Los 15 mejores momentos de ‘The White Album’


El nuevo box set de la pieza maestra de The Beatles de 1968 está lleno de joyas nunca escuchadas. Un primer vistazo exclusivo de esta obra inaudita.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: cortesía de Universal Music

Por Rob Sheffield

Todo lo que sabemos sobre ‘The White Album’ está a punto de cambiar. La obra maestra de The Beatles de 1968 siempre ha sido el misterio más profundo en su historia –su música más alocada, extraña, experimental y brillante.

Pero resulta que The White Album es incluso aún más extraño de lo que creíamos. Especialmente cuando lo escuchas en Abbey Road, el legendario estudio en Londres donde la banda pasó cinco largos meses creándolo. Durante un par de días soleados (y largas noches) en Abbey Road, Rolling Stone realizó un tour exclusivo y privado por las gemas inauditas de la nueva edición de súper lujo de The Beatles, por siempre conocido como The White Album. El productor Giles Martin, hijo de George Martin, fue un guía valiente, reproduciendo tomas desde lo profundo de las bóvedas, y a menudo usando una guitarra para demostrar un cambio de acorde. “Era una banda en llamas”, dice. “Es el doble o triple de Sgt. Pepper –las cuatro paredes de este estudio ya no podían contenerlos”.

Parte de la mística de The White Album es todo el drama que se produjo en él –los argumentos y malas vibras son materia de leyenda. Así que lo sorprendente es todo el humor, emoción y compañerismo que se muestra en la nueva colección. Un buen ejemplo: una versión previamente desconocida de “Good Night” donde John, Paul, George y Ringo armonizan sobre una guitarra folk. Como Martin admite, “Los escuchas cantar a todos juntos y te preguntas: ‘¿Esto es The White Album?’”.

Sí, este es The White Album, y el impresionante box set profundiza en el frenesí creativo que The Beatles logró en 1968. Hay una nueva mezcla del productor Giles Martin y el ingeniero Sam Okell, además de cuatro discos de tomas alternas. El material extra está lleno de revelaciones, especialmente la joya de la corona de los tesoros enterrados de The Beatles: los demos acústicos de Esher. Aunque continúa la aclamada edición de aniversario del año pasado de Sgt. Pepper, esta es una inmersión más profunda, ya que el álbum cubre mucho terreno. Con las baterías recargadas de su retiro en India, los cuatro estaban alcanzando nuevas etapas como compositores, incluso Ringo, quien contribuyó con “Don’t Pass Me By”. No podían esperar para volver al estudio. No tenían idea de cuánto trauma vivirían. “Not Guilty” de George pasó por 102 tomas, y aun así no entró en el álbum. Su sufrido productor los abandonó después de unos meses. Ringo no sólo renunció al grupo por un par de semanas, sino que huyó del país. Se obligaron mutuamente a llegar al límite, pero así fue como se les ocurrió la música más audaz de sus vidas. Lo que aparece en todo el nuevo material es la osadía, la espontaneidad, la toma colectiva de riesgos, el espíritu de equipo. Mientras las cintas ruedan, los chicos suenan sorprendentemente juguetones. Al final de una toma, Paul bromea: “Quédate con esa. Márcala como fabulosa”. No tenían miedo de dar sus ideas más locas. Como Giles Martin lo expresa diplomáticamente: “La línea entre un máster final y hacer idioteces se está haciendo más delgada”.

Las tomas alternativas desafían la sabiduría convencional de que aquí es donde la banda se divide en cuatro artistas solistas. “¿Creen que la percepción de la historia de The Beatles se ha visto afectada por sus propios comentarios a principios de los años setenta?”, pregunta Martin. “Eso es lo que me pasa. Creo que después de The Beatles, cuando el corcho del champán salió volando de la botella y se fueron por caminos separados, reaccionaron en contra de ellos mismos. ‘Para ser honesto, no trabajamos bien como grupo’ y ese tipo de cosas. Sin embargo, nunca se desaceleraron creativamente. Me gusta bastante la idea de que se tiren tazas de té en el estudio. Estoy un poco decepcionado por no encontrarlo [en estas grabaciones]. Pero lo que están haciendo es crear un disco”.

