Radiohead reconectado


Radiohead reconectado: De cómo la banda musical más experimental aprendió a tocar rock de nuevo


POR Staff Rolling Stone México  



Radiohead reconectado: De cómo la banda musical más experimental aprendió a tocar rock de nuevo

De cómo la banda musical más experimental aprendió a tocar rock de nuevo

Por David Fricke
Fotos Salvador Bonilla y Oscar Villanueva

RadioheadThom Yorke se adentra en el camerino de cortesías en la Arena Deportiva de American Airelines, ubicada en Miami, con una camiseta oscura, pantalones rojos ajustados y una sonrisa malévola. “Estoy muy emocionado, y realmente nervioso”, dice el cantante de Radiohead mientras se prepara un café.

Yorke llego de Gran Bretaña anoche – sus párpados siguen aplastados por el sueño- pero en unos minutos deberá salir al escenario para ensayar por última vez antes de embarcarse en la gira más larga de su carrera desde 2008: Son 58 conciertos a lo largo de 10 meses por Europa, Norteamérica, Asia y Australia. Empezarán en este mismo recinto mañana por la noche. “Todo esto, la producción, luces nuevas, lista de canciones, todo sigue trabajándose”, dice Yorke. “Pero finalmente nos pondremos en marcha”. Poco después lo escuchamos calentar su voz tras una puerta cerrada, practicando sus escalas con un gorjeo agudo y preciso, manteniendo las notas en un ‘aaaah’ limpio y prolongado. Radiohead no sólo ha iniciado una gira; la banda despliega una especie de renacimiento. Están concluyendo una de las eras más desafiantes y confusas de su carrera: Casi tres años alejados de los reflectores, además del caos privado durante el cual la banda forcejeó con la reinvención y el futuro. Crearon quizás la música más bella de su carrera y la concluyeron en su último álbum, The King of Limbs, lanzado el año pasado, pero decidieron no promocionarlo, así que se mantuvieron alejados de la carretera, sin saber a ciencia cierta si volverían a dar conciertos. “Seguimos en la indecisión”, admite Yorke mientras toma asiento en uno de los camerinos reservados para su banda. Rememora los primeros ensayos para esta gira. “Me estaba volviendo loco, diciendo: “Ah, no, no ha pasado suficiente tiempo aún, quiero hacer la prueba con todo este nuevo material”.

RadioheadPero sobre el escenario, poco después, él y el resto de Radiohead –el bajista Colin Greenwood; los guitarristas Ed O’Brien y el hermano menor de Colin, Jonny; el baterista Phil Selway y el nuevo baterista, Clive Deamer, quien ha acompañado al grupo desde hace un año– suenan exuberantes y confiados mientras ejecutan “Bloom”, de The King of Limbs. Lo que en la grabación suena a un enigma cristalino de loops e invocaciones fantasmales, ahora parece un río violento, porque el ahora sexteto la ha arreglado para hacer de ella una explosión furiosa de ritmos y guitarras turbias, y más bien agudas. “Morning Mr. Magpie” es más dura y fuerte que la versión incluida en dicho álbum, mientras que “Meeting in the Aisle” –un corte instrumental proveniente de las sesiones de las que emergió, en 1997, OK Computer– tiene algo jocoso, como si fuese música surf turca mezclada con algunos pasos de trip hop.

En una entrevista realizada antes del ensayo, Yorke asegura que la llegada de Deamer, antiguo baterista de los ingleses Portishead, propulsó una especie de renovación escénica. “Poder revisar el material antiguo con un músico nuevo fue tan importante como componer nuevos temas”, dice el cantante. “A lo largo de una carrera”, dice, “uno se deshace de ciertos temas, porque al parecer sólo hay una manera de tocarlos. Se siente bien poder insuflarles vida nueva. No es necesario preguntar: ‘¿Cómo diablos iba esa parte?’. Ahora podemos decir: ‘¿Cómo podríamos tocar esto apropiadamente hoy día?’”.

RadioheadRadiohead ha grabado discos a lo largo de dos décadas. Este año se cumplen 20 años de la aparición de su primer EP, Drill, y del lanzamiento inicial de su incendiario éxito “Creep”, que logró colarse al Top 40. Desde entonces, Radiohead ha experimentado algo así como el avance más extraño de todos por los que han atravesado las bandas de rock más famosas. Sus discos exitosos, incluyendo dos Número Uno, Kid A y su lanzamiento en 2007, In Rainbows, son resbalosos y discordantes: Mezclas y colisiones de guitarras violentas, música electrónica para bailar y, sin embargo, realmente críptica, baladas elípticas. El último álbum “convencional” de Radiohead, según su longevo coproductor Nigel Godrich, fue su clásico progresivo OK Computer. “En esencia, fue un disco guitarrero que surcó otras dimensiones”, dice Godrich. Desde entonces, Radiohead ha comenzado cada disco de la misma forma. “Damos inicio”, dice O’Brien, “con lo que no deseamos hacer inmediatamente después”.

Asimismo, en los últimos años han abundado los trabajos externos. El primer disco solista de Selway, Familial, apareció en 2010. Yorke está a punto de concluir la grabación del primer álbum en estudio de su banda Atoms for Peace. Jonny, un prolífico compositor de bandas sonoras y música orquestal, acaba de lanzar un disco con el compositor polaco Krzystof Penderecki. Banda independiente desde la finalización del contrato con EMI, en 2003, Radiohead también se ha dado a la tarea de explorar otras maneras de lanzar música.

A la fecha, The King of Limbs ha vendido 307 mil copias en Estados Unidos –el primer álbum de la banda que no ha logrado convertirse ahí en disco de oro. Radiohead tocó sólo tres veces en vivo en 2011, tras reclutar a Deamer para que les ayudara a recrear la maraña de doblajes percusivos que The King of Limbs ostenta: Un set sorpresa durante el festival de Glastonbury, en Gran Bretaña y dos presentaciones menores en el Roseland Ballroom de Nueva York. Por ello, el grupo ha decidido tirar la casa por la ventana.

RadioheadLa banda hará giras parciales, de tres semanas de duración, con descansos prolongados, sobre todo a causa de las responsabilidades familiares. Todos los integrantes residen en Oxford, excepto O’Brien, quien vive en Londres, y todos están casados, salvo Yorke, quien mantiene viva su relación con Rachel Owen. A Owen la conoció cuando ambos eran estudiantes en la Universidad de Exeter. Los cinco son padres muy ocupados. Colin, Jonny y Selway tienen tres hijos por cabeza; Yorke y O’Brien, dos chicos cada uno. “Mis hijos cambiarán de escuela en septiembre”, dice Selway, de 44 años. “Y yo quiero estar ahí, para ellos”.

Pero durante las entrevistas realizadas el año pasado para el presente artículo –en Oxford, Nueva York y finalmente Miami– flotaba en el aire la sensación de que era una banda que ansiaba comprometerse de nuevo con el mundo, luego de pasar demasiado tiempo cerca de su hogar. En septiembre, durante la primera noche en el Roseland, el grupo “aprendió una lección tremenda”, según O’Brien. “La prueba de sonido fue una pesadilla. Los monitores eran una mierda; no podíamos escuchar lo que hacíamos. Nos sentimos poco preparados. ¿Sabes algo? Eso estuvo bien. Nuestros managers dijeron: ‘¡El concierto ha sido de sus cinco mejores!’”.

Radiohead“Fue todo un viaje, el mejor colocón de adrenalina que he sentido en los últimos años”, comenta Yorke. “No me pareció similar a nuestras experiencias pasadas; jamás me dio la impresión de que pisoteábamos nuestras tumbas. Más bien buscábamos en la oscuridad, tropezando. Fue hermoso”.

“Nos hizo sentir de nuevo como un grupo de rock”, dice un Colin meditabundo, en los camerinos de Miami. “No tiene nada de malo ser una banda con horario: Despertar con los hijos, llevarlos a la escuela, trabajar un poco, regresar a casa. Pero cuando veo a mis amigos de Oxford, quienes trabajan duro en cosas que no disfrutan, me siento frustrado. Mi empleo es apasionante. Roseland nos hizo recordar lo grandioso de nuestra situación”.

Rolling Stone

Radiohead en México

Picture 1 of 12

Radiohead en México, por Salvador Bonilla



comments powered by Disqus