiene ecos de nuestra infancia sin importar en qué década la hayamos vivido.



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