Las ediciones de lujo y súper lujo finalmente presentan los demos de Esher, que los beatlemaníacos han estado pidiendo escuchar durante años. En mayo de 1968, recién de regreso de India, el grupo se reunió en el búngalo de George en Esher (pronunciado “Isher”) para grabar versiones acústicas de las nuevas canciones que ya habían acumulado para el nuevo álbum. Durante los siguientes días, trabajando juntos o en solitario, hicieron 27 canciones. Las cintas estuvieron en una maleta en la casa de George durante años. Siete pistas salieron en Anthology 3; otras nunca se han lanzado en ninguna versión Beatle, incluyendo “Child of Nature” de John y “Sour Milk Sea” de George. Las cintas de Esher por sí solas hacen que esta colección sea esencial, con una nueva intimidad casera que es única. Martin dice: “Son maquetas, pero espiritualmente, las actuaciones tienen su propio valor”.

Esta edición tiene nuevas versiones de otras canciones del mismo período: “Hey Jude”, “Lady Madonna”, “The Inner Light”, “Across the Universe” (pero no el lado B “Hey Bulldog”, porque no hay segundas tomas –la hicieron sólo una vez). También intentaron clásicos como “Blue Moon” y “You’re So Square (Baby I Don’t Care)”. Muestra lo que debería haber sido evidente del disco original: suenan como una verdadera banda, cuatro tipos que no pueden dejar de presumir, demasiado apasionados por sus canciones para considerar dar marcha atrás. (O para notar que todos a su alrededor se quebraban bajo la presión, incluso el estoico Sr. Martin. Su hijo explica: “No había horario, y le encantaban los horarios”).

Por supuesto, la esencia de The White Album es que todos lo escuchan de manera diferente –incluidos ellos mismos. Se pelearon sobre qué incluir, qué excluir, si debería haberse editado en un solo disco. (Años más tarde, en el documental Anthology, todavía discutían sobre eso). Esta edición reavivará esos argumentos. Pero incluso para los fanáticos que conocen el álbum original de pies a cabeza, es una nueva experiencia por completo –una que permanentemente cambiará cómo pensamos y hablamos sobre The Beatles.

Aquí hay 15 de sus momentos más reveladores:

1. “Revolution 1”

La legendaria Toma 18, una improvisación de casi 11 minutos del primer día de las sesiones de The White Album. Los otros integrantes de The Beatles estaban sorprendidos de ver a una persona nueva al lado de John: Yoko Ono, quien se volvió una presencia constante en el estudio. Comienza como la versión que conoces del disco: la torpe intro de guitarra de John, el “toma dos” del ingeniero Geoff Emerick, el “okaaay” de John. Pero donde la original se desvanece, esta apenas está empezando. El ritmo aumenta mientras John continúa cantando “all right, all right”, de un suave suspiro hasta un grito agudo. Yoko se une a la banda para añadir retroalimentación distorsionada de sintetizador, mientras Paul se aferraba al piano. Ella recita poesía en prosa y algunos fragmentos terminaron en “Revolution 9”: “It’s like being naked… if you become naked”.

La historia de esta sesión se ha contado muchas veces, usualmente presentada como una escena complicada donde Yoko se entromete, sembrando las semillas de la discordia, de principio a fin. Entonces es una sorpresa escuchar lo divertidos que están. Termina en un ataque de risa –ella pregunta nerviosamente: “¿Fue demasiado?”. John le dice que suena genial y Paul coincide: “¡Sí, es increíble!”.

2. “Sexy Sadie”

Mientras la banda entra en calor, George canta juguetonamente un gancho de Sgt. Pepper: “It’s getting better all the tiiiiime!”. John resopla: “Lo es, ¿cierto?”. La Toma 3 es una versión mordaz de “Sexy Sadie”, con Paul garabateando en el órgano. Sin embargo, a pesar del mal humor, la banda suena totalmente sincronizada. Cuando George pregunta: “¿Qué tan rápido, John?”, él responde: “Como lo sientas”.

