Panic! volvió a nacer


La banda de Brendon Urie surgió en la sombra de Fall Out Boy. Una década después, tiene un sorpresivo álbum Número Uno, una gran gira y una nueva misión.


POR Staff Rolling Stone  



Foto: Jimmy Fontaine / cortesía Warner Music

Por Brittany Spanos

Parecía 2006 en el concierto de Panic! at the Disco en Madison Square Garden en julio. Obviamente, la alineación de la banda ha cambiado y su sonido se ha desplazado del extravagante emo pop (Panic! también ha recortado la longitud del título de sus canciones un 60%). Pero la multitud se veía exactamente igual: adolescentes y preadolescentes con cabello multicolor cantando a coro cada línea.

“Extraño, ¿cierto?”, dice el líder Brendon Urie. “Han pasado 14 años y personas más jóvenes vienen a los conciertos”. Estos días, Panic! es en realidad más grande de lo que era cuando se abrió camino como el protegido de Fall Out Boy (Pete Wentz firmó la banda en su disquera después de escucharla en LiveJournal).

Este verano, su sexto LP, Pray for the Wicked, lleno de disco rock jubiloso y dramático, se volvió el segundo álbum consecutivo de Panic! en debutar como Número Uno, acumulando 500 millones de reproducciones –números insólitos para una banda de rock en 2018. Panic! fue un extraño y radiante acto en los MTV Video Music Awards de este año, su primera aparición en el evento desde 2007. Urie, en un traje floreado, merodeó por los pasillos de Radio City Music Hall respaldado por una orquesta, con el nuevo himno de la banda, “High Hopes”.

Ese tipo de éxito parecía poco probable para Panic! hace una década, cuando se veía que la banda estaba acabada. Su LP psicodélico de 2008, Pretty. Odd., no pudo repetir el triunfo de su debut y se encontró con reseñas mordaces. (“Básicamente dijimos: ‘Al diablo con la guitarra eléctrica, vayamos al desierto a comer hongos y veamos qué sale’”, dijo Urie en 2016). El guitarrista-vocalista Ryan Ross y el bajista John Walker se marcharon al año siguiente, frustrados porque no tenían voz ni voto creativo (el baterista Spencer Smith lidiaba con adicciones al alcohol y las pastillas, eventualmente dejando la banda para siempre en 2015). Urie describió un periodo de ansiedad de no saber cómo seguir adelante y con problemas para levantarse de su cama. Una conversación con el productor de la banda, Rob Mathes (Beck, Fall Out Boy), fue el momento clave. “Me dijo: ‘Sólo aparécete. Tienes el talento, el impulso’”, contó Urie. “Y eso me sacó de la casa y me hizo hablar con personas sobre la música –(no sólo) dejándolo todo dentro y sintiéndome frustrado”.



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