Murmullos del Honky Tonk: El pollo


El boxeador Rubén Olivares, mejor conocido como “El Púas”, fue en su tiempo campeón del mundo de los pesos gallo.


POR Staff Rolling Stone México  



El boxeador Rubén Olivares, mejor conocido como “El Púas”, fue en su tiempo campeón del mundo de los pesos gallo.

Por @Jordi Soler

Cuento esto por si alguien desconoce a esta gloria nacional que, es preciso reconocer, pertenece al pasado remoto donde ha quedado, me temo, el sabroso y mundano siglo XX.

El apodo le venía al campeón de la cabellera, que era rígida y de pelos inconcebiblemente puntiagudos. Como todo campeón del mundo, después de la gloria deportiva, vivió, y al parecer sigue viviendo, un larguísimo encore de boxeador retirado, siempre listo para la parranda y disponible para conceder una entrevista nostálgica, o anunciar algún producto o apoyar alguna causa.

“El Púas”, aunque era un personaje más bien trágico, tenía un humor muy difícil de sobrellevar para sus entrevistadores, que quedaban siempre muy mal parados frente al ex campeón, que aparecía en el plató con una lucidez diabólica, una dicción y un gesto que nos invitaban a pensar que había bebido media botella de algo con mucho alcohol antes de entrar al estudio. Haciendo gala de la tradición oral (y sin embargo escrita), voy a contar una historia que me contaron, donde este campeón del mundo era el protagonista, aunque debo advertir que se trata de un recuerdo que puede contener alguna inexactitud pero, como no he logrado dar con la fuente, prefiero advertirlo y acogerme a esa máxima de Gabriel García Márquez, que sirve de epígrafe para el libro Vivir para contarla, donde cuenta parcialmente sus memorias: “La vida no es lo que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.





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