OMD entre la nueva tecnología y su álbum ‘English Electric’


Una plática con OMD sobre la nueva tecnología y su álbum ‘English Electric’


POR Staff Rolling Stone México  



Una plática con OMD sobre la nueva tecnología y su álbum 'English Electric'

Una máquina distinta

Por Iván Ríos Gascón

Formalmente, Orchestral Manoeuvres in the Dark surgió en 1980, lo que significan 23 años de vuelo con interrupciones transitorias. Creadores de un sonido singular que oscila del electrónico al pop y del new wave, a lo que algunos llaman dance alternativo, OMD tiene en su haber doce álbumes y un puñado de rolas emblemáticas como “Enola Gay”, “So in Love”, “If You Leave”, “Souvenir” o “Joan of Arc”. De visita en México, conversamos con Andy McCluskey y Paul Humphreys, los cerebros de un concepto –como se definen a sí mismos– que dio sus primeros pasos en la legendaria Factory Records, fundada en Manchester por Tony Wilson.

Empecemos por un flashback de Orchestral Manoeuvres in the Dark.
Andy McCluskey: Cuando empezamos a tocar sólo teníamos algo muy claro: no queríamos ser una banda pop. Orchestral Manoeuvres in the Dark nació como una idea. Hacíamos música conceptual, renegábamos de las etiquetas, lo que nos movía era crear un sonido propio, algo, digamos, experimental. Desde el principio y en los años de la Factory, conservamos una plena libertad para hacer lo que nos viniera en gana. Nadie nos decía que era lo que debíamos tocar y sorprendentemente, tuvimos un éxito inaudito. Nuestros primeros álbumes gozaron de una recepción espectacular por parte del público, un triunfo insólito para unos chicos que realmente no sabían escribir canciones, que no tenían un método bien definido para componer. Todo fue una aventura loca y divertida y tal vez, porque lo veíamos como un hobby, las cosas marcharon bien, casi de forma accidental. OMD fue, definitivamente, una máquina distinta. Es decir, escribíamos canciones porque queríamos producir un álbum y no al revés, no hicimos álbumes porque tuviéramos la obligación de escribir canciones, cosa que sucede con la presión que ejercen las disqueras. Para 1984, ya habíamos vendido 20 millones de discos y nosotros no teníamos nada. Todo se lo gastó otra gente en vacaciones en el Caribe [risas].

¿De OMD a las nuevas tendencias, cómo ven la evolución de las propuestas musicales?
AM: Desde el año 2000 se ha establecido el auge de un sonido más electrónico, a diferencia de la década anterior en que dominó el britpop de bandas como Blur y Oasis. Sin embargo, hoy en día no predominan los prejuicios entre lo nuevo y lo viejo, lo in y lo old fashion, porque ya no hay líneas o directrices capitales, la diversidad es el privilegio de estos tiempos. Si alguien hace un trabajo con méritos suficientes para que se le considere un ícono, la gente lo acepta con toda naturalidad. Con respecto a eso, somos afortunados que al público le siga interesando lo que hacemos e inclusive, que consideren nuestra música como un legado importante para las nuevas generaciones.
Paul Humphreys: Si hacemos un balance del primero al más reciente de nuestros discos, te puedes dar cuenta que, de un modo u otro, nos hemos acoplado a la perfección con las tendencias musicales.
AM: Sí. A las nuevas bandas les corresponde determinar a quién o a quiénes hemos influido.

English Electric, el nuevo álbum…
PH: Empezamos a crearlo hace dos años. Cada quien trabajó la mayor parte en espacios diferentes. Yo vivo en Londres y Andy en Liverpool, así que nunca estuvimos realmente juntos, sino que nos enviábamos nuestras respectivas contribuciones a través del Internet. Ya no fue como los discos anteriores, donde nos reuníamos en el estudio, discutíamos y todo era muy rápido. De cualquier modo, nos acoplamos inmejorablemente a la hora de cristalizar el concepto del disco.
AM: En efecto. Aunque la lejanía para algunos podría ser un gran inconveniente, la química entre los dos es lo que genera la instantaneidad, lo que refleja la energía de las canciones e incluso, les imprime un sello original, más fresco y espontáneo. La gente nos ubica por ciertos temas pop, por melodías que puedes bailar o cantar, pero nuestra música siempre se ha originado en las ideas, en la intuición, para generar sonidos versátiles.
PH: Antes nos inclinábamos más por lo electrónico, pero ahora ponemos el acento en la instrumentación, no saturamos los tracks con demasiados elementos, reducimos los recursos tecnológicos para conseguir un sobriedad melódica más interesante. En pocas palabras, nos hemos depurado notablemente, abandonamos la tradición de los coros y las texturas de los años ochenta.



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