Rompiendo las reglas


Jimmy Eat World y sus nuevas direcciones.


POR Michelle Angell  



“No te preocupes, tengo café”, me tranquiliza Jim Adkins a imperdonables horas de la mañana.
Jimmy Eat World, banda que musicalizó la adolescencia de varias generaciones, se preparaba para estrenar su noveno álbum de estudio, Integrity Blues.
Crecimiento, profundidad y cambio son algunos de los adjetivos que escoge el vocalista, describiendo con emoción palpable lo que depara su futuro musical.
“Solía escribir desde un lugar mucho más oscuro, más ambiguo. Creo que Damage encerró todas aquellas inquietudes y arrojó la llave a otro lugar muy lejos de aquí. Ahora escribo sobre salir adelante, exploro lo que ocurre después de que decides solucionar el problema”.
Para Adkins tener una disquera fija es algo irrelevante, “te vuelves una marca personal, de pronto ya no eres músico, sino un producto”, por lo que a través de los años la banda ha ido escogiendo distintos representantes para comercializar su música.
En este mundo hay un deseo palpitante que revolotea en nuestras cabezas, unas profundas ganas de tener la razón. “Integrity Blues es sobre no tener la razón. Imagina que estás en la mitad de una discusión, ¿en verdad tienes ganas de poseer la verdad absoluta? ¡No! En realidad sólo quieres tener paz contigo mismo, lo demás es puro instinto”.

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