Leiva: un creativo sin pereza


El músico madrileño nos comparte su historia en una distendida charla en la Ciudad de México


POR Jovel Álvarez  



Foto: Instagram Leiva

En el patio de esta escuela hay un niño de 8 años jugando fútbol. A los oídos de este pequeño llega el distante sonido de una banda que se presenta en el gimnasio. La tentación es demasiado fuerte, José Miguel – o Leiva, como le llaman sus amigos – corre para ver qué es ese sonido que hace vibrar su alma.

Sin saberlo este niño corre hacia su destino. Se trata de una banda de rock formada por estudiantes mayores que él.

“Nunca se me va a olvidar. Ese día pensé: ‘yo quiero hacer eso, yo quiero ser esos’”, nos dice con nostalgia ese niño, hoy convertido en un hombre de 36 años.

Leiva y Latinoamérica

Encontramos a Leiva en la Ciudad de México, con motivo de su primera visita a nuestro país para la promoción de su tercer álbum de estudio en solitario, llamado “Monstruos”, y para anunciar el que será su primer concierto en tierra azteca.

El cantante admite sin contemplaciones que la conmoción que ha recibido al llegar a México lo ha dejado profundamente marcado.

“El impacto que he recibido al llegar no lo he recibido nunca ¡la vibra es muy bestia! Igual vosotros, estaréis acostumbrados, pero para nosotros ha sido un viaje muy significativo. Veo cosas muy diferentes, pero es algo muy familiar para mí, es una cosa extraña, es como si fuera un poco mío también”, nos comenta convencido el músico español.

Pese a lo fuerte de la experiencia, lo cierto es que México no es el primer contacto de este creativo con América Latina, pues su vida está ligada desde hace 10 años a Argentina, país que no duda en llamar su “otra casa”, en la que ha aprendido a valorar una industria musical muy distinta de la española.

“Argentina está muy pendiente de su rock. Están muy orgullosos de ello y viven muy cercanos a las canciones por encima de la estética. Eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. México, por otra parte, está mirando para afuera. Aquí toda la parte de redes sociales es muy importante, toda la parte de inmediatez. España también está muy pendiente de lo anglo y muy pendiente de toda la comunicación viral”, nos comenta el intérprete.

La vida sin “Pereza”

Para este cantautor, los días en que la fama tocó a su puerta al formar parte del grupo de rock español Pereza, se muestran ya lejanos. No obstante, su mirada no oculta el entusiasmo de recordar aquel tiempo en que la vida pasaba con ligereza por sus manos.

“Lo recuerdo como un momento donde no calibrábamos las consecuencias, donde teníamos un discurso muy vehemente y no nos tomábamos en serio las cosas que pasaban. Fue un momento muy divertido y puro. Recuerdo Pereza con mucha ternura… Pero es algo ya lejano”, nos dice.

Luchando contra la gripe pero con muchas ganas de darlo todo esta noche en Córdoba.

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Al hacer un balance del pasado, el artista se da cuenta de que en su presente las ideas y convicciones ya han cambiado.

“Conforme te haces un poco mayor se te van enredando las cosas, tu vida se va complicando, tus emociones, te das cuenta que tu discurso es otro. Luego te das cuenta de que te aparecen una serie de miedos que ni conocías”, asegura.

Muchos pensaron que Leiva estaría condenado a cargar con el peso de Pereza por el resto de su carrera. Sin embargo, el cantante asegura que la transición para la gente “ha sido más rápida de lo que pensaba”.

“Yo creo que siempre me va a acompañar, porque Pereza fue un grupo bastante popular que creció con una generación durante muchos años. Fuimos su banda sonora y estoy orgulloso de que me acompañe. Es verdad que durante mi primer disco fue muy fuerte el peso. Pero ya con el segundo y ahora con el tercero nadie me ha vuelto a preguntar si volvería con Pereza. Por lo tanto no estoy peleado con mi pasado”, sostiene con convicción.

Un proceso peculiar

Para Monstruos, su tercer álbum, Leiva ha seguido un proceso creativo particular, pues admite que contrario a muchos otros artistas que escriben en los momentos de descanso, él lo hace durante sus giras.

“Para mí las canciones están directamente relacionadas con los momentos donde te ocurren cosas, me cuesta mucho imaginarme componer un disco en un año de inactividad. Durante una gira ves gente, tienes muchas emociones, estás en un estado de gracia, y me gusta sentarme en los hoteles antes de la prueba de sonido y buscar inspiración… Componer de gira es algo que me gusta. Ni siquiera es una elección, es como me parece natural”, asegura.

Hace una semana que salió #Monstruos. Y esto está siendo increíble, amigos y amigas.

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Justamente de esta naturalidad que mana de su mente al componer, nace también una obsesión de control que Monstruos le ha enseñado a manejar en gran medida.