3. “Long, Long, Long”

El tranquilo himno de George siempre ha sido subestimado, en parte porque está masterizado demasiado bajo. En la fantástica Toma 44, “Long, Long, Long” cobra vida como un dueto entre George y Ringo, con la batería estrellándose en un diálogo con las voces susurrantes. Giles Martin explica: “Supongo, como está documentado aquí, que George era el mejor amigo de Ringo, como él dice. Esa canción es una especie de los dos”. George comienza a improvisar al final: “Gathering, gesturing, glimmering, glittering, happening, hove- ring, humoring, hammering, laquering, lecturing, laboring, lumbering, mirroring…” Termina con el escalofriante y agónico acorde, originalmente el sonido de una botella de vino vibrando en el amplificador de Paul. “Todavía te da miedo cuando se aproxima”.

4. “Good Night”

De todas las tomas alternas, “Good Night” es la que dejará a la mayoría de los oyentes desconcertados de por qué esta no fue la versión que llegó al álbum. En lugar de las cuerdas exuberantes, tiene el punteo de la guitarra de John y el grupo completo armoniza en el coro de “good night, sleep tight”. Es raro escuchar a los cuatro cantando juntos en esta etapa, y su calidez es impresionante. “Sí prefiero esta versión a la del disco”, admite Martin. (No será el último en decir esto).

John toca el mismo patrón de guitarra que en “Dear Prudence” y “Julia”. Ese es una de las características sónicas distintivas de The White AlbumThe Beatles tenía su habilidad acústica en condición óptima, pues no había nada más qué hacer para divertirse en Rishikesh. En India, su compañero peregrino Donovan les enseñó el estilo de punteo de los folkies de Londres como Davey Graham. “Donovan le enseñó esta parte de guitarra. John pensó: ‘¡Genial!’, y después en el clásico estilo de The Beatles, escribió tres canciones usando la misma parte de guitarra”. Las demás tomas de “Good Night” son más cercanas al espíritu cursi de canción de cuna de la original. En una, Ringo canta suavemente sobre el piano de George Martin; en otra, hace una introducción a palabra hablada. “Vamos, guarda todos esos juguetes, es tiempo de ir a la cama. Ve a la tierra de los sueños. Sí, papá cantará una canción para ti”. Al final, bromea: “Ringo se ha vuelto un poco loco”.

5. “Helter Skelter”

Esta canción de Paul inspiró un sinfín de sesiones de estudio, tambaleándose hacia el primer headbanging –lo comenzaron el día después de la premier de Yellow Submarine, entonces tal vez simplemente tenían ganas del extremo opuesto. Esta toma tiene 13 minutos de un prístino ruido pesado, notablemente cerca de Black Sabbath, en la época en que Sabbath todavía estaba en Birmingham inventando su sonido.

6. “Blackbird”

Paul toca la canción –“Dark black, dark black, dark black night”– intentando descubrir la vibra. Todavía no lo logra. Le dice a George Martin: “Si alguna vez la alcanzamos, podré decirte cuando lo haya hecho. Sólo necesitamos olvidarlo. Es una decisión sobre qué voz usar”. Piensa su camino por la canción, su novia de entonces, Francie, se escucha en el fondo. “Todo está en el tiempo”, dice Martin. “Hay dos cosas separadas, un gran guitarrista y un gran cantante –él ha logrado desconectarlas y ponerlas juntas otra vez. Está tratando de averiguar dónde se unen”.

7. “Dear Prudence”

De todos los demos de Esher, “Dear Prudence” es probablemente la que mejor muestra su humor ruidoso. John termina su ensoñación infantil haciendo reír a sus compañeros de banda, contando la historia de Prudence Farrow que inspiró la canción. “Un curso de meditación en Rishikesh, India”, declara. “Enloqueció bajo el cuidado de Maharishi Mahesh Yogi. Todos estaban muy preocupados por la chica, porque se estaba volviendo demeeeente. Entonces le cantamos”.

