Rihanna, la reina del dolor


Rihanna: Nalgadas, mensajitos de sexo, spaguetti: Una semana caliente con el símbolo sexual más complicado del pop


POR Staff Rolling Stone México  



Rihanna: Nalgadas, mensajitos de sexo, spaguetti: Una semana caliente con el símbolo sexual más complicado del pop

Nalgadas, mensajitos de sexo, spaguetti: Una semana caliente con el símbolo sexual más complicado del pop
Por Josh Eells

RihannaPR061210Estamos buscando a Megan Fox. Tres paparazzi, merodeando en las colinas de Los Ángeles, se estacionaron allí esa mañana con la esperanza de atrapar a Fox, que tiene una casa por el rumbo. Pero de pronto, la suerte se cruzó hasta el asiento trasero de una camioneta: Rihanna, de camino a una sesión fotográfica. Las ventanas de la Escalade estaban polarizadas, pero los paparazzi sabían que ahí estaba ella: había una reveladora abolladura en el tumbaburros de la camioneta, además de que ellos tienen una lista de las placas. El paparazzi más cercano a la banqueta es un chico de aspecto agradable llamado Arturo, con un telefoto colgado a su cuello. Él trabaja para una agencia llamada X17. Y Rihanna está en su radar.

Él sabe dónde se queda, cuándo va de compras, dónde come. Él dice que una imagen de ella puede valer tanto como cinco mil dólares, dependiendo de lo que esté haciendo o con quién esté. “¿Entonces?”, dice él –con la mayor indiferencia que puede reunir–, “¿está con alguien?”.

Resulta que Rihanna está con Mark, su guardia de seguridad; un peleador de los barrios bajos londinenses, bastante honesto y leal, que pasó sus años de formación en el este de Londres, superando las adversidades de los rivales aficionados al fútbol. Sus puños son como mazos, y suena como el chico malo de una película de Guy Ritchie. En un punto, como muestra de su ingenuidad de hooligan, toma un simple periódico, hace unos pocos pliegues expertos, y en cuestión de segundos, se ha convertido a sí mismo en un arma de fuerza contundente. “A esto le llamamos un ladrillo Millwall”, dice Mark sonriendo.

Para este momento, Rihanna ha terminado con su sesión fotográfica y se encuentra tomando vino y charlando con su equipo de chicas a la puesta del sol.

Ahí está Karin, su artista del maquillaje; Úrsula, que se encarga de su siempre cambiante cabello –hoy, una explosión de chinos color carmesí al estilo de Bob Patiño de Los Simpson–; Jen, su asistente personal; y por supuesto, Melissa, su mejor amiga y mano derecha, a quien conoce desde que tenía 14 años.

Es un círculo bastante cerrado, o como la amiga de Rihanna, Katy Perry, lo dice: “son un grupo de chicas unidas que viven la realidad”.

Pronto llega el momento de marcharse. Mark se prepara para la caminata de 10 metros hacia el coche. “¿Quieres dejarte fotografiar para que ya no nos sigan?”, le pregunta a Rihanna. Ella ya ha sido fotografiada durante todo el día, por lo que sólo es comprensiva y no tan entusiasta, y acepta, por razones de seguridad.

Pero una vez que las cámaras comienzan a iluminar con su flash y la sonrisa sale, ella decide divertirse un rato.

rihanna-sheet“¡Rihanna! Rihanna!”, le grita Arturo, “¿estás saliendo con Ryan Phillippe?”. Ese es el rumor de esta semana; el más reciente de una larga lista de supuestos amoríos, desde Shia LaBeouf y Josh Hartnett hasta Drake. Ella sacude sus voluminosos chinos. “Lamento reventar tu burbuja”, dice ella, “pero no, ¡estoy saliendo con chicas!”.

Arturo se ríe y dispara de nuevo: “Sí, Nicki Minaj, ¿verdad?”. Rihanna se ríe. “¡Ojalá!”, dice, mientras se desaparece en la camioneta. “¡Su trasero es perfecto!”.

Un poco más tarde, ella se encuentra en un restaurante italiano de la autopista Pacific Coast, adentrándose en un platillo de calamares fritos. El lugar se llama Giorgio Baldi, y es su restaurante favorito en Los Ángeles y tal vez, incluso del mundo. Si está en su casa por una semana, lo cual es raro, podría comer ahí cuatro o cinco veces.

Por lo general pide el spaguetti y a veces los ñoquis. Esta noche, ordena los dos. Y, ¿cómo es ella de cerca? Casi demasiado difícil para una sola toma. Ojos verdes imposibles. Piel luminosa. Piernas que casi alcanzan el techo (no es de extrañar que Gillette las haya asegurado por un millón de dólares).
“Es repugnante lo hermosa que es”, dice Perry. “Cada vez que se las presento a mis amigos, hombres o mujeres, la respuesta inmediata siempre es: ‘¡Wow!, ¿acaso se bebe la sangre de las vírgenes?’”.

Rihanna lanzó su primer sencillo, el éxito de las pistas de baile “Pon de Replay”, cuando tenía tan sólo 17 años. Desde entonces, ha sacado cinco notables discos en seis años, con ventas combinadas por siete millones de dólares.

18 de sus canciones han alcanzado el Top 10, donde, entre las artistas femeninas, sólo Whitney, Madonna, Janet y Mariah tienen más puntaje. Si su último sencillo, “S&M”, encabeza las listas de éxitos –como parece que lo hará–, será su décimo Número Uno; más que Beyoncé y Lady Gaga juntas.

05_Flatbed_1 - NOVEMBERTodo eso hace fácil olvidar que es tan sólo una joven de 23 años. Ella dice que no le gustan las verduras porque saben como arbustos. Sin embargo, adora las papas a la francesa, los Cheetos y KFC. Está tratando de aprender italiano pero hasta ahora la mayor parte de su vocabulario extranjero sólo consiste en malas palabras.

Ama a Jonah Hill y a Michael Cera (aunque ella los llama “El gordo” y “El otro”), y dice alegremente que está tratando de apreciar su cuerpo mientras puede, porque sabe que el “trasero y el busto” son lo primero en la lista. Según Rihanna, padece de un Trans- torno Obsesivo-Compulsivo (TOC): “Odio el sonido de metal contra metal. Y si algo
no está equilibrado, me vuelvo loca; como cuando mi amiga me da una nalgada en la pompa derecha, siento que se me entume la izquierda”.

El año pasado compró una mansión de 12 habitaciones en Beverly Hills, pero parece interminable remodelarla (“la alberca ha sido una pesadilla”), por lo que, mientras tanto, está alquilando un departamento en Westwood con Melissa y Oliver, su toy poodle.

Le encanta ir al supermercado y cocinar para ella, disfruta de un buen Chardonnay al final del día; evita la marihuana (o al menos eso dice), y tiene una gran historia sobre emborracharse en la tina de la bañera, a la luz de la luna, durante unas vacaciones en México. Le gustan los reality-shows sobre crímenes, como Scared Straight y Snapped; dice que el último libro que leyó fue Mafia Princess.

También llega siempre tarde, y no tiene licencia de conducir. Por lo demás, es como cualquier mortal y nada diva –como cualquier persona con 1,500 pares de zapatos–.

En un momento durante la cena, algo llama su atención. “¡Dios mío!”, dice, bajando un poco la voz, “ahí está Colin Farrell. ¡Y justo ahora que hay tantos rumores sobre nosotros!”.

La verdad es que Rihanna está soltera. “No estoy saliendo con nadie”, dice. “No estoy sexeando, y mucho menos sexteando. Nada de eso”. Dice que no ha estado con nadie desde su ruptura con el jugador de los Dodgers, Matt Kemp, lo cual terminó incluso antes de que la gente se enterara en diciembre. Así que han sido por lo menos cuatro meses que no ha habido ninguna acción. “¿Crees estar decepcionado?”, dice ella, “trata de estar en este cuerpo”.

Rihanna-new-albumSin embargo, dice, hay alternativas. “Cuando no estás con la persona que deseas intimar, una imagen es la siguiente mejor cosa. Bueno, Skype es más seguro. Pero una imagen dura mucho más tiempo. Cuando estás sola, y llegan esos momentos calientes, las fotos pueden ser muy
útiles”. Dicho esto, añade, “no he conseguido una foto de un pene en mucho tiempo.

Creo que la gente es un poco miedosa. Y eso puede resultar malo”. Desafortunadamente, ella sabe esto de primera mano. Hace dos años, Internet hizo públicas varias fotografías de ella en estado inconveniente, muchas de ellas bastante gráficas. Rihanna aún recuerda cuando se enteró, justo acababa de aterrizar en un vuelo a Hawai. “Me bajé del avión, y tenía 27 mensajes. Recuerdo el mensaje de Katy, que me desconcertó: ‘Nena, ¿estás bien?’. En ese momento supe que era serio”.

Cuando leyó el de su jefe sobre las noticias, dice que “apenas lo pude soportar. Fui al primer baño que encontré, y me quedé sentada en la taza con la puerta abierta. La gente seguía llegando y me miraba sentada en la taza del inodoro. Estaba petrificada. No quería ni siquiera salir del aeropuerto”.

Para los siguientes días, dice, “me alejé de todo el mundo. No hablé con mi familia. No hablé con mis managers. Al día siguiente era el Día de las Madres, así que sólo le envié flores a mi mamá y esperé a que me mandara un mensaje”.

Su madre le habló, y eso la hizo sentir mucho mejor. Actualmente, ella tiene un sano sentido del humor, sobre todo en esto. Recientemente un fan le envió un enlace a algunas fotos, preguntando lo que eran. ¿Su respuesta?, “Yo, ¡cuando estaba desnuda!”…

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