En sus álbumes anteriores Diciembre y Pólvora, el artista madrileño hizo gala de sus manías, al involucrarse totalmente en el proceso de producción. Esto hizo que se encargara desde detalles como “la distancia del micrófono con respecto al bombo”, hasta “la altura del techo del estudio, para asegurar la mejor acústica”. De hecho, en su primer álbum, él mismo grabó todos los instrumentos.

En este tercer proyecto discográfico, ha cedido a los expertos todos los aspectos técnicos.

“Al final me di cuenta que no podía estar en todo y que es interesante rodearte de gente mejor que tú, que tiene una perspectiva de las cosas más fresca, que no tiene una implicación sentimental como tú”, asevera.

Para el artista, Monstruos significa el fin de una trilogía. “Es un lugar al que llevaba mucho tiempo queriendo llegar. Buscaba un tipo de disco, un tipo de concepto, un tipo de canción. Creo que finalmente he conseguido algo a lo que apuntaba con el último disco de Pereza”, nos comenta.

La industria de hoy

Según este compositor, hay un terreno perdido en el complejo mapa de la industria musical actual. Se trata del primer territorio descubierto y conquistado, que ha quedado en el abandono ante la prisa de dar al público una abundancia innecesaria de material.

“Se está perdiendo lo artesanal”, afirma con contundencia. “Se está tendiendo a hacer un consumo rápido de la música, y dentro de las compañías disqueras no hay un apartado donde se cuide todavía esa parte ‘artesanal’. No digo que debamos mirar para atrás, porque siempre hay que mirar para adelante, pero sí que me gustaría que hubiera una figura en cada compañía cuidando de no olvidarnos de las cosas buenas que nos han dado los artistas del pasado, desde los años sesenta hasta ahora”.

“Cuando yo era chaval, tenía que venir un tipo de una compañía a un bar a verte, proporcionarte un presupuesto para ensayar y preparar un disco. Ahora mismo tú grabas una canción en tu casa, y la pones a volar en internet. La gente graba un disco y lo mezcla en tres días. Eso no puede salir bien, no puede salir bien”, comenta el también productor.

Sobre las plataformas de música en streaming, el cantante admite que es muy complicado hacerse de un criterio, “porque me di cuenta de lo que hacen por la música. Me di cuenta de cómo la acercan a un montón de gente y también de cómo la frivolizan. Sobre todo, te dan un mensaje: ‘acumula toda la música que puedas’. Y yo digo ‘¿para qué?’. Pero veo también lo bueno, no soy un retrógrado”, asegura.

Ante este panorama, el artista reconoce que lograr vivir de la música en un país como España, es un verdadero privilegio.

“Es absolutamente acrobático. La probabilidad es tan pequeña que soy muy consciente de lo difícil que es vivir de algo que te gusta, y en particular de la música. En España, poder salir con tu banda de tu ciudad, al día de hoy, tal y como está el IVA, es imposible. Es muy difícil”, lamenta el madrileño.

El México de Leiva

La pregunta es una: “¿qué venía a tu mente cuando te decían ‘México” antes de este viaje?”. La respuesta brota con increíble rapidez.

José Alfredo Jiménez”, afirma sonriente.

“Es alguien a quien admiro muchísimo. Para mí José Alfredo es el maestro de algo que me gusta mucho: contar muchas cosas con pocos elementos, y hacer de lo simple algo emocionante”, nos comparte el cantautor, quien asegura que ha tenido extensas charlas con Joaquín Sabina sobre “El Rey”.

Estas conversaciones se deben a la estrecha colaboración que hubo entre Leiva y Sabina durante los trabajos del nuevo álbum del cantante de Jaén, llamado Lo niego todo, del que el madrileño es productor.

Foto: Instagram

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Sobre sus referentes mexicanos, el cantante nombra a Café Tacvba, Ximena Sariñana, Natalia Lafourcade y Zoé.

Al hablar de su concierto en el Lunario del Auditorio Nacional, a realizarse el próximo 24 de mayo, Leiva se dice francamente emocionado.

“Me hace mucha ilusión presentarme con la banda. Es un paso muy importante poder presentarme en México con ellos, porque es así como podemos brindar un espectáculo más fiel, y me da la sensación de que lo podemos llenar”, asevera.

Antes de despedirnos, la pregunta que nace de este reportero es sencilla: “¿qué es lo que recibes de la música que hace que todo valga la pena?”.

Su respuesta, resulta fascinante.

“Compañía”, dice. “Pero más allá de hacer compañía a otros, es la que recibo al componer. Además de poder tener un puente de comunicación con muchas cosas que probablemente me costaría hacer si no fuera por todo esto. Me produce mucha seguridad tener la música cerca”.

Nos despedimos, pero antes de terminar nuestro encuentro, Leiva me hace saber que guarda un gran cariño por Rolling Stone.

Escucha Monstruos, el nuevo álbum de Leiva:

 

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