Russell Brand, la bestia sexy…


Aunque su propósito inicial fue llegar a Estados Unidos a fin de acostarse con tantas mujeres como le fuera posible, tal y como solía hacer en su país, pero donde también se comprometió con la estrella pop Katy Perry…


POR Staff Rolling Stone México  



Aunque su propósito inicial fue llegar a Estados Unidos a fin de acostarse con tantas mujeres como le fuera posible, tal y como solía hacer en su país, pero donde también se comprometió con la estrella pop Katy Perry...

Podrá Russell Brand mantener alejados a sus demonios?

Por Erik Hedeggard

Dentro de la casa de Russell Brand, ubicada en una zona verde y frondosa de Los Ángeles, una enfermera llamada Sat Hari ha llenado la jeringa con una pócima retacada de vitamina B. Brand se sienta sobre el sofá, con las piernas separadas, mirando atentamente. Tiene tiempo sintiendo que está a punto de sucumbir ante una gripe. Y ha estado pensando que una inyección de vitamina podría ayudarle. Finalmente, Sat Hari introduce la aguja (“Qué bellas venas”, dice), y Brand se recuesta de lado. “La calidez aparece”, dice conteniendo un suspiro. “Comienza agradablemente, justo en el epicentro constituido por mi escroto; la increíble sensación que mis bolas propician”. Brand, por supuesto, es el genial cómico inglés de 35 años de edad que irrumpió en la escena norteamericana hace un par de años.

mtfzh_russell-brandAunque su propósito inicial fue llegar a Estados Unidos a fin de acostarse con tantas mujeres como le fuera posible, tal y como solía hacer en su país, en donde a veces podía pasar el día con cinco mujeres distintas, pero donde también se comprometió con la estrella pop Katy Perry. Estas cosas pasan y constituyen el mecanismo de su vida. En determinado momento se convirtió en un heroinómano enamorado de la ginebra, pintó sus ojos con un poco de delineador, cortejó a Kate Moss y disfrutó los cuerpos de otras 2 mil mujeres. Además declaró cosas como: “Me distraigo constantemente a causa de mi ambición, narcisismo y lujuria. No tengo por qué fingir que me encanta el anonimato”. Y, por si fuera poco, se convirtió en una celebridad de la talla de Beckham (aunque con una notoriedad infinitamente mayor) e impresionó a las audiencias norteamericanas, primero con su interpretación de Aldous Snow, la estrella de rock que se roba a las novias de todos los demás en Forgetting Sarah Marshall (2008), y luego como presentador de los Video Music Awards, en donde se distinguió por los insultos que le dirigió a The Jonas Brothers (por los anillos de pureza) y a George Bush (“el vaquero retrasado mental”).

Ahora ha vuelto para interpretar a Aldous Snow por segunda vez en Get Him to the Greek (¿Cómo sobrevivir a un rockero?), producida por Judd Apatow. Y para inyectarse vitamina B. Y para comprobar si Norteamérica está dispuesta a convertirlo en una estrella de cine o a mandarlo de vuelta a su patria luego de catalogarlo como una monstruo de circo. Pero, Dios lo ayude: si regresa a Inglaterra, sólo podrá acostarse con Katy Perry.

brand460x276“Vengo de la clase obrera y mi madre, soltera, no tenía nada. Me volví yonqui, me sentí muy mal y al final pensé: ‘Vaya, si tengo un cierto poder magnético, si soy bueno llamando la atención, más me vale lograr algo’, y así fue como me zafé de la heroína”, dice en cierto momento. Le llevan una botella de agua. “Sin embargo, he descubierto que las cosas que mi ‘todo’ artístico me ha permitido adquirir –estatus, fama, poder, dinero, la realización de mis sueños y fantasías– son transitorias y no significan nada, así que ahora me pregunto si podré, mientas me encuentre en el ojo del huracán, nadar y mantenerme a flote, y encontrar un rumbo, así como descubrir algo valioso que me permita escapar con alguna cosa duradera. No lo sé. Es decir, me he embarcado en un viaje de autodescubrimiento que no es tan excitante como una buena mamada mientras comes chocolate y juegas Nintendo, ¿o sí?, pero en última instancia puede ser mucho más gratificante. Y mi vida será ascética y abordará le negación. Pero como aún no alcanzo ese estado, el conflicto continúa”.

Todo mundo sabe que Brand posee un talento sobrenatural en el plano de las conquistas. “Es realmente impresionante”, comenta su amigo Noel Gallagher, integrante de Oasis. “A veces estamos en un restaurante, una chica pasa y él dice: ‘Sólo voy al baño a mirar de cerca a esa mujer’. Cuando regresa, invariablemente me dice: ‘He conseguido su teléfono y en unas horas estaremos cogiendo’. Y lo más seguro es que lo haga. Mientras tanto, uno se queda ahí, pasmado, preguntando: ‘¿Cómo lo lograste?’ ”.

russellbrandPor eso un tabloide londinense lo nombró “El Follador del Año” durante tres años consecutivos. En ese tiempo, Brand se enfrascaba con lo que tuviera frente a sus ojos, sobre todo prostitutas. Luego vino una temporada de “rehabilitación sexual”, seguida por una recaída –es decir, toneladas de chicas, pero ninguna prostituta– y luego, al final, su cura real: Katy Perry, quien le arrojó una botella de plástico durante la edición 2009 de los VMA, le envió una fotografía de sus senos y echó a andar el romance. Sucesivamente, viajó a Tailandia con ella, le propuso matrimonio, su propuesta fue aceptada y compró una casa para los dos en Los Ángeles. Y aunque su cabeza se tuerce para ver a las damas, su cuerpo permanece inmóvil. Disciplinado.

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