My Chemical Romance


My Chemical Romance nos habla de su disco ‘Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys’.


POR Staff Rolling Stone México  



My Chemical Romance nos habla de su disco 'Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys'.

Sin química no hay romance
Por Francisco Familiar

esp_87DD8C4919F541FFE040030AA5007246_grandeHollywood, california. Serán alrededor las tres de la tarde. Estamos parados frente a una reja oxidada que pertenece a un edificio un tanto viejo y sin letreros (cosa rara si estás en el corazón de Sunset Boulevard). Un indigente se acerca a pedir unas monedas con los clásicos guantes recortados y su caguama en bolsa de papel, lo que de entrada te hace sentir el espíritu californiano. Momentos después de anunciarnos, las puertas se abren y somos invitados a pasar a este santuario de la música, en donde todo tiene origen. Me refiero al estudio Sunset Sound, lugar donde han grabado personalidades de la talla de Neil Diamond hasta Julio Iglesias, pasando por todos los exponentes y géneros que pueda haber entre ellos. En esta ocasión estoy aquí para documentar la evolución de My Chemical Romance, banda de Nueva Jersey, que tiene la desfachatez de mostrarnos canciones sin mezclar ni masterizar y después nos habla de su disco Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys.

Entramos al estudio y la label manager nos pide que esperemos en una sala donde podíamos tomar café y galletas, pero no lo hice, simplemente me quedé parado viendo la riqueza de las paredes que alberga este lugar. Tantos discos de platino y de diamante de varios artistas y sus productores me aseguraban que estaba parado donde nace la industria musical, en el núcleo.

Después de haber escuchado siete canciones en su etapa preliminar, las personas ahí reunidas hacemos los gestos de “¡suena bien para estar en crudo!” y asentimos con la cabeza a manera headbanging.

danger-days--large-msg-128477703302Llegó mi turno para entrevistarlos. Pasé al anexo del estudio donde está la banda. El olor a madera y cuerdas de níquel se hace más fuerte y me viene ese escalofrío de estar de nuevo en un estudio de grabación. Me encuentro con Gerard Way que sostiene un bajo Ernie Ball anaranjado y está tocando las notas de una copla que él mismo canta y enseña a Bob Bryar y a Mikey Way (batería y bajo respectivamente), quienes le responden con coros y con un chiste local. Les pregunté qué era lo que estaban haciendo en ese momento… “¿Ensayan, se relajan?”. “Estamos mezclando las canciones y poniendo los últimos toques al disco”, contesta Gerard.

¿Y cómo van con los tiempos, están dentro del plazo?
BOB: No hay tal plazo. Nos estamos tomando nuestro tiempo esta vez y sólo queremos hacer que suene lo más chingón posible; dejamos atrás las responsabilidades para darle prioridad al sentimiento.

Cuando hablan de “tomarse el tiempo”, quieren decir que hay mucho tiempo muerto entre componer y grabar, entre la prueba de sonido y un show, lo que me lleva a preguntarles ¿qué hacen con todo ese tiempo de sobra?
MIKEY: Simplemente nos mentalizamos y preparamos psicológicamente para esto.
BOB: Ojalá pudiera fumar todo ese tiempo. [Bob dejó el cigarro hace unos 15 meses].

Noté que este nuevo MCR tiene un sonido mucho más básico y orgánico, con guitarras muy limpias, baterías casi acústicas y bajos de garage. Honestamente, al momento de saber que este sería un álbum no conceptual pensé que estaba por escuchar otro disco de punk rock. Para mi sorpresa, me encontré con algo muy diferente.
GERARD: Este disco es una carta de amor al rock & roll. Es una sensación especial el saber que hemos crecido para ser una banda de rock americana, estamos orgullosos de ello y hemos querido plasmar ese sentimiento. No hay agendas ni una misión, sólo hacer rock & roll.

mcr3aY no hay mas que escuchar “Save Yourself, I’ll Hold Them Back” para saber que este álbum es mucho más agresivo, hecho para sudar y hacer todas esas cosas que uno haría en ese concierto de semi-reunión, o al tener una chimenea prendida y decir: “Yo me la sé”. En este punto estoy pensando que la música es como un sillón viejo, mientras más escarbas y más cortas el centro, más cosas encuentras, monedas, juguetes de bebé y canicas. Creo que es lo que escuché en Black Dragon Fighting Society. Realmente era una canción que tenía reminiscencias del punk, pero de ese punk que divide a los hombres de los payasos y a los payasos de los hombres. “Siempre tuvimos las ganas de hacer una canción así –comenta Way–, estaba en nuestro ADN, estaba en todos y así pudimos componerla. No llegas así como así al ensayo y compones una canción como esa, creo que es como una catarsis que necesitábamos…y la hicimos, es algo obvio para nosotros”.

“Party Poison?” ¿De qué trata?
M: ¡Wow! Esa es La rola. Es una escapada a la fraternidad, es tan juvenil que te cagas. A la vez es tan sustancial y tan obvia. Toda banda debería tener una rola como esa.
B: Es la más madura por ser la más juvenil.
G: Este será el sencillo que nos dirá el camino a seguir… Este disco se compone de momentos, de cuestiones que nos dicen lo que debimos hacer hace tiempo.

Es como cuando mueves y agitas el caleidoscopio, un ligero movimiento y estás lleno de colores y texturas, solamente es cuestión de esperar a ver qué es lo que hace en un movimiento miento de la muñeca y, lo crean o no, ellos pudieron esperar a que el caleidoscopio se moviera. “No teníamos que seguir el camino que siguen las bandas vacías, o los que nos decían que no lo hiciéramos para nada, que hiciéramos dinero. Elegimos el camino del buen rockero y lo caminamos desde el principio, regresamos en los pasos y lo que suena es lo que eres, lo que eres es lo que vales, nos enojamos y esto fue lo que hicimos”, comenta Bob.

tumblr_la514goRWH1qdawdho1_1280¿Cómo fue que llegaron a trabajar con Brendan O’Brien? –productor que ha hecho nada menos que los discos más interesantes de Pearl Jam, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine, Alice in Chains, Mastodon… ¡Ah!, y el último álbum de AC/DC–. “Es muy simple, siempre hemos admirado su trabajo y nos asociamos con él porque era el hombre que nos iba a sacar del atascadero. Él nos puso a componer cuando no podíamos hacerlo y fue como un motor, al grado de decirnos que seríamos la nueva mejor banda que había producido. Nunca pensamos amarlo tanto porque él es la deidad que teníamos que conocer, todo el tiempo proponiendo y asociando la música con el alma, con el corazón, con el espíritu”, dice Gerard mientras Mikey comenta que “realmente fue divertido y muy didáctico trabajar con él” y Gerard replicó: “Creo que nos ha ayudado en el sentido de que todo el proceso de grabación ha sido más espontáneo, ninguna canción excede las 15 ó 20 pistas, mientras que hay canciones del Black Parade que tienen ¡más de 100!, creo que esta es, precisamente, una de las características más notables del disco, lo natural del proceso, porque incluso hay algunas canciones en las que guardamos las grabaciones iniciales, es decir, es como grabar en vivo y es un sonido muy diferente a nuestros discos pasados”.

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