8. “While My Guitar Gently Weeps”

Hay un demo acústico, pero la Toma 27, grabada un mes más tarde, es mucho mejor que la versión del álbum –John en el órgano, Paul en el piano, la guitarra principal del invitado especial Eric Clapton. (George invitó a su amigo a que viniera a tocar, en parte porque sabía que los otros se comportarían con Clapton). El ritmo sólo se cae cuando George intenta alcanzar una nota alta al estilo de Smokey Robinson y falla. “Está bien”, dice. “Intenté hacer un Smokey y yo no soy Smokey”.

9. “Hey Jude”

Grabada en medio de las sesiones, pero planeada para un sencillo aislado, la balada de Paul todavía está en bruto, pero incluso en esta primera toma, ya está diseñada como una epopeya de siete minutos, con Paul cantando el na-na-na del final. Otra gema en este box set: un primer intento de “Let It Be”, con la letra original de Paul mostrando su conexión explícita con el R&B estadounidense: “When I find myself in times of trouble/ Brother Malcolm comes to me”.

10. “Child of Nature”

Otro tesoro de Esher. “Child of Nature” es una balada gentil que John escribió sobre su retiro a India: “On the road to Rishikesh/ I was dreaming more or less”. La descartó del álbum pero la rescató algunos años más tarde, escribió nuevas letras y la convirtió en una de sus más famosas canciones como solista: “Jealous Guy”.

11. “Julia”

Una de las confesiones más íntimas de John –la única canción de The Beatles donde él está tocando solo. Puedes escuchar su nerviosismo mientras se sienta con su guitarra y le pregunta a George Martin, en un acento scouse burlón: “Es mejor parado, ¿no lo crees? Es muy difícil cantar esto, sabes”. El productor lo tranquiliza. “Es una canción muy difícil, John”. “’Julia’ era una de las favoritas de mi papá”, dice Giles. “Cuando comencé a tocar la guitarra en mi adolescencia, me dijo que me la aprendiera”.

12. “Can You Take Me Back?”

Otro fragmento del Lado Cuatro que sirve como una transición misteriosa hacia el caos abstracto del collage de sonido de “Revolution 9”. Paul juega con ella por unos minutos, tratando de hacerla más sustanciosa con un poco de country blues –“I ain’t happy here, my honey, are you happy here?”.

13. “Ob-La-Di, Ob-La-Da”

Paul se pasó una semana llevando a la banda por esta tonada, hasta que John finalmente salió furioso del estudio. Regresó unas horas después, muy drogado, y golpeó el piano con rabia, creando la introducción tintineante que pone el riff en marcha. Esta versión inicial es agradable pero demasiado suave –muestra por qué la canción realmente necesitaba esa agudeza cruel. Un ejemplo perfecto del espíritu colaborativo de The Beatles: John tal vez odiaba la canción, Paul tal vez resentía el sabotaje de John, pero a ambos les importaba profundamente la música como para no hacerla bien.

14. “Sour Milk Sea”

Una destacada de George de las grabaciones de Esher, “Sour Milk Sea” no entró en el álbum, pero se la dio a su amigo de Liverpool, Jackie Lomax, quien logró un éxito con ella. (Definitivamente merecía ser clasificada por encima de “Piggies”, la cual continúa como la más débil de cualquier versión de este álbum). “Not Guilty” y “Circles” son otros demos de George que se quedaron en el limbo. “Not Guilty” suena terminada en las cintas de Esher, pero en el estudio, estaba condenada al fracaso con más de 100 tomas en vano.

15. “Happiness Is a Warm Gun”

Un complicado experimento que aprendieron juntos en el estudio, con John jugando con la estructura y su falsete de parodia de doo wop. “¿A alguien se le hace más fácil?”, pregunta. “Parece un poco más fácil –ya no es divertido, pero es más fácil”. George dice con voz aguda: “Más fácil y divertido”. John responde: “Oh, está bien, si insistes”. Es un momento que resume todos los descubrimientos sorprendentes en esta edición de The White Album: un momento donde The Beatles está al borde de lo desconocido, con nadie con quien contar excepto ellos mismos. Pero ahí es cuando se inspiran para avanzar a toda marcha y saludar el nuevo día.



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