Soundgarden ruge con ‘King Animal’, su nuevo LP


Soundgarden ruge con ‘King Animal’, su nuevo LP


POR Staff Rolling Stone México  



Soundgarden ruge con 'King Animal', su nuevo LP

Por: Gavin Edwards

En los 16 años que transcurrieron desde el último disco de estudio de la banda, Down on the Upside, y su nueva producción King Animal, los cuatro miembros de Soundgarden no estaban en comunicación –y entrar al estudio parecía fuera de la cuestión. Pero cuando los dioses del grunge se reunieron en 2010 para ofrecer algunos conciertos y sacar material del olvido, se dieron cuenta de lo que más anhelaban en el mundo era volver a hacer música juntos.

“Nuestra reunión tenía el propósito de revivir la música vieja”, comenta el bajista Ben Shepherd. “Pero después dijimos: ‘Vamos a hacer la parte buena’”. Shepherd y el vocalista Chris Cornell, ambos vestidos de negro, se encuentran sentados en sillones idénticos en una suite del lujoso hotel Beverly Wilshire en Los Ángeles. A últimas fechas, Shepherd luce como leñador (y tiene la barba a juego), mientras el barbado Cornell luce un tanto demacrado. Hacen notar la camaradería que los une, y su entusiasmo por la reunión resulta obvio. “Las bases de Soundgarden están en la música”, comenta Shepherd. “Pero también convives con tus amigos locos, esos con los que sólo tú te identificas”.

El cuarteto –Cornell, Shepherd, el guitarrista Kim Thayil y baterista Matt Cameron– pasaron un año trabajando en King Animal, la mayor parte del tiempo en su lugar natal, Seattle. Tuvieron que ajustar sus hábitos de grabación para adaptarse a los nuevos estilos de vida de los miembros de la banda: Cameron se tomó varios descansos para irse de gira con Pearl Jam, a quienes se unió en 1998. Pero pese a esas interrupciones, los compañeros de banda encontraron que su vieja vibra creativa había vuelto. “Sentí confianza en estos chicos”, cuenta Cornell. “Si no resultaba ser lo que esperábamos, lo hubiéramos dejado atrás y cada quien por su lado, sin resentimientos”. King Animal va desde el viajado conjuro “Rowing” hasta la angustia ascendente de “Bones of Birds”. En una gran parte, suena como el Soundgarden de los viejos tiempos, con Cornell gimiendo sobre riffs de guitarra brutales y monstruosos, como si fuera un lobo atrapado.



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