Nick Cave, un viaje largo y tortuoso


El sonido evocador de la música de ‘Días de gracia’ es un punto destacable y fascinante en la carrera de Nick Cave


POR Staff Rolling Stone México  



El sonido evocador de la música de 'Días de gracia' es un punto destacable y fascinante en la carrera de Nick Cave

Nick Cave y México como destino

Por Anthony Lappé

Nick Cave se ha redefinido varias veces desde su apogeo de los años ochenta en el que fue el padrino de una escuela particularmente torturada de rock pre gótico: Primero como recluso de fama, luego como autor y, recientemente, como escritor de guiones (La propuesta y Sin ley, que está por estrenarse) y de bandas sonoras (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, entre numerosos éxitos de cine y TV norteamericanos).

Siempre ha sido un creador para gente pensante, por lo que no sorprende que el australiano, basado en Londres, haya unido sus esfuerzos con el director primerizo Everardo Gout en la trama criminal mexicana de alto octanaje Días de gracia. La película, que entrelaza tres historias de secuestros y corrupción en la ciudad de México durante tres Copas Mundiales de Fútbol (2002-2010), ha sido categorizada como la cinta que define a una generación. Días de gracia fue recientemente nominada a 15 premios Arieles y está siendo alabada por sus espectadores, desde importantes personalidades de Hollywood (“Un clásico instantáneo”, Hugh Jackman) hasta nuestros grandes periodistas (“Días de gracia te agarra las entrañas y no te suelta”, Carlos Loret de Mola), por su dura visión de los horrores que surgen cuando la demarcación entre criminales y ley desaparece.

Mientras que Cave había tenido poca conexión con México antes de trabajar para la película, el sonido evocador que creó para ésta es otro punto destacable y fascinante en su carrera ecléctica de más de 30 años. “Esta es una película honesta”, dijo Cave en una entrevista exclusiva desde su casa en Inglaterra, “una mirada honesta a la situación… no es una cinta que pudieras realizar en Hollywood”.

Cave ha sido siempre atraído por los outsiders. Empezó a ser conocido en el escenario internacional a mediados de los años ochenta cuando su banda, Nick Cave and The Bad Seeds, atrajo seguidores leales entre rockeros bien leídos. Cave fue nombrado (con su colaboradora Kylie Minogue) Aussie del Siglo por una revista importante de rock australiano. Pero Nick y sus Seeds nunca conquistaron al mundo. Como su amigo australiano, el desaparecido Michael Hutchence (de cuya hija es padrino), o incluso como Minogue. Con su mezcla de dos partes Leonard Cohen, una parte Jim Morrison y una pizca de Tom Waits, Cave cantaba suavemente sobre dios, el amor y la muerte con narrativas complejas. Nada de lo que pueda hacer una estrella pop. Cave fue una figura clave al comienzo del movimiento gótico mundial; esa atracción por todo lo que sea mórbido, cuyo arco puede trazarse hasta llegar a la serie Twilight. Pero aún si se dice que escribió alguna vez las letras de sus canciones con su propia sangre, Cave consideraría cualquier conexión con esa estupidez como una blasfemia. Es un hombre que se toma en serio. Escribió una vez el prefacio a una traducción académica del Evangelio de Marcos. Al final de los años ochenta desapareció en Alemania donde estuvo encerrado en un cuarto por tres años escribiendo una novela, The Ass Saw Angel. La novela se situa en el sur de Estados Unidos y es todavía más oscura que su música, previendo un deslice hacia las drogas que estuvo a punto de descarrilarlo. La heroína lo tenía cogido por los cojones. Pero después de una redada, al parecer dio un giro a su vida y se retrajo a una vida sana en Sao Paulo, Brasil donde se casó con una brasileña y tuvo su primer hijo.

Cuando volvió a aparecer, comenzó a explorar el cine con más seriedad. El antes niño cantor es en esencia un cuentacuentos. Sus mejores canciones son baladas que datan del Oeste americano o de un bar en Dublin alrededor de 1849. El épico director alemán Wim Wenders es uno de sus más grandes admiradores, y ha incluido sus canciones en varias de sus cintas, incluyendo el imperfecto filme de culto, Until the End of the World. La pista de Cave(I’ll Love You) Till the End of the World” capta perfectamente la mezcla entre romance y apocalipsis de la película. Otras canciones de Cave han aparecido en el soundtrack de Batman Forever (1995). “Red Right Hand” estuvo en numerosas películas y programas de televisión, incluyendo los X Files y True Blood, y aún de forma menos explicita, se ha usado en películas de tono más ligero como Dumb & Dumber, Scream y sus
menos memorables secuelas Scream 2 y 3.

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