El show más grande sobre la tierra


Una gran pirámide, luces y mucha pirotecnia que parece un bombardeo, es parte de los conciertos de Muse


POR Staff Rolling Stone México  



Una gran pirámide, luces y mucha pirotecnia que parece un bombardeo, es parte de los conciertos de Muse

Una gran pirámide, luces y mucha pirotecnia que parece un bombardeo, es parte de los conciertos de Muse. Incluso el cantante Matt Bellamy acepta que esto es demasiado

Por Paul Brannigan

Fotos Int.: Hans-Peter Van Velthoven Muse.mu

Una imponente pirámide está en el escenario. Sus luces destellan furiosamente en un escenario que ha sido diseñado para semejar una planta industrial sumamente futurista. Los 90 minutos precedentes han estado repletos de luces, piroctenia y pantallas LED que recorren prácticamente todo el Clock End del Estadio Emirate, ubicado en Londres. Asimismo, nos ha caído una lluvia de billetes falsos (Musos) y hemos sido testigos de una posible auto inmolación, ya que una banquera caminó hacia una pequeña plataforma al centro del círculo y se roció con un chorro salido de una bomba de gasolina, tan sólo para colapsarse espasmódica y teatralmente en el suelo. Desde que abriera sus puertas en el 2006 a fin de dar cabida a los partidos caseros del Arsenal, esta arena, hermosamente dividida en capas, ha sido anfitriona de un sinnúmero de noches memorables. Pero podemos decir con toda seguridad, que jamás había acogido algo como esto, una producción que incluso el cantante Matt Bellamy considera “excesiva”, a pesar de que cuando lo dice, no puede ocultar un cierto júbilo.

Los ensayos que Muse puso en marcha para su gira por los estadios de Europa comenzaron en la Arena Ricoh, en Coventry, el 18 de mayo. Dos días más tarde, luego de que un usuario subiera a Twitter una foto en la que las llamas y el humo recubren el estadio, los vecinos comenzaron a temer que la banda podría incendiar el barrio entero. En realidad, el equipo técnico estaba probando una pequeña fracción de los juegos pirotécnicos. Pero la historia se convirtió en noticia de primera plana en toda Inglaterra.

“Es muy hermoso poder lanzar bombas”, dice con una carcajada el bajista Chris Wolstenholme, mientras observa todo el espacio del Emirate desde la ventajosa vista que le proporciona un palco corporativo, tres horas antes del concierto. “A pesar de que ya hemos tocado en estadios, cada vez que te adentras en un lugar como éste es imposible no decirte, ‘¡Carajo! ¿Cómo pudimos lograrlo?’ No es algo a lo que puedas acostumbrarte. Y como ya estamos aquí, más nos vale divertirnos, ¿no te parece?”.

Cuando sale a escena, a las 20:25 hrs. tocando el cortante riff que sirve como eje conductor a la muy Zeppeliniana “Supremacy”, lanzada el año pasado, mientras seis torres metálicas lanzan bolas de fuego por encima de su cabeza, Matt Bellamy da sin duda la impresión de ser un hombre que se la está pasando maravillosamente. Tras haber vinculado la escenografía para estadios creada por su banda con la icónica producción conocida como Zoo TV –ideada por U2–, conforme el espectáculo va desplegándose, va quedando claro que el cantante de 35 años ha rebuscado asimismo en el manual de El mundo del espectáculo para el maestro de ceremonias creado por Bono: Se pone unas gafas ridículas que proyectan las letras de “Madness”, ese elegante tema electro pop del álbum The 2nd Law. Abraza juguetonamente a Wolstenholme en la pasarela gigante que llega hasta el centro del campo, mientras suelta golpes al aire durante “Follow Me”, esa vibrante e histérica canción que recuerda tanto a Queen como a Gloria Gaynor, hace gestos y coquetea frente a las cámaras que sostienen muchas de las manos que le flanquean. Ya que jamás ha sido el cantante más locuaz, su decisión de saludar a la concurrencia con un grito –“¡Arsenal!”– constituye un acto subversivo, y la sonrisa con la que subraya su travesura, explica muchas cosas.

Las comparaciones entre este show y Zoo TV vienen al caso. Cuesta trabajo imaginar otra producción tan asombrosa y emotiva cuando uno recorre la lista de los eventos acaecidos en las últimas dos décadas. Y resulta aún más pensar, en otra banda capaz de emitir semejante chispa, brío y franca temeridad mediante una escenografía tan elaborada. Sin embargo, a pesar de todas las innovadoras luces y de toda esta avanzada magia, uno de los momentos álgidos de la noche ocurre cuando la banda oculta todo en las sombras y Bellamy permanece de pie, iluminado por un solo reflector y un mar de flashazos emitidos por las cámaras de los teléfonos, durante la sobrecogedora “Unintended”. La creatividad y los gastos requeridos para salir bien librados a pesar de una producción de esta envergadura, se hacen patentes y desembocan en un auténtico triunfo; no es posible imaginar una experiencia musical en vivo más cautivadora, envolvente y emocionante.

Vale la pena destacar que, en cierto momento, los involucrados consideraron la posibilidad de realizar una segunda fecha en otro estadio londinense para el 25 de mayo, ya que la UEFA había invitado a Muse a tocar en Wembley durante la final de la Liga de Campeones, partido que sería jugado entre el Bayern de Munich y el Borussia de Dortmund. Pero la logística de transportar al trío de un extremo de la capital al otro parecía completamente inviable.

“No existe un helipuerto en este sitio”, comenta Wolstenholme encogiéndose de hombros. “Hubiese sido muy emocionante, pero es hermoso saber que aún tenemos retos en el horizonte”.

“Cada vez nos cuesta más trabajo realizar algo novedoso”, añade el baterista Dom Howard. “Pero estas cosas jamás las damos por sentado. En unos meses tocaremos en el festival Rock In Rio y los demás headliners del cartel son gente como Justin Timberlake y Bon Jovi. Famosas estrellas de pop, mientras que nosotros seguimos siendo los tres chicos raros que han decidido formar una banda”.

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