La nueva dirección Harry Styles


Un año en la vida del cantante mientras deja atrás su ‘boy band’, se dirige a Jamaica y alcanza la madurez.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook Harry Styles

Por Cameron Crowe

Enero de 2016. Una banca sobre Primrose Hill en Londres destaca en el horizonte de la ciudad. Si hubieras pasado por aquel sitio alguna noche de invierno, tal vez lo hubieras visto sentado ahí mismo. Un chico alto, envuelto en un gorro de lana, sus manos enterradas en los bolsillos. Harry Styles tenía demasiado en qué pensar.

Había pasado los últimos cinco años siendo el miembro favorito de One Direction, ahora, un futuro incierto se desplegaba frente a sus ojos. La banda había anunciado un descanso indefinido. La interferencia de la adulación ya no se escuchaba, reemplazada por el silencio de la ciudad debajo de sus pies. La fama que gozó Styles en los años que estuvo con One Direction fue una locura.

Con una modesta sonrisa, un tinte de oscuridad y un cabello invariablemente descrito como enmarañado, se convirtió en una plataforma en la que millones de fans depositaban sus sueños. Por Dios, cuando se detuvo en una avenida para vomitar discretamente, se dice que su vómito se vendía en eBay como si fueran piezas remanentes del Muro de Berlín. Paul McCartney lo ha entrevistado. Además, existe un libro escrito por fans (no autorizado) en la que aparece una versión sexy y punk del músico. Un billón de lectores siguieron sus andanzas virtuales. (“No lo leí”, comenta el Styles verdadero. “Pero espero que consiga más acción que yo”).

En el auge de la manía por One Direction, Styles dio un paso hacia atrás. Para muchos 2016 fue un año de pérdida, debido al fallecimiento de leyendas y héroes de la música, además de un orden mundial tóxico. Para el cantante significó una oportunidad para comenzar con una nueva identidad, en esa misma banca con vista a Londres. ¿Cómo sonaría el proyecto solista de Harry Styles? Un plan surgiría. Un ciclo de temas sobre mujeres y relaciones. 10 canciones con un sonido más rockero. Un audaz nombre para el disco (Pink) y citó a Paul Simonon de The Clash: “El rosa es el verdadero color del rock & roll”.

Muchos de los detalles cambiarían en el transcurso del año –incluyendo el título que terminaría siendo simplemente Harry Styles– pero una palabra seguía rondando su mente. “Honesto”, con esa un año después, manejando una Range Rover negra en medio de Los Ángeles. “No quería escribir historias, quería escribir mis historias, cosas que me habían sucedido. Lo principal era ser honesto. No había hecho eso antes”. No hay luz amarilla que no se pase al volante mientras relata con emoción lo que ha construido bajo la tutela del productor, Jeff Bhasker (The Rolling Stones, Kanye West, “Uptown Funk”).

Styles comienza a cantar letras recién escritas. Es una nueva canción llamada “I Dont Want to Be the One You’re Waiting On”. Su voz suena cálida e íntima, recuerda a un joven Rod Stewart. “Sign of the Times”, el sencillo que empezó como una nota de voz de siete minutos en el celular del cantante, suena a todo volumen. “De todo lo que está sucediendo en este momento lo que más me lastima no es lo político, son los fundamentos. Busco igualdad para todos, sin importar raza o sexo. ‘Sign of the Times’ nació mientras pensaba que no es la primera vez que nos encontramos en una situación difícil y sin duda no será la última. La canción está escrita como si una madre acabara de dar a luz y existiera una complicación. A la madre le dicen: ‘El niño está bien, pero tú no sobrevirás’. En ese momento la madre tiene cinco minutos para decirle que continúe y conquiste”.

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