México 2018, ¿y ahora qué?


2 de julio. Un mismo compromiso: unión de fuerzas y conciliación para tener un mejor país.


POR Staff Rolling Stone México  



A escasos días de la llamada madre de todas las elecciones (lista nominal de casi 90 millones de mexicanos, una prospección de participación del 65%, más de tres mil 400 cargos de elección popular, municipales, estatales y federales en disputa y un costo estimado –oficial– aproximado de más de $28 mil 500 mdp) las encuestas aparentan un proceso casi resuelto: el puntero, con una ventaja que oscila entre 18 y 25 puntos (dependiendo desde donde quiera verse), se muestra tranquilo mientras sus adversarios pelean, a veces salvaje y a veces deslealmente por el segundo sitio.

Ante este panorama vale la pena hacerse dos preguntas: ¿Cómo el proceso terminó así?, y ¿qué podemos esperar el 2 de julio? A lo largo de 2018 veremos a 42 países elegir a un nuevo mandatario. Dentro de los mercados emergentes, México es visto como prioridad debido a la sucesión presidencial que tiene en puerta. Nuestra economía, que prácticamente amanece un día siendo la 12 del planeta y otro día la 17 –dependiendo del apetito de los mercados, el tiempo de cambio y nuestras presiones externas entre otros factores–, se ha vuelto un polo de atracción de reflectores.

Si nos remontamos al pasado (un año o poco más), llegar a un escenario en el que, a días de la elección, tuviésemos un candidato con una ventaja de 18 a 25 puntos, parecería muy poco probable. De hecho, en aquel momento, las encuestas mostraban un virtual “encerrón” entre Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador (la única que en algún estudio logró derrotar a AMLO y curiosamente la misma que tuvo que renunciar a su candidatura presidencial por considerarla poco competitiva).

En aquel momento parecía estadísticamente imposible que Zavala perdiera su fuerza para hundirse en una preferencia del 2% y renunciar, eso es, porque no todo en el análisis político es estadístico; por el contrario, la coyuntura, además de caprichosa tiene factores subyacentes, estructurados, correlativos y contingentes, mismos que en este proceso vale la pena evaluar pues son los catalizadores del “aquí y ahora”. Adquiere nuestra edición de julio para conocer los más relevantes.



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