Tras las huellas de Eisenstein


Peter Greenaway se encuentra en México trabajando en una película sobre el mítico realizador ruso… eso sí, aunque asegura que el cine ya está muriendo.


POR Staff Rolling Stone México  



Peter Greenaway se encuentra en México trabajando en una película sobre el mítico realizador ruso… eso sí, aunque asegura que el cine ya está muriendo.

Por @Arturo Aguilar

Una de las características que puede distinguir la obra de Peter Greenaway (El libro de cabecera, Los libros de Próspero) es su constante intención de ir más allá de la experiencia fílmica tradicional. No se trata sólo de la introspección y reflexión que despiertan sus filmes, sino de la curiosidad artística por hacer de estas experiencias algo más complejo y completo, donde varias artes jueguen y se alimenten, se hagan referencias.

De modo más claro, ahí están como evidencia durante la última década sus interesantes proyectos transmedia y multimedia en la Bienal de Venecia, en la Exposición Universal Shanghai 2010 o a través de ese proyecto titulado ‘Las maletas de Tulse Luper’. Para Greenaway, el montaje fue la gran aportación del cine y Eisenstein, el genio detrás de esta revolución sobre cómo contar historias en este medio. Y ahora la curiosidad sobre la etapa en México del director ruso y la influencia del viaje en su filmografía han traído a Greenaway a México. Durante el pasado Baja International Film Festival, nos sentamos a conversar con él sobre este proyecto.

¿Qué lo motiva a venir a trabajar a México?
Planeamos hacer una película sobre el más grande director de cine del mundo, el ruso Sergei Eisenstein. Eisenstein vino a México en 1920-1930 e intentó hacer una película, un documental sobre los indígenas, trató muy fuerte de realizar este proyecto, pero las circunstancias no estaban a su favor.

Mi tesis es que sus primeros filmes (El Acorazado Potemkin, Octubre) son completamente distintos a sus últimos filmes (Iván el terrible, Alexander Nevski) precisamente porque vino a México.  Mi película es una demostración de lo que sucedió en esos días. De cómo para un director tan cerebral, sus experiencias en México de alguna forma lo ‘humanizaron’ y cómo esto dio paso, años después, ya de regreso en Rusia, a asimilar esas experiencias de manera que naciera un nuevo Eisenstein y que reflejara eso en su cine.

¿Por qué hacer cine cuando asegura que el cine está muerto?
Como provocación. He venido también hablando de que creo, y he sido muy público al respecto, que el cine está muriendo, si no es que quizás ya está muerto. Y creo que es momento perfecto para celebrar a uno de sus más grandes exponentes. No creo que el cine haya inventado mucho, pero Eisenstein es probablemente el autor de la más significativa nueva pieza de lenguaje para este arte que es la Teoría del Montaje.



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