Luz entre la obscuridad


Ozzy Osbourne relata sus arrepentimientos, la dicha de la sobriedad y porque retirarse no esta en sus planes.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Kory Grow

El príncipe de la oscuridad, junto con Black Sabbath, realizaron una gira de despedida que quedó documentada en la cinta The End of the End. Este mes se lanzará el álbum The End. Y buen momento para hablar con Ozzy Osbourne sobre su familia, proyectos y éxito. “La mejor parte del éxito es el hecho de no tener que trabajar en algo que odias. No puedes decir que lo que hago es trabajo, es un pinche regalo del cielo”.

Has tenido varios baches en tu matrimonio, incluyendo un amorío muy público, pero has estado con Sharon por 35 años. ¿Cuál es tu secreto?
No dejes que te cachen con tu amante (risas). Es algo que viene con el rock & roll. Tomas lo bueno y lo malo. Cuando era un maldito demente fui muy suertudo de que no me dejara. Ahora que estoy por cumplir cinco años sobrio y limpio, me he dado cuenta del idiota que era. Aún estoy loco, pero tengo más control. Cuando digo: “No dejes que te cachen con tu amante”, no quiere decir que esté orgulloso. Lastimé a mi esposa y a mi familia, he provocado vergüenza. Amo a mi mujer y eso me hizo darme cuenta del gran imbécil que he sido.

¿Qué has aprendido sobre ser padre?
Bueno, en realidad no era un gran padre, era más bien un hijo extra para mi esposa o un delincuente, en todo caso. Un día me peleé con Jack mi hijo y le pregunté: “¿Qué quieres en tu vida?”. Me contestó: “Un padre”. Eso me pegó entre los ojos como una maldita piedra. En ese mismo instante le dije: “Jack, lo siento muchísimo”. Mi ego manejaba mi vida, pensaba que tenía el derecho de ser quien me diera la gana. Ese no fue el caso, porque cuando traes alguien al mundo se convierte en una responsabilidad. Sharon es una de esas madres que aunque haya viajado por todo el mundo, de todos modos regresaría a Inglaterra para llevar a los niños al zoológico o al cine. Mientras ella hacía eso yo estaba en el piso de algún bar y no estoy orgulloso. Pero el estar sobrio les da esperanza de que regresé para quedarme. Ahora mi relación con mis hijos es fabulosa.



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