La Voz de los Hombres Invisibles


El padre Alejandro Solalinde aprendió que cuando pierdes el miedo, tus adversarios te respetan.


POR Staff Rolling Stone México  



El padre Alejandro Solalinde aprendió que cuando pierdes el miedo, tus adversarios te respetan.

El padre Alejandro Solalinde aprendió que cuando pierdes el miedo, tus adversarios te respetan.
Por Natalia Cano

Cuando se le pregunta al padre Alejandro Solalinde si teme que las amenazas del cártel de los Zetas, por su labor como defensor de los migrantes, puedan convertirse en acciones directas, él responde con un rotundo “No”. Hace cuatro años, este sacerdote rural –que cambió una vida tranquila en la ciudad oaxaqueña de Ixtepec para convertirse en un activista que vela por los derechos de los migrantes– sufrió una de las primeras intimidaciones por parte de autoridades locales, un grupo de residentes y 14 policías municipales. Aquel día, a Solalinde le advirtieron que prenderían fuego al inmueble si no cerraba en un plazo de 48 horas, pero el padre no cedió. Con antorchas en mano, un grupo de personas irrumpió en su albergue Hermanos en el Camino y el sacerdote se encadenó a la puerta principal del edificio para negarles la entrada.

Un año antes, el párroco fue encarcelado por la policía junto a un grupo de migrantes, tras denunciar la existencia de una red de secuestradores de centroamericanos que operaban en complicidad con la policía local. Gradualmente, las advertencias incrementaron hasta que, en mayo, Solalinde fue amenazado de muerte y se vio obligado a salir del país para tomar precauciones. “Yo no tengo miedo, sé qué es riesgoso porque antes de salir de México nos llegó una información muy concreta, eran los primeros nombres de las personas de las que recibimos amenazas. Debo decir que me impresionó mucho porque es gente que entró a un lugar especialmente para contratar sicarios”, revela Solalinde.

La charla con el sacerdote se realiza en el interior de unas oficinas en algún punto al norte de la ciudad de México. Horas antes, Solalinde ofreció una concurrida conferencia con medios locales e internacionales, acompañado de Alberto Herrera (director ejecutivo de Amnistía Internacional México), para hablar sobre su regreso a México y la situación de riesgo a la que se encuentra sometido. Desde que se dio a conocer que recibió las primeras amenazas de muerte por parte de Los Zetas, a finales de 2010, Amnistía Internacional se ha mantenido muy pendiente del caso. A través de una campaña –en la que se recaudaron tres millones de firmas a nivel mundial– la organización exige al gobierno mexicano que garantice la seguridad del padre y a su equipo de trabajo en el albergue. Tras varios intentos, y ante la presión de salvaguardar la integridad de Solalinde, Margarita Zavala, primera dama de México, le pidió que aceptara la protección de una escolta que lo acompañaría las 24 horas del día. Renuente a lo que representaba este hecho, el cura argumentó que él no era “político, ni rico, mucho menos una persona importante” para gozar de esos privilegios.



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