¿Puede Jack White cambiar sus líneas?


Se volvió una leyenda del rock aceptando el pasado. Ahora, el último héroe de la guitarra está tratando de descubrir como vivir en el futuro.


POR Brian Hiatt  



Foto: Kris Krüg / Wikimedia Commons

Jack White todavía está dispuesto a decir cosas, aún en una era en la que las personas famosas están digitalmente disuadidas de pronunciar apenas una sílaba vagamente provocativa, donde la lucidez extremadamente cuidadosa es el único modo prudente de una entrevista. Él está despreocupado por el sarcástico tweet que tal vez estés escribiendo en este momento, y si no es algo que le dirías a la cara, te llamaría cobarde. Jack White no es un cobarde. Él es, en general, impávido. Puedes escucharlo en el álbum que acaba de sacar, el demente Boarding House Reach, donde se encuentra, a los 42 años, haciendo su música más versátil: coros de góspel estilo Dylan (de Regina McCrary, quien salió de gira con Bob en su fase de rock cristiano), piano de jazz, cajas de ritmos, sintetizadores, pausas de congas, pasajes de voz hablada, ediciones discordantes y un aire general de dadaísmo loco que te recuerda que Captain Beefheart siempre ha sido uno de sus imanes musicales –un viejo promo de Beefheart y su Magic Band es uno de los muchos tesoros en la oficina de White (en Third Man Records, en Nashville).

Foto: Facebook Jack White

Un punto a considerar: Jack White, a mediana edad, está en el punto preciso de la carrera de un músico donde más tendemos a subestimarlo. En 10 años, será una leyenda indiscutible. Entonces adelantémonos. Aún si estás seguro que el rock está muerto (no lo está), nadie en este siglo ha hecho un mejor trabajo que Jack White en ponerle electrodos a un cadáver, darle vida y hacerlo bailar. Por no hablar de crear el único riff de guitarra en la memoria reciente que se convirtió en un coro de estadio alrededor del mundo. Basado únicamente en los seis álbumes de The White Stripes —sin mencionar The Raconteurs, The Dead Weather, su trabajo como solista y un sinfín de producciones— se ha más que ganado un lugar retroactivo en el canon del rock clásico. También: tan de la vieja escuela como puede ser (“Mr. Old Timey”, “Mr. Retro” son sus propias descripciones en la caricatura popular), y como el papá que realmente es, White no deja de evolucionar. Todavía se dirige hacia algún lado, todavía está ocupado naciendo.

Jack White cree en ponerse las cosas difíciles a sí mismo. Las razones artísticas detrás de estos valores son claros (“You have to have a problem/ If you want to invent a contraption”, alguna vez cantó), pero los orígenes psicológicos no tanto. ¿Catolicismo? hay una foto, en algún lado, de un pequeño Jack White en ese entonces todavía Jack Gillis conociendo al Papa Juan Pablo II. White ciertamente tiene una inclinación a la autoflagelación: “I’m bleeding before the Lord”, canta en “Seven Nation Army”. ¿Está relacionado con ser el séptimo de siete hombres, y el décimo hijo en general, con padres que estaban demasiado cansados de educar a sus hijos como para poner muchas restricciones en el menor? Probablemente. Él consideró, como adolescente, la milicia y el sacerdocio, y terminó iniciando una empresa donde los empleados usan uniformes —lo cual parece no importarle a nadie, aparte de los gatos de tintorería—.



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