La ráfaga de Rush


Neil Peart habla sobre la reciente gira de Rush.


POR Staff Rolling Stone México  



Neil Peart habla sobre la reciente gira de Rush.

¿Será este el fin para estos dioses del rock?

Por Brian Hiatt

Neil Peart conduce como toca. Cuando nos encontramos, acaba de ensayar con Rush para lo que podría ser su última gira. Arranca en su prístino Aston Martin DB5 1964 para salir de la carretera y entrar a una peligrosa curva. Así hace las cosas: Con intimidante maestría y un particular gusto por lo gloriosamente excesivo. Peart juega un papel central en Rush, escribiendo las letras, fungiendo como la conciencia de la banda, ejecutando solos tan largos y estructurados que se convierten en canciones. El baterista pertenece a una especie particular de músico, es un dios nivel Clapton en 1966: Dave Grohl lloró después de conocerlo.

Además, Peart es un corredor de autos amateur. El músico de 62 años es amigable, mucho más de lo que esperarías de quien escribió las letras al himno anti-lambisconería “Limelight” (“I can’t pretend a stranger is a long-awaited friend”), pronunciando todo con un rico tono barítono. Como el autodidacta y virtuoso escritor que es, ha escrito tantos libros, ensayos y letras que no puede evitar hacer notas al pie al platicar: “Cuando escribí eso, dije…”.

Los fans de Peart lo consideran el mejor baterista vivo del rock & roll, y sus colegas parecen concordar: Ha ganado premios de la encuesta del Modern Drummer en 38 ocasiones. Incluso aquellos que se confiesan alérgicos al espectáculo que desata con su enorme batería reconocen el talento de Peart para la composición y el drama: Los fans de Rush saben que sus beats hipersincopados y sus brutales fills son ganchos pop en toda regla. “Neil propulsa a la banda, lo cual tiene mucha musicalidad, hay muchas ideas puestas en cada ocho tiempos. Pero mantiene el impulso, que es lo más importante. Puede hacer todo eso mientras hace todo tipo de cosas increíbles”, dice Stewart Copeland, baterista de The Police y ocasional compañero de palomazos de Neil. Por su parte, Peart busca llenar cada minuto de su vida con tanto exceso como le sea posible, lo cual podría explicar su desborde musical.

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