Leo confiesa sus demonios


Tiene una vida de ensueño y un papel fantástico en ‘El Origen’, ¿qué es lo que le preocupa entonces?


POR Staff Rolling Stone México  



Tiene una vida de ensueño y un papel fantástico en 'El Origen', ¿qué es lo que le preocupa entonces?

Tiene una vida de ensueño y un papel fantástico en ‘El Origen’, ¿qué es lo que le preocupa entonces?
Por Brian Hiatt

Anoche, Leonardo DiCaprio soñó con monstruos.

Uno por uno, todos iban a su encuentro –“unas criaturas feroces e intensas”-, pero él logró sojuzgarlos a todos. La cinta más reciente de DiCaprio, El Origen, ocurre casi completamente dentro de mundos surrealistas, a pesar de que el actor difícilmente puede recordar los suyos. Sin embargo, éste último dejó huella. “Traía puestos unos guantes gigantes”, explicó un tanto avergonzado la noche siguiente, “y yo tenía que poner mi mano en sus bocas mientras ellos intentaban destrozarme. La idea era luchar y hacerlos caer. Debía sincronizar mis acciones perfectamente porque los monstruos rotaban a mi alrededor, de otro modo, la cosa hubiera culminado en una destrucción masiva”. Cuando su alarma sonó, a las 9:45 a.m., DiCaprio había derrotado a los demonios y salvado al mundo. Despertó en su casa, en las colinas de Hollywood, sintiéndose muy satisfecho consigo mismo.

origen-trailer-final-en-espanolDiCaprio sabe que ningún sueño podría ser más improbable que la historia de su propia vida. Rompecorazones a los 17 años, nominado para un Óscar dos años más tarde; a los 23, el más bello y cotizado cuerpo frígido en la historia de la cinematografía; y en la última década logró escapar de todo ello, sumergiéndose en papeles cada vez más oscuros y complejos y convirtiéndose en “la musa” post Robert De Niro de Martin Scorsese. Obtiene los beneficios más extremos del estrellato –$20 millones de dólares por cada película, novias que son supermodelos (la más reciente es Bar Rafaeli, una bella israelí de 25 años)– sin el compromiso “artístico” que normalmente acompaña a esa clase de situaciones: no ha participado en franquicias y en su historial no hay superhéroesm no hay piratas y no hay naves espaciales. “Tomando en cuenta todo lo que ha ocurrido en mi vida”, dice, “me siento como alguien que ha mantenido los pies en la tierra y que sigue siendo feliz, y no permito que mis defectos arrojen su sombra sobre mis aspectos más saludables. Estoy cumpliendo con mis objetivos y no me he vuelto loco”.

Pero el actor piensa demasiado. Es presa de la ansiedad. Está preocupado porque le parece que pudiera estar perdiendo pie y quedándose atrás en lo concerniente a la ética cada vez más corporativa de Hollywood. Le preocupa asimismo que los dramas que prefiere carezcan próximamente de financiamiento. Es un ambientalista comprometido que se siente genuinamente aterrorizado ante el prospecto de océanos devastados y un Apocalipsis petrolero.

AP Film Cannes No Country for Old MenLos detalles y los asuntos insignificantes le hacen sudar. Cierta noche, mientras se prepara para ir a casa, masculla una lista como si se tratara de un ritual: “Teléfono en la mano, caja de puros en la otra, la cartera y las llaves del auto en su lugar”, balbucea, evocando ligeramente el papel de Howard Hughes que desempeñó en El aviador. Su estómago se descompone “con las cosas más estúpidas; todo aquello que no tiene por qué ponerte ansioso. Me parece una locura que la mente pueda volverse una base de datos capaz de disparar tus preocupaciones arbitrariamente. Mi vida está muy bien organizada, siempre he pensado mucho en lo que hago y, sin embargo, mi estómago siempre está… Estoy sentado en cualquier parte, totalmente ansioso a causa de algo totalmente ridículo. Uno debe hacer una pausa para decirse, ‘Esto no vale la pena’ ”.

origen-inception-leonardo-di-caprio1Sean los que sean los duros demonios que merodean en la mente de DiCaprio, sea cual sea la auténtica raíz de sus preocupaciones, el actor no está dispuesto a hablar. O, a pesar de los años que lleva entrando y saliendo de terapia, él sigue sin saber qué es lo que pasa. Pero resulta difícil no concluir que muchos de estos problemas los podemos ver sobre la pantalla, en los papeles que siempre le han atraído: tipos encantadores y un tanto petulantes, de repente bajo presión; ídolos que caen; mártires perseguidos por sus fantasmas, avejentados prematuramente. “Es obvio que todo eso vive en mi interior y sólo hasta que fui compelido a hacerlo caí en la cuenta de que era capaz de externarlo”, dice. “Es como una salida, la posibilidad de representar estas situaciones constituye una especie de terapia”.

Sus personajes siempre acaban mutilados, torturados, adictos a las drogas, locos, lobotomizados, viudos; mueren en los océanos más gélidos o en las junglas de África. “Hace tiempo que no muero en una película”, protesta el actor, burlándose un poco de sus cintas más recientes, en las que sus personajes han logrado sobrevivir. Hace una pausa. “Creo que sí morí en Los infiltrados”.

el_origen_leo_310710Ha perdido la delicada belleza que hizo que Marlon Brando profiriera la inmortal frase, “El chico parece una chica”. Su cara es ahora rolliza, su piel es un tanto más oscura, como si los genes de su padre italiano hubieran finalmente vencido a los de su madre alemana. A los 35 años, finalmente semeja tener su edad. Tiene algunas arrugas alrededor de los ojos y bastantes pliegues entre las cejas. “Ni siquiera pienso en ello, está fuera de mi control”, dice mientras pone los ojos en blanco cuando le recuerdo que algunos sostienen que él ha hecho un esfuerzo para volverse más tosco en la pantalla. “¿Y qué es lo que se supone que hice? ¿Arrastrar mi cara en dunas de arena?”.

BANNER CONTENIDO-2



comments powered by Disqus