Omar Rodriguez-Lopez, cuando la música deja de ser misterio


En una charla con Omar Rodriguez-Lopez, el músico habla sobre el ciclo crítico en The Mars Volta, desmitifica la pose de los músicos y habla sobre su nueva película, ‘Los chidos’


POR Staff Rolling Stone México  



En una charla con Omar Rodriguez-Lopez, el músico habla sobre el ciclo crítico en The Mars Volta, desmitifica la pose de los músicos y habla sobre su nueva película, 'Los chidos'

En una charla con Omar Rodriguez-Lopez, el músico habla sobre el ciclo crítico en The Mars Volta, desmitifica la pose de los músicos, ve al arte como una cura y sobre su más reciente película, Los chidos

Por Juan Carlos Villanueva

Omar Rodriguez-Lopez posee una de las personalidades más indefinidas del rock. Tiene una hiperactividad que no le permite situarse en un proyecto, estilo y estado mental y emocional. “No me gusta encerrarme en un grupo, necesito una libertad creativa, una razón para estar en constante creación”, dice en entrevista el guitarrista, líder y fundador de The Mars Volta que acaba de editar como solista el álbum Un corazón de nadie.

Los años de The Mars Volta han sido tiempos de abundancia creativa, siete discos en estudio y el acierto de reunir un equipo de músicos expertos y dúctiles, con sobrada capacidad para desarrollar solos de calidad y verdaderos malabares a través de elaborados arreglos. Por más de 10 años, el grupo que Rodriguez comparte con el cantante Cedric Bixler-Zavala, significó un proyecto donde parecía revocar su talento con un resplandeciente y duradero equilibrio, pero ahora parece ser una jaula de oro. “Empecé a sentirme muy presionado por Cedric, me decía que The Mars Volta era mi proyecto y mi deber, comentaba: ‘Hemos hecho todo como tú quieres y a tú paso’; eso me descontroló, me di cuenta que eso ya no funciona tanto para mí, yo necesito más tiempo, quiero tener mi lugar, requiero más tiempo y espacio para mis propios proyectos. Ahora que grabamos el disco Noctourniquete descubrimos eso que sucede en cualquier relación, que las cosas tienen que cambiar. Funcionó por 10 años, pero ya no es igual con Cedric. Ahora me encantaría colaborar con otros. Las cosas han ido cambiando, cuando le pedía cosas [a Cedric], él se tardaba mucho tiempo en componer, le tomó un año y medio, ese ritmo ya no está funcionando. Este disco develó precisamente esas diferencias entre Cedric y yo, esa discusión de disparidad”.

El músico Rodriguez-Lopez trabaja en otros proyectos: Es guitarrista de At the Drive-In y atiende una nueva pero prometedora carrera como cineasta; ha dirigido, escrito y producido algunas cintas bajo el nombre de Rodriguez-Lopez Productions. Recientemente realizó Los chidos, una película que retrata el machismo y la sumisión de la mujer latina. “Esta película retrata con sarcasmo e ironía problemas de la cultura. Es una crítica a la dominación masculina y la represión hacia las mujeres”.

Para Omar, Noctourniquet explora nuevas vías de composición, inspirado en música tonal y progresiva. “The Whip Hand” es un corte atonal. “Esta canción explora este sonido porque me interesa, quise experimentar con otros tonos. Es un ciclo, es como si comes comida chatarra, de pronto quieres pizza, o viceversa y son ciclos que brincas de una atmósfera a otra”.

El proceso de composición de Omar también ha madurado. No creo en la mistificación de la música ni considera ser un creador, sino se contempla como un médium, un personaje que sólo traduce lo que está escrito. Para Rodriguez, las ideas no surgen de su interior, sino pasan a través de él. “Nunca me he enfrentado al miedo de entrar a un estudio y no tener nada que decir. Creo que eso le pasa a los artistas que empiezan a mistificación el proceso. La música es un pensamiento y sólo soy un transmisor. Siempre estoy recibiendo información, porque las ideas y los pensamientos se pueden leer hasta con máquinas, en términos de secuencias”, dice. “La mistificación de la que hablo es esa que los autores inventan